La dirección de la empresa Airbus, en la factoría de Puerto Real (Cádiz), despidió a un trabajador de 58 años con 35 de antigüedad por llevar una larga temporada cogiendo bajas debido a una enfermedad. Además no renovó a catorce eventuales contratados por una ETT, a los que Airbus estaría ya obligada a incluir como eventuales de la compañía de haber sido prorrogados sus contratos, al llevar 23 meses y 30 días trabajando.

Nada más conocer estos nuevos atropellos patronales, la plantilla decidió unánimemente en asamblea ir a la huelga hasta que la empresa readmita al trabajador despedido y renueve a los eventuales.

En el momento de escribir estas líneas, la planta lleva cuatro días consecutivos paralizada. Los trabajadores realizan diariamente asambleas, manifestaciones por las instalaciones de la empresa y concentraciones a las puertas de la factoría.

Este estallido en Airbus es un episodio más de la rebelión obrera que se está viviendo en la bahía de Cádiz, cuyo episodio más significativo ha sido, hasta el momento, la exitosa huelga general del metal del pasado 13 de junio.

Unificar las luchas contra el abuso patronal y la precariedad laboral

Estos ataques son toda una declaración de intenciones por parte de la empresa, un intento descarado de amedrentar a los trabajadores ante las negociaciones que  mantienen a nivel estatal los sindicatos CCOO, UGT, ATT y SIPA (Sindicato Independiente de Profesionales Aeronáuticos) y en las que Airbus plantea un ajuste de plantilla que afectará a 850 trabajadores en todo el Estado: 500 corresponden a las plantas de Sevilla, 100 a la de Puerto Real, otros 100 a la del Puerto de Santa María, 100 a la de Getafe y 50 a la de Illescas (Toledo).

La dirección de Airbus, acostumbrada a la “responsabilidad” y docilidad de los dirigentes de CCOO y UGT, ha chocado con un factor que no preveían: el hartazgo de los trabajadores frente al abuso patronal y a la pusilanimidad de las direcciones sindicales. Conseguir la readmisión del compañero y la renovación de los eventuales está al alcance de la mano, y además los trabajadores están demostrando que tenemos fuerza para conseguir mucho más.

Las condiciones para dar una respuesta contundente y unificada a los ataques a nuestras condiciones laborales y para revertir los retrocesos que han provocado la voracidad patronal y la política de paz social practicada por CCOO y UGT están dadas. La huelga general del metal en la bahía de Cádiz marca el camino. Unificando la lucha de los trabajadores de Airbus, de Navantia y de toda la industria auxiliar, que dependen de estas empresas, pondremos freno a la ofensiva patronal y podremos recuperar los derechos laborales perdidos. ¡Sí se puede!


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