El 12 de mayo, el Pleno del Congreso aprobaba —a iniciativa del PSOE— una Proposición no de Ley para sacar a Franco del Valle de los Caídos. La propuesta, por supuesto, contó con la negativa del Partido Popular y el Gobierno ya ha dicho que no va a cumplir con lo votado en el parlamento. Parece que al PP le interesa la democracia cuando se trata de votar recortes a la clase trabajadora pero no cuando se trata de acabar con la impunidad franquista.

¿Qué es el Valle de los Caídos?

Este monumento, que se encuentra en la Sierra de Guadarrama, fue construido entre 1940 y 1958, supuestamente para “reconciliar a los españoles”, aunque estaba claro que era un monumento para la glorificación del régimen franquista. En esos años, centenares de miles de republicanos, socialistas, comunistas, anarquistas fueron fusilados en las tapias de los cementerios, torturados en las direcciones generales de seguridad, sufriendo en cárceles abarrotadas, obligados a marchar de su país para no ser represaliados.

Muchos de estos presos fueron utilizados como mano de obra esclava para “reconstruir” el país como una forma de “redimir penas”, una manera de servir a los grandes capitalistas y la Iglesia Católica para que amasaran grandes fortunas. 20.000 presos fueron utilizados como esclavos en la construcción del Valle de los Caídos. Decenas murieron oficialmente, aunque son cifras inexactas ya que muchos de los heridos eran sacados del Valle a hospitales sin que se sepa muy bien si murieron o no.

Tras acabarse las obras se decidió enterrar en el monumento a personas de am­bos bandos contendientes de la Guerra Civil. Los republicanos fueron cogidos de fosas comunes y cunetas, sin ningún permiso de sus familiares, sin saber de quiénes eran los restos. De los 33.847 cuerpos que hay en el mausoleo, 12.410 están sin identificar. En 1956 fue enterrado José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange, y en 1975 el dictador Franco.

Tras acabarse las obras se decidió enterrar en el monumento a personas de am­bos bandos contendientes de la Guerra Civil. Los republicanos fueron cogidos de fosas comunes y cunetas, sin ningún permiso de sus familiares, sin saber de quiénes eran los restos. De los 33.847 cuerpos que hay en el mausoleo, 12.410 están sin identificar. En 1956 fue enterrado José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange, y en 1975 el dictador Franco.

El PP defendiendo la impunidad franquista

Tras la aprobación de la proposición no de Ley, los líderes del PP han salido en tromba a criticar la decisión. El ministro de Educación y portavoz del Gobierno, Méndez de Vigo, señaló que era “un debate antiguo, al Gobierno le preocupa el paro, las pensiones...”. Para este hombre el Valle de los Caídos “es un lugar de culto en el que no se exalta el franquismo”. Entonces, ¿por qué se permite que Franco y Primo de Rivera estén ahí? ¿Por qué se permite que cada 20-N se exalte a la dictadura haciendo manifestaciones allí?

El PP concede 750.000 euros en subvenciones a este monumento a la infamia, pero vuelve a dejar en cero euros el presupuesto de la Ley de Memoria Histórica. Una política de impunidad a favor de la dictadura que no sólo sirve para encubrir a los asesinos, torturadores y represores, también para exaltar sus símbolos y a sus mentores. Y es que en estos últimos meses hemos visto a Esperanza Aguirre defendiendo al golpista Millán Astray como un “buen samaritano”, o a Gallardón acudiendo al funeral de su suegro, el ministro franquista Utrera Molina, mientras falangistas cantaban el Cara al Sol. O al ministro del Interior justificando los homenajes a la División Azul. O lo que pasó durante la ofrenda floral a la cruz de los caídos franquista ofrecida por el segundo del Ministerio del Interior, José Antonio Nieto, en la localidad de Dos Torres (Córdoba).

Los diputados del PSOE sabían muy bien que esta proposición sería recibida de esta forma. Al no tener rango de ley, el PP puede perfectamente incumplirla, como va a hacer. Y es que llevamos más de cuarenta años esperando para sacar a Franco del Valle de los Caídos, entre otras cosas, por culpa de la negativa del PSOE a juzgar los crímenes franquistas cuando ha estado en el Gobierno. Con la Ley de Memoria Histórica de Zapatero se mantuvo la impunidad y que las víctimas de la dictadura no puedan recuperar ni dignificar a sus muertos que están en las fosas comunes.

No nos basta con brindis al sol, no queremos propaganda barata a costa del sufrimiento de tantos hombres y mujeres. Las víctimas del franquismo y sus familiares no pueden esperar. Es necesario derogar la Ley de Amnistía de 1977, permitir que se pueda juzgar los crímenes franquistas en nuestro país, dotar de presupuesto para exhumaciones o para crear lugares y museos dedicados a la Memoria Histórica, abrir los archivos policiales y militares y no tener que esperar 50 años para poder investigar a los criminales. Basta de acuerdos tibios para “no asustar a la derecha”. Es necesario ir a la raíz y conceder la verdad, la justicia y la reparación a las víctimas del franquismo.


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