¡Todos a la huelga general el día 3 de octubre!

El pasado 1 de octubre pudimos contemplar una vez más la auténtica cara del Gobierno del PP y del aparato del estado español heredado del franquismo. Represión salvaje, con saña y generalizada contra todo un pueblo por el “delito” de querer votar, de querer decidir libremente su futuro. Las escenas de esta vergonzosa actuación, de las agresiones brutales a hombres y mujeres, muchos de ellos de edad avanzada, están dando la vuelta al mundo. Las imágenes del franquismo han vuelto con toda su fuerza de la mano de Rajoy y su gobierno de ladrones, reaccionarios y nacional-españolistas. Los herederos de la dictadura pretendieron dar una lección a la población de Catalunya, pero cosecharon un fracaso completo. Se encontraron con la resistencia heroica de cientos de miles de hombres y mujeres que se enfrentaron a las porras y las pelotas de goma de la policía nacional y la guardia civil. Según los datos oficiales de la Generalitat, 844 personas han resultado heridas por la policía y la guardia civil, de las que dos se encuentran en estado grave en sendos hospitales de Barcelona.
A pesar de la campaña de miedo, de amenazas, de anuncios de sanciones, etc, previos al día de la votación, y a la represión brutal llevada a cabo el 1-O, la respuesta del pueblo catalán ha sido masiva y ejemplar. Cientos de miles de gargantas gritan ahora por toda Catalunya hem votat (¡hemos votado!).

Por la defensa de los derechos democráticos más básicos

Las lecciones políticas de lo ocurrido el 1-O en Catalunya quedarán grabadas en la conciencia de millones de personas, tanto de Catalunya como del resto del Estado e internacionalmente. La justificación de que el PP y su gobierno están aplicando la ley, no puede ocultar que esa ley es injusta, antidemocrática y va directamente contra las aspiraciones de millones de catalanes a los que se pretende amordazar. Hechos que hacen aún más vergonzosa la capitulación de la dirección del PSOE, que ha preferido tejer una alianza con los herederos del franquismo antes que reconocer el derecho a decidir del pueblo de Catalunya.

La ley mordaza forma parte de la legalidad, ¿debemos respetarla? Por supuesto que no. Debemos luchar contra ella con todas nuestras fuerzas y como parte de esa lucha, la desobediencia es un arma legítima. No podemos olvidar que las CCOO nacieron y se desarrollaron luchando contra la “legalidad vigente” de la dictadura franquista que impedía el derecho a reunión, a organización, a la huelga, etc. Desde nuestro sindicato utilizábamos multitud de formas de lucha para conseguir nuestros derechos, incluida la desobediencia. Marcelino Camacho decía: “si queremos el derecho a reunión, reunámonos, si queremos el derecho a manifestación, manifestémonos, si queremos el derecho a huelga, hagamos huelga”.

La lucha, el único camino para frenar a la reacción

La experiencia de muchas décadas de lucha de los trabajadores y la juventud por la conquistas de derechos sociales y democráticos, nos enseña que cualquier avance significativo se ha conseguido a través de la lucha amplia, masiva y contundente.

La juventud, los trabajadores y el pueblo catalán en general, ha vuelto a dar una enorme lección enfrentándose con decisión, determinación y valentía a las fuerzas represivas enviadas por el Gobierno del PP.

El actual movimiento de masas desatado en Catalunya a favor de los derechos democrático-nacionales, ha situado el debate en un punto esencial: la negación de que Catalunya es una nación —tantas veces reiterada por la burguesía centralista y la derecha mediante la represión o la simple conquista militar—, se ha combinado con una frustración generalizada por las consecuencias sangrantes de la crisis capitalista, del desempleo de masas, de los desahucios, de la precariedad y los bajos salarios, de la falta de futuro para la juventud. La lucha contra la opresión nacional y la opresión de clase se han entrelazado, generando un potencial revolucionario que ha desafiado las formas de dominación política del régimen capitalista español.

La clase obrera y la juventud de todo el Estado debemos entender que la causa del pueblo de Catalunya es también la nuestra. “Un pueblo que oprime a otro jamás puede ser libre”, decía Carlos Marx. Por eso el movimiento obrero a través de su historia siempre inscribió en su bandera la lucha por la liberación nacional, por la autodeterminación de naciones oprimidas, como parte del combate por la transformación socialista de la sociedad. Hoy en Catalunya nos estamos jugando las libertades democráticas que tanto costó arrancar en los años setenta. Si hoy actúan de esta manera contra el pueblo de Catalunya ¿qué ocurrirá mañana? La respuesta no es difícil de dar. Mañana intensificarán la represión contra todos los que nos levantemos contra la injusticia y pongamos en cuestión su opresión y su dominación, aprobarán nuevas leyes mordaza y más medidas excepcionales para socavar las libertades democráticas.

El 1-O ha supuesto un duro golpe para el PP, sus aliados políticos y el aparato del estado formado y cultivado en la tradición más reaccionaria. La decisión de la Generalitat, tras una jornada de movilizaciones históricas, de presentar los resultados del referéndum ante el Parlament (cerca de 2.100.000 votos a favor del SÍ, el 90% de los emitidos), y posiblemente proceder a declarar la república catalana, ha hecho saltar todas las alarmas en la clase dominante española.
Las peticiones de disolución del Govern y de aplicar el artículo 155 de la constitución, lo que acabaría con la autonomía catalana, son cada vez más generalizados por parte de los medios de la comunicación de la reacción.

Solo hay una manera de frenar la vuelta de tuerca represiva que el gobierno del PP esté preparando, la movilización masiva.

Ahora es el momento. La población movilizada en Catalunya se siente fuerte después del triunfo político contra la represión que ha significado el 1 de octubre. Ahora es el momento de aprovechar esta brecha abierta para lograr la dimisión inmediata de Rajoy, derrotar esta embestida represiva y conquistar de manera revolucionaria la república catalana, que representaría un golpe brutal al régimen capitalista español y a su Estado centralista, y se convertiría en una poderosa herramienta en la lucha contra las políticas de austeridad y por la transformación socialista de la sociedad.

Todos a la huelga general el 3 de octubre. Rechazamos contundentemente la declaración de las confederaciones sindicales de CCOO y UGT sobre la situación en Catalunya

El 3 de octubre hay convocada una huelga general. El nivel de movilización alcanzado el 1 de octubre y que se mantiene el día 2 hacen prever que será un éxito sin paliativos.

Ante esta situación las direcciones confederales de CCOO y UGT siguen en su torre de cristal, aislados e insensibles a las demandas y necesidades de los trabajadores y jóvenes catalanes y del resto del estado, pero fundidos con los altos cargos del PP, los funcionarios del aparato del estado de mayor rango y con las altas esferas de la burguesía española.

Hoy se han descolgado con un infame comunicado en el que además de no hacer ni una sola mención ni crítica a la salvaje represión policial del 1-O, se desmarcan de la convocatoria de la huelga general del día 3, colocando en una comprometida situación a las direcciones de CCOO y UGT de Catalunya que finalmente se han visto arrastradas a convocarla debido a la gran presión a la que están sometidas. Esta actitud de las cúpulas sindicales estatales de CCOO y UGT es motivo de sobra para que los miles de afiliados de ambos sindicatos que defendemos la libertad, luchamos contra la represión y por los derechos sociales y democráticos de los trabajadores todos los días, y que en modo alguno nos sentimos representados por esta política seguidista del PP y rechazamos contundentemente esta declaración indigna de sindicatos de clase, exijamos la dimisión de estos dirigentes que hoy, con este escrito han dado un nuevo paso de gigante en el incremento del nivel descrédito que sufre nuestro sindicato. Una vez más estos dirigentes insultan la memoria de los cientos de miles de trabajadores que dieron lo mejor de si mismos para defender la libertad y los intereses de la clase obrera y a los que hoy lo seguimos haciendo.

¡Abajo el Gobierno del PP! ¡Por un frente de izquierdas que defienda una alternativa de clase en Catalunya y que sirva de ejemplo a la lucha en el resto del estado!

La izquierda que lucha, el movimiento obrero y sus sindicatos de clase en Catalunya, tienen hoy la enorme responsabilidad de ofrecer una salida a esta crisis revolucionaria, y eso pasa por profundizar y extender la lucha, preparando una huelga general indefinida en los centros de trabajo para resistir cualquier acción represiva del Estado, y conquistar la república catalana con un gobierno de izquierdas al frente para llevar a la práctica un programa que resuelva las necesidades de la mayoría de la población frente a la oligarquía capitalista española y catalana.

Desde GanemosCCOO consideramos que es necesario que la CUP, Podem y Catalunya en Comú, ERC… establezcan un frente de izquierdas que defienda una alternativa de clase, internacionalista y revolucionaria, que no se subordine a la burguesía nacionalista, ni al PDeCAT ni a Puigdemont. No podemos olvidar que aunque ahora sufran la embestida reaccionaria del PP, estos dirigentes políticos han llevado a cabo recortes sociales salvajes que han causado un sufrimiento inmenso, y defienden sus propios privilegios y unos intereses de clase muy concretos: los de la élite económica. Tampoco podemos descartar que estos dirigentes burgueses, como han hecho en el pasado tantas veces, traicionen de nuevo las aspiraciones del pueblo e intenten pactar una salida beneficiosa para ellos con el Estado y el gobierno del PP.

El gobierno de izquierdas que este frente propiciara debería acabar inmediatamente con los recortes, garantizando una educación y una sanidad públicas de calidad; debería crear millones puestos de trabajo con salarios dignos y derechos, y poner fin a los desahucios, estableciendo un plan de viviendas públicas con alquileres sociales. Este gobierno debería acabar con la dictadura de los grandes poderes económicos nacionalizando la banca y las grandes empresas, para colocar la riqueza al servicio de las necesidades de la mayoría de la sociedad. Una república catalana ganada mediante la acción revolucionaria de las masas, implicaría necesariamente la lucha contra el PdECAT y Puigdemont, contra toda esta oligarquía política y económica que ha gobernado Catalunya aplicando las mismas recetas neoliberales que el PP. Abriría la puerta a la lucha por la república socialista en Catalunya y la república socialista federal en el Estado español, y conquistaría la solidaridad activa de las masas oprimidas de Europa y de todo el mundo.

¡Viva la lucha del pueblo catalán por sus derechos democrático-nacionales! ¡Viva la lucha internacionalista de la clase obrera contra la opresión y por su emancipación!


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