¡Construyamos una izquierda revolucionaria!

Las elecciones del 26 de mayo en Nafarroa han generado una especial expectación entre la izquierda ante el peligro de la vuelta de los tiempos oscuros de UPN. Aunque se ha destacado mucho la victoria del bloque reaccionario de Navarra+ (coalición entre UPN, PP y Cs), la realidad es que apenas ha podido ensanchar su base electoral en 11.349 votos desde las autonómicas de 2015.  Las tendencias al voto que se vieron en las generales del 28 de abril, se han mantenido en gran medida, sobre todo con la importante caída de Podemos, de la que se ha visto favorecido, fundamentalmente el PSN.

Las encuestas ya vaticinaban que repetir el cuatripartito que desbancó a UPN del Gobierno foral y de Iruñea, era poco probable. Y efectivamente, los resultados finales han confirmado las previsiones.

Geroa Bai (marca del PNV en Nafarroa) ha podido mejorar ligeramente los resultados de las autonómicas de 2015 en 6.826 votos (60.323 en total), pero ha perdido 9.075 votos en las municipales, casi todos (8.568) en Iruñea, consiguiendo 20.560.

La presidencia  del Gobierno de Navarra que la izquierda entregó a Geroa Bai, ha sido utilizada por esta para darse un tinte progresista y tratar de aparecer como alternativa para frenar al bloque reaccionario.

EHBildu por su parte ha mejorado sus resultados respecto a las anteriores elecciones. En las autonómicas ha conseguido 2.465 votos más, aunque pasa al cuarto puesto y en el recuento final, pierde un escaño quedándose con siete parlamentarios. El crecimiento de EHBildu se aprecia mejor en las municipales donde ha sacado más concejales que ningún otro partido y consolida el segundo puesto en número de votos ganando 13.134 más (67.810 en total).

Uno de los elementos más llamativos han sido los catastróficos resultados cosechados por Podemos. La formación morada ha perdido 30.083 votos y 5 escaños en el Parlamento navarro. En las municipales se queda con 8.569 votos y 7 concejales. Por su parte Izquierda-Ezkerra (I-E), también ha retrocedido en votos en municipales y autonómicas, aunque finalmente ha podido mantener por los pelos un escaño en el Parlamento foral de los dos que tenía en la anterior legislatura.

El PSN es el partido que más ha crecido en estas elecciones. Obtiene 71.838 votos en las autonómicas (26.674 más que en 2015)  - colocándose como segunda fuerza tras Navarra+ -  con 11 escaños. En las municipales ha logrado 58.718 votos.

Como ha ocurrido a nivel estatal, el Partido Socialista ha podido recuperar parte de su electorado a costa de la caída de Podemos. María Chivite, secretaria general del PSN, ya ha emprendido las negociaciones para intentar convertirse en la presidenta del Gobierno Navarro, buscando el respaldo de GeroaBai, Podemos e I-E, insistiendo en que no negociará con EHBildu - aunque necesita al menos su abstención para lograr la presidencia –.

Navarra+ ha lanzado una campaña histérica contra la posible coalición PSN-GeroaBai.  En Ferraz también desaprueban esta posibilidad, por lo que no se puede descartar una reedición de lo ocurrido en 2007 cuando el PSOE entregó el gobierno a UPN.

La dirección del PSN está sometido también a la presión de sus militantes y de su base electoral. Al fin y al cabo, el voto al PSN, tenía una intencionalidad muy clara y era la de frenar al bloque reaccionario de Navarra+. Entregar el Gobierno a la derecha sería visto como una gran traición con un coste muy importante.

El precio a pagar por los pactos con la derecha

El Gobierno anterior levantó grandes expectativas, pero estas han sido frustradas. El principal damnificado ha sido Podemos.

Las causas del fuerte retroceso de Podemos son profundas y se deben a las presiones de la lucha de clases.

El principal empeño de Podemos en estos años en el Parlamento y el Ejecutivo navarro, ha sido el de garantizar la estabilidad del Gobierno bajo la dirección de la derecha de GeroaBai. Esto ha significado en la práctica renunciar a un programa de clase y a defender una alternativa contra las políticas capitalistas.

El acuerdo de los cuatro partidos decía aspirar a recuperar lo perdido con los recortes de UPN y PP, en educación, sanidad, plan de viviendas sociales, etc. Pero no se han conseguido avances significativos en ninguno de estos puntos. Mientras, todas las obras faraónicas aprobadas por el anterior Gobierno de UPN han seguido adelante; como el TAV, canal de Navarra, recrecimiento de Yesa y demás. Sólo se ha revertido la privatización de las cocinas del Complejo Hospitalario de Navarra (CHN), que sin duda ha sido fruto de la presión de las movilizaciones que exigían esta medida.

Siguiendo la política del PNV, GeroaBai ha usado la dirección que le entregó la izquierda para frenar el cambio. También la ha usado para romper el cuatripartito cuando ya estaba en sus horas más bajas y buscar nuevos aliados más cómodos para aplicar sus políticas de derechas. Así fue como marcó distancia con EHBildu - a pesar de que estos han evitado la más mínima crítica al PNV navarro -  y se acercó al PSN.

Por otro lado, no le ha temblado la mano a la hora de reprimir a los movimientos sociales, como hizo con los trabajadores de Huerta de Peralta o con el brutal desalojo del Gaztetxe Maravillas.

Huerta del Peralta, las mujeres y Altsasu marcan el camino

¡Nuestra fuerza está en las calles!

La experiencia ha demostrado que un Gobierno llamado “del cambio” no es más que una ilusión si no se rompe con las políticas capitalistas.  Estos resultados electorales pueden resultar frustrantes y amargos para muchos activistas de la izquierda. Sin duda, la adaptación al sistema y sus instituciones por parte de la izquierda tiene un precio. Pero lo más importante es sacar las lecciones de esta experiencia. La primera es que los cambios reales en nuestras condiciones de vida nunca vendrán de pactar con la derecha, ni de acuerdos en despachos o cálculos de aritmética parlamentaria.

Las conquistas se defienden y consiguen luchando en las calles como han hecho los trabajadores de Huerta de Peralta, las históricas movilizaciones contra la sentencia de La Manada o de los jóvenes de Altsasu. Estos ejemplos demuestran la enorme fuerza de la clase y trabajadora y la juventud cuando nos organizamos para luchar. 

Las posiciones de las organizaciones de izquierda en Ayuntamientos o Gobiernos, tienen que basarse en la fuerza de la calle, para ampliarla, ser un altavoz y una herramienta que haga avanzar al conjunto del movimiento. Es necesario levantar una alternativa revolucionaria. Esta es la tarea más importante de los jóvenes y trabajadores en este período. No podemos esperar a unas nuevas elecciones dentro de 4 años ni confiar en acuerdos con la derecha en las instituciones ¡hay que volver a tomar las calles!

 


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