Desde hace unos meses la Costa da Morte se ha convertido en zona referente de la lucha obrera en Galicia.Los trabajadores de las dos fábricas de Ferroatlántica de la comarca han emprendido movilizaciones masivas en defensa de sus puestos de trabajo, amenazados por las maniobras especulativas del Grupo Villar Mir.

La intención de la empresa es vender las Centrales Hidroeléctricas asociadas a las fábricas de las localidades de Cee y Dumbria (y que suministran energía a las factorías), poniendo en riesgo la economía de toda una comarca

Este problema está en boca de todos desde el pasado mes de octubre, pero viene de muy atrás.

En el año 1992, Villar Mir adquiere las fábricas de Carburos Metálicos, situadas en Cee y Dumbría, y las adheridas Centrales Hidroeléctricas (CCHH), que  además de suministrar energía a las factorías permitía vender el excedente. En su momento, este cambio de dueño generó mucha polémica en la zona, surgiendo manifestaciones y concentraciones en contra, pues, ya en aquel momento, el Grupo Villar Mir intentó segregar las actividades industriales de las centrales. En aquel momento los ánimos fueron calmados al obligarse a la Xunta de Galicia a hacer firmar un acuerdo al empresario comprometiéndose  a no separar las dos actividades. Además, la empresa prometió un plan de mejora de las fábricas; plan que a día de hoy sigue siendo un fantasma.

Pero, ¿por qué son tan importantes las CCHH? Precisamente, la falta de un plan real de mejora de las anticuadas fábricas de Cee y Dumbría hace que el único motivo por el cual son la empresa puntera en su campo sean las propias centrales, pues el coste energético se ve muy abaratado con su aporte. Además, la venta del excedente enegético aporta a la empresa un beneficio de 25-30 millones de euros al año. La falta de inversión (debido al poco interés de la multinacional en las fábricas), hace que las centrales sean un pilar básico de su producción y que su venta supondría un cierre progresivo de las fábricas, perdiendo los casi 400 puestos de trabajo, directos e indirectos, que aporta y los 700.000 euros mensuales que entran a la zona en salarios.

Recientemente volvió a salir la noticia (no a través de los grandes medios de comunicación, por supuesto) de que el Grupo Villar Mir pretendía vender las CCHH. Rápidamente el Comité de empresa extendió como pudo la noticia y comenzaron a preparar acciones contra la intención de la empresa. Hicieron una primera concentración a la que asistieron 2.000 personas defendiendo el futuro de la comarca. A esta le siguieron muchas otras.

Mientras tanto, los altos cargos de la empresa comenzaron a elaborar un plan para boicotear a los trabajadores y detener su lucha. Desde hace años la empresa se dedicaba a financiar grupos de música, equipos deportivos, eventos culturales, etc. El nombre de la empresa estaba y está en prácticamente cualquier parte de la comarca de Fisterra. Así que la multinacional se dedicó a llamar a estos grupos a los que ayudaban, para exigirles que se posicionaran a favor de la empresa. La respuesta fue clara: Al día siguiente estos grupos tenían su foto en el periódico local  con una pancarta en contra de la venta de las centrales.

Viendo que esto no funcionaba la empresa decidió coger otro camino: mentir. Esta via surtió más efecto. No sólo la prensa burguesa como  "El Correo Gallego" se hicieron eco inmediatamente de los argumentos de la empresa, sino, que, increíblemente, también lo hicieron los dirigentes de CCOO y UGT. Éstos no solo silenciaron la lucha de los trabajadores, si no que trasladaron a la opinión pública que la venta de las CCHH sería positiva, ya que Villar Mir prometía un plan industrial. Dicho plan, que, según ellos, crearía entre 200 y 300 puestos de trabajo entre Cee, Dumbría y Sabón, para el cual se necesitaría vender las centrales, no existe.

En reacción a estas mentiras el Comité de Empresa de FerroAtlántica organizó una manifestación en la cual 6.000 personas, de una comarca con 22.000 habitantes, salieron a las calles el 10 de marzo, día de la clase obrera galega, para defender su futuro. Además, otras fábricas de FerroGlobe en Francia, detuvieron sus actividades a lo largo de ese día manifestando su apoyo.

Pese al éxito de la convocatoria, los grandes medios de comunicación continúan sin dar importancia al conflicto, llegando al punto en el que la RTVG todavía no ha dicho nada en relación al problema, una actitud muy similar a la de la Xunta de Galicia.

A los empresarios les trae sin cuidado no sólo el empleo, sino la propia actividad productiva. En lugar de invertir en renovar dos magníficas fábricas como las de la Costa da Morte, prefieren dejarlas morir y forrarse a base de especular con la venta de las Centrales Hidroeléctricas.

La vida de cientos de familias de esta comarca, muy castigada por el paro, les es indiferente.

Desde Izquierda Revolucionaria apoyamos completamente la lucha de estos trabajadores y nos sumamos a su exigencia de que Villar Mir retroceda en sus planes de venta de las centrales. Si la empresa persiste en sus intenciones, exigimos a la Xunta que expropie las fábricas y las centrales para salvar la comarca y evitar su total hundimiento.

 

 

¡Ferroatlántica en lucha!


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