El pasado mayo, la empresa ferrolana Maderas del Noroeste despidió a Fran Fabeiro, miembro del comité de empresa por CCOO. La jueza calificó su despido como improcedente y en diciembre reingresó en la empresa, ya que, al ser un delegado sindical, es él, y no la empresa, quien elige entre la indemnización o la readmisión. Lo entrevistamos para conocer lo acontecido.
El pasado mayo, la empresa ferrolana Maderas del Noroeste despidió a Fran Fabeiro, miembro del comité de empresa por CCOO. La jueza calificó su despido como improcedente y en diciembre reingresó en la empresa, ya que, al ser un delegado sindical, es él, y no la empresa, quien elige entre la indemnización o la readmisión. Lo entrevistamos para conocer lo acontecido.
 
El Militante.- ¿Cuáles fueron los motivos de tu despido?
Fran Fabeiro.-
El principal fue la intolerancia de un jefe de mentalidad retrógrada que quiere manejar la empresa a su antojo sin importar si sus decisiones son legales o no, ni si son contraproducentes para los intereses de "sus" trabajadores. En definitiva, la total intolerancia a que en la empresa exista cualquier atisbo de sindicalismo de clase, que los trabajadores se organicen y tengan representantes que miren por los intereses de sus compañeros. De hecho, su respuesta a mi sentencia fue despedir, el mismo día de mi reincorporación, a un compañero afiliado a CCOO, que se había posicionado claramente a mi favor. Quiere aterrorizarnos, pero no lo va a conseguir.
EM.- ¿Qué respuesta sindical se le dio?
FF.-
Hubo concentraciones de CCOO en el SMAC, en las puertas de la empresa y en el juzgado. También campaña de faxes y un intensivo trabajo de reparto de miles de octavillas denunciando la injusticia de mi despido, y en este sentido me gustaría agradecer la gran labor y el apoyo de los miembros de El Militante de Ferrol, sin los cuales habría sido imposible el reparto de dichas octavillas y la campaña de faxes, por el gran impulso moral que me dieron y que, sin duda, me ha hecho mucho más fuerte.
EM.- ¿Cuáles son los fundamentos de la sentencia?
FF.-
La sentencia dice literalmente que "no hubo, en modo alguno deslealtad ni indicios de fraude" en mi comportamiento hacia la empresa y que, en caso de haberlo, "la sanción impuesta por la misma sería totalmente desproporcionada". O sea, que la acusación del empresario era totalmente falsa.
EM.- ¿Cómo ves el sindicalismo ahora?
FF.-
De esta mala experiencia salí muy fortalecido gracias al apoyo de mucha gente, aprendí que el miedo no conduce a nada y que la fuerza de los trabajadores pasa por la unión, tenemos que concienciarnos de que sin unión y sin organización estamos condenados a seguir sometidos y pisoteados por los patronos, que seguirán enriqueciéndose gracias a nuestro sudor.
EM.- ¿Quieres añadir algo más?
FF.-
Solamente me gustaría decir que la lucha sirve, a mí me sirvió. Y de nuevo agradecer el aliento de todo el mundo que se ha preocupado por mi causa, a los que han enviado correos de apoyo, sobre todo a compañeros de El Militante, BUNKAI, FECOMA y Unión Comarcal de CCOO y a los comités de empresa de MEGASA, Alcampo-Ferrol, Navantia, Acciona, Canteras Ferrolanas, etc.

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