El pasado 7 de abril pudimos ver al exsecretario general de CCOO, José María Fidalgo, participando en la ponencia sobre pensiones y empleo, dentro de la convención nacional que el PP celebró en Sevilla. Una de sus compañeras como oradoras era Fátima Báñez, ministra de empleo del Gobierno de Rajoy, con la que este personaje mantiene una más que cordial relación.

En este acto Fidalgo fue contundente en su apoyo al PP, el partido de los recortes, la represión y la corrupción: “La única forma de garantizar el sistema de pensiones es que siga gobernando el PP. Todo lo demás son zarandajas.” Dijo con total naturalidad. Esta infamia de este infame traidor, estómago agradecido, tenemos que escucharla los millones de trabajadores, estudiantes y pensionistas que sufrimos diariamente las políticas antisociales, los recortes, la explotación en nuestros puestos de trabajo y los retrocesos en derechos democráticos que tanto costó conquistar.

 

Su trayectoria no deja lugar a dudas de la catadura política de este individuo.

José María Fidalgo fue elegido por primera vez secretario general de CCOO en el 2000 y reelegido en 2004. Estuvo en ese cargo hasta 2008 año en el que en el IX Congreso fue derrotado por Ignacio Fernández Toxo.

Fidalgo continuó profundizando el brutal giro a la derecha que ya había llevado a cabo su antecesor, Antonio Gutiérrez e hizo alcanzar a la política de la dirección del sindicato niveles de degeneración sin precedentes hasta ese momento: firmó recortes de las pensiones y reformas laborales que facilitaron y abarataron el despido. Uno de los pilares de su gestión política fue la de defender que el sindicato debería mantener una neutralidad entre izquierda y derecha que, en la práctica, lo que hizo fue acercarlo más a la derecha, como demostró cuando en 2003 se negó a convocar la huelga general contra la guerra de Iraq o cuando criticó la manifestación antiterrorista de la izquierda a raíz del atentado en la T4 de Barajas.

No es la primera vez que Fidalgo muestra públicamente su indecente afinidad al PP. Sin ir más lejos lo hemos visto en numerosas ocasiones participando entusiásticamente en eventos organizados por FAES (la fundación ultraderechista presidida por José María Aznar). En 2011 participó en el foro del Partido Popular en Las Palmas, manifestando sus coincidencias con el programa “social” del PP. En 2013 presentó, junto con Josep Piqué el segundo tomo de las memorias de José María Aznar y desde septiembre de 2015 colabora con el ultraderechista, Carlos Herrera en su programa de la COPE.

Estos son algunos de los hitos que conforman el vergonzoso currículum del que un día fue secretario general de CCOO.

La actual dirección de CCOO es tolerante con Fidalgo e implacable con los sindicalistas luchadores

Fidalgo sigue siendo militante de CCOO, y conserva todos sus derechos como afiliado. Con este individuo la dirección de CCOO, antes con Fernández Toxo a la cabeza y ahora con Unai Sordo, es tolerante y respetuosa con sus ideas (las ideas de los que nos explotan y reprimen). Mientras, los sindicalistas que defendemos las raíces de CCOO, un sindicalismo de clase, combativo, democrático y asambleario, somos perseguidos y expulsados por esta dirección.

Muchos de los que diariamente nos jugamos nuestro puesto de trabajo por defender los derechos de los trabajadores y por construir y fortalecer las CCOO, nos encontramos con un enemigo “inesperado”, la dirección de CCOO; el burócrata de turno, enviado por esa dirección para sancionarnos y expulsarnos.

Este es el caso, por ejemplo de Felipe Boluda y Nines Carmona trabajadores y delegados sindicales por CCOO en El corte inglés (ECI) de Goya en Madrid. Estos sindicalistas, además de desarrollar su trabajo sindical en una de las empresas que con mayor saña reprimen al sindicalismo de clase, tuvieron que hacer frente a las sanciones y posteriormente a la expulsión de CCOO. Las sanciones se pusieron en marcha justo en el momento en que los delegados/as de CCOO de Goya acababan de obtener una sonada victoria después de denunciar a la empresa por faltas en la seguridad de los almacenes y logrando que esta fuera condenada a invertir 24.400 euros para subsanar las irregularidades. Nunca dudaron a la hora de meter cuantas denuncias fueron necesarias en la Inspección de Trabajo para que la dirección de ECI respete los derechos laborales y sindicales de la plantilla.

Fueron expulsados por defender de forma intransigente los derechos de los trabajadores. Hoy estos compañeros, junto con un nutrido grupo de sindicalistas de ECI, siguen con su tarea en Sindicalistas de Base, sindicato que surgió en Canarias a raíz de la expulsión de miles de afiliados, que la burocracia de CCOO llevó a cabo en CCOO en esa comunidad.

Similar es el caso de Elena Fernández Gutiérrez, exsecretaria general de Enseñanza de CCOO en Castilla y León. En noviembre de 2016 la Comisión Ejecutiva y el Consejo de Enseñanza de CCOO en Castilla y León fueron disueltos burocráticamente por la dirección estatal de la Federación de Enseñanza. Así mismo, Elena, fue suspendida de su responsabilidad y vio anulada su liberación. El delito de esta compañera y de los miembros de la Ejecutiva que la apoyaron, no fue otro que su petición, por mandato del Consejo Regional, de explicaciones sobre unos gastos realizados con una VISA (que alcanzan miles de euros) por el anterior secretario general de la Federación de CyL, y de los que no constaba documentación justificativa alguna. Desde entonces la compañera ha sido sometida por parte de la dirección del sindicato a una persecución brutal y asfixiante. Elena no se ha rendido y ha seguido peleando y ha tenido que ser la justicia burguesa la que ha tenido que suspender todas las sanciones (y han sido varias) que le han sido impuestas por la dirección de CCOO. Y la lucha sigue.

Esta misma persecución ha sufrido Natacha Sánchez Aceña, delegada de CCOO en el centro de Carrefour de Leganés, Madrid, a la que la Federación de Servicios de CCOO, siguiendo con su vergonzosa trayectoria de persecución a los afiliados y delegados de CCOO que se mantienen fieles a los principios fundacionales de las CCOO, decidieron expulsar durante 3 años, el año pasado. La causa de esta expulsión fue que Natacha promovió movilizaciones durante la negociación del Convenio de Grandes Almacenes para intentar limitar el trabajo en domingos y festivos. El argumento que la dirección de la federación esgrimió fue que esas acciones contravenían las directrices de la Ejecutiva de la Sección Sindical y de la Federación de Servicios de CCOO. Es evidente que la acción sindical promovida por Natacha contravenía la estrategia de la federación ya que a la vista de del contenido del Convenio de Grandes Almacenes que CC.OO. firmó el 4 de mayo de 2017 se concluye que la intención de los dirigentes de la Federación de Servicios era precisamente facilitar la apertura en domingos y festivos, abriendo las puertas a que la patronal de Grandes Almacenes se decida a extender la jornada laboral a las 24 horas del día los 7 días de la semana.

Podríamos seguir enumerando ejemplos ya que lamentablemente la lista es muy extensa.

Elementos derechistas y degenerados, son bienvenidos y tolerados por la dirección de CCOO, mientras marginan, sancionan y expulsa a verdaderos sindicalistas. Esta es la receta acabada para incrementar el descrédito que ya sufre entre los trabajadores y destruir las CCOO.

Pero una cosa está clara, la dictadura no evitó que los trabajadores construyéramos nuestros instrumentos de lucha, nuestras organizaciones para conquistar derechos y derribar el régimen franquista; la burocracia sindical tampoco va a impedirlo. Seguiremos trabajando para dotarnos de las herramientas necesarias para defender unas condiciones de trabajo dignas y por construir un mundo más justo y más libre.


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