¡Depuración de todos los responsables policiales, políticos y del ámbito judicial ya!

La muerte del joven Iñigo Cabacas el 5 de abril del 2012 en el callejón María Díaz de Haro por un pelotazo disparado por la Ertzaintza contra los aficionados del Athletic y el Schalke 04,  tiene responsables políticos: El PSE al frente del Gobierno Vasco en el momento del suceso y  el PNV por respaldar la ocultación de pruebas y ascender  al Intendente Jefe de la Comisaría de Bilbao, Jorge Aldekoa, que dio la orden fatal que acabó con la vida del joven Iñigo “Entren en el callejón con todo lo que tenemos, entren en la Herriko”. Aldekoa, Rodolfo Ares, Estafania Beltran de Heredia y otros más también deberían haber estado en el banquillo.

Jorge Aldekoa ha decidido dimitir después de que se publicase la sentencia donde se recoge que él fue el que dio dicha orden, a pesar de que  agentes antidisturbios que estaban en el terreno le dijeron por radio que esa zona estaba tranquila. Jorge Aldekoa insistió, a pesar de ello, provocando una carga indiscriminada y absolutamente injustificada. En aquel callejón, abarrotado de gente, tras múltiples disparos, una pelota de goma  acabó con la vida cuatro días después en el Hospital de Basurto de Iñigo Cabacas, un joven de 28 años que en el momento de recibir el impacto estaba tratando de proteger a una chica en una crisis nerviosa por los pelotazos y la violencia desplegada.

Ni el mando que dio la orden, ni los políticos y otros agentes que le respaldaron han estado sentados en el banquillo de los acusados a pesar de haberse solicitado. La fiscalía no apreció delito alguno en la muerte de Iñigo, un auténtico insulto a las víctimas, a sus padres Manu y Fina, a sus familiares y amigos. Para la fiscalía es como si se hubiese tratado de un error inevitable, un accidente y no un asesinato. Pero no fue así. Dispararon, le dieron en la cabeza y le mataron producto de una práctica policial salvaje injustificable.

La sentencia de la Audiencia Provincial de Bizkaia  publicada el 29 de noviembre solo condena a uno de los seis ertzainas acusados de homicidio imprudente a dos años de prisión y seis años de inhabilitación. La sentencia reconoce que no se ha podido condenar al autor material  porque a pesar de estar presentes al menos cuarenta agentes de ocho furgonetas de la Ertzaintza en la calle María Díaz de Haro, hubo una “deficiente investigación policial”: Ni siquiera se adoptaron medidas necesarias “recogida de vestigios, observación de daños en el mobiliario de la plaza”  ni las que se derivan del control del material empleado (escopetas y munición) y los registros pertinentes. La Ertzaintza, mientras ocultaba pruebas que hubiesen podido esclarecer los hechos, investigaron a los familiares y amigos de Iñigo Cabacas: quiénes eran, con quién se relacionaban…  “Nos han investigado uno a uno para ver quiénes somos” – explicaban los afectados- .  Pero una cosa está clara: sin cobertura política por parte del Gobierno Vasco, de la dirección del PSE, de Roberto Ares y del PNV, dicha actuación de la Ertzaintza hubiese sido imposible.

Jorge Aldekoa, quien dio la orden, fue ascendido poco después nada menos que a Jefe de toda la Ertzaintza por la Consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia, elegida por Iñigo Urkullu para dicho cargo del Gobierno Vasco en diciembre de 2012. 

El vergonzoso juicio sobre el caso Cabacas ha demostrado cómo en Euskal Herria también la justicia está al servicio de los poderosos. A la burguesía le interesa mucho mantener intacta la capacidad represiva y la impunidad de la Ertzaintza y a esa labor se han prestado el aparato judicial y los políticos del PSE y del PNV.

Estos meses las imágenes de brutalidad policial llegan desde Navarra. La Policía Nacional y la policía foral comandada por Geroa Bai han protagonizado impactantes imágenes de represión contra los trabajadores de Huerta de Peralta y en el desalojo del gaztetxe Maravillas. Han arremetido a porrazos contra los trabajadores en huelga defendiendo sus derechos y contra los despidos, protegiendo los intereses de los patronos racistas y explotadores del sector agropecuario navarro financiados con dinero público. Para el cierre del gaztetxe Maravillas han tomado el casco viejo de Iruñea y lo han puesto bajo ocupación policial, cargando indiscriminadamente contra las protestas. Una de las imágenes nos muestra a  la policía foral cargando, con las mismas armas que asesinaron a Iñigo, directamente contra vecinos que estaban protestando con cacerolas desde un balcón.

No hay ningún gobierno del cambio que se pueda llamar como tal si es en alianza con la derecha. Tanto en la CAPV como en Navarra el PNV sigue la misma política de ataques y represión hacia la clase obrera. Las organizaciones de la izquierda, EHBildu, Podemos, etc., deben romper con la política de pactos y alianzas con el PNV y apoyarse en la fuerza y la determinación que demuestran los trabajadores de Huertas de Peralta y los jóvenes de Maravillas. Un cambio de verdad, sólo es posible apoyándose en la lucha de los trabajadores y la juventud para enfrentándose directamente a los intereses capitalistas.

La clase trabajadora, la mayoría sindical y la izquierda revolucionaria debemos confiar únicamente en nuestras propias fuerzas, en nuestra capacidad de movilización y lucha por transformar esta sociedad.  En el caso de Iñigo Cabacas ha sido un vez más la movilización popular la única que ha presionado para que saliera a la luz la verdad de este asesinato policial.


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