Por el mantenimiento de todos los puestos de trabajo

El pasado cuatro de septiembre entrevistamos a Fernando Álvarez, delegado sindical por la Corriente Sindical de Izquierdas (CSI) en la factoría de Gijón de la empresa Vauste Spain, antigua Tenneco y más antiguamente Monroe, un símbolo de movilización obrera asturiana.

Reproducimos a continuación la conversación que  mantuvimos con el compañero Fernando en la acampada que, a fecha de publicación de este artículo, lleva ya tres semanas frente a la empresa. Desde aquí dar las gracias a los compañeros de Vauste por su acogida y trasladarles todo nuestro apoyo y reconocimiento a la lucha que mantienen  por el futuro de todos los puestos de trabajo y contra la represión sindical que están sufriendo.

El Militante. Esta acampada es la continuación de las movilizaciones que venís manteniendo desde hace meses, incluso años, por el mantenimiento de los puestos de trabajo en la empresa y contra la represión sindical que varios compañeros venís sufriendo. Cuéntanos como se inicia este conflicto.

Fernando. No es la primera vez que la plantilla de esta factoría tiene que pelear por su trabajo y sus derechos. Con el anterior patrón teníamos el nombre de Tenneco. En septiembre de 2013 sufrimos el cierre de la planta y tras once  meses de encierro y movilizaciones muy fuertes conseguimos la reapertura de la fábrica ganando todos los juicios sobre el ERE planteado.

El gobierno del Principado buscó  posibles compradores y entre  ellos estaba un fondo de inversión, un fondo buitre. Desde la CSI nunca estuvimos a favor de la compra por parte de un fondo buitre, pero finalmente se firmó el acuerdo entre este fondo, Quantum Capital Partners, Tenneco y el gobierno del Principado, con el compromiso de efectuar inversiones y buscar un nuevo producto que no fuesen amortiguadores para la viabilidad de toda la plantilla.

Una de las partes de ese acuerdo era que Tenneco se comprometía a garantizar la carga de trabajo a esta planta, que ahora se llama Vauste, durante 3 años. Es decir, nos vendían al fondo buitre pero garantizaban que durante tres años comprarían la producción de la nueva empresa Vauste y así se mantenían los empleos. El problema que nos encontramos es que el volumen de carga de amortiguadores se acaba en 2019 y cuando se termine, el próximo mes de marzo, no tenemos cliente a quien vender la producción.

La otra línea de negocio que se pactó abrir es la de inyección de magnesio. Se nos prometió crear siete líneas de magnesio, pero a día de hoy sólo existen dos y ni siquiera están operativas, así que nuestro temor es que el año que viene y sólo con dos líneas, no se van a garantizar los 130 puestos de trabajo.

EM. La dirección de la empresa ha iniciado una campaña de sanciones contra ti y contra tu compañero Nacho Fuster, también delegado de la CSI, miembro del Comité de empresa y actualmente el Secretario General de la CSI. ¿De qué os acusan y a qué creéis que obedece esta represión sindical?

Fernando. En estos momentos tenemos siete sanciones sobre la mesa; cinco de siete días de empleo y sueldo y dos más: una a mí como delegado sindical y otra a Nacho como miembro del comité de empresa, en las que nos acusan de revelación de secreto empresarial, lo que podría acarrear una condena de cinco años de cárcel. Nuestro "delito" fotografiar la maquinaria obsoleta de la empresa y hacerlo público en el tablón de nuestro centro de trabajo, desvelando así las mentiras de la empresa sobre las promesas de inversión.

Los 10 días previos a las vacaciones de agosto estuvimos en huelga, y ese fue el momento en el que se aplicaron las sanciones. A la vuelta de las vacaciones, cuando el resto de la plantilla se reincorporó, Nacho y yo ya no lo hicimos por la sanción que nos pusieron.

El motivo de esta represión es simplemente el de ser una sección sindical crítica con la dirección de la empresa y desarrollar un modelo de sindicalismo de clase y combativo. La posición del resto de sindicatos que forman parte del Comité de empresa (USO, UGT y CCOO) es situarse al margen del conflicto, no están haciendo nada, se muestran complacientes con la empresa favoreciendo así sus planes.

EM. ¿Cómo veis el panorama sindical y qué relación guarda vuestro caso con el resto de conflictos que está habiendo?

Fernando. Estamos comprobando que, en la práctica, hay una represión total contra todo y toda sindicalista que lucha. Aquí en Asturias esta represión va dirigida mayoritariamente contra la gente de  nuestro sindicato, la Corriente Sindical de Izquierdas. Estamos siendo   atacados también en Duro Felguera, en Esmena, en Burguer King o en Alsa, donde tenemos siete compañeros expedientados, uno de ellos por circular a 52 km/h donde debería ir a 50 km/h y otro por morder una manzana.

No es ninguna coincidencia que en todas estas empresas nuestras secciones sindicales sean de reciente creación y estén formadas por compañeros que abandonan los sindicatos mayoritarios. Ahí empieza la represión, al romper con el modelo sindical de paz social practicado por CCOO Y UGT.

Hace tiempo que venimos padeciendo, por parte de la dirección de estos sindicatos, la  táctica de dividir a los trabajadores para que las luchas decaigan. Ya lo hicieron en 2013,  cuando protagonizamos una manifestación de Tenneco en Gijón y ellos hicieron otra al mismo tiempo en Oviedo. Más recientemente hicieron lo mismo con otra de Duro Felguera. En vez de aunar fuerzas practican la división, la misma táctica que utilizan en el conflicto de los pensionistas.

Pero a pesar de la intencionada desmovilización general  de los últimos años nos da la sensación de que está habiendo una reactivación de las luchas obreras. Pensamos que se está volviendo a recuperar la afluencia a las movilizaciones, y esto lo está haciendo la clase trabajadora al margen de los sindicatos mayoritarios, es un movimiento por abajo.

En nuestro caso las muestras de solidaridad que recibimos por parte de los vecinos y demás trabajadores y trabajadoras en nuestro campamento son tremendas y nos reafirman en nuestra lucha. Estamos convencidos de que la solución a nuestros problemas está en tomar la calle y en estar todas y todos unidos frente a los ataques de la patronal. Con el cambio de gobierno nos reafirmamos en esta idea, no tenemos ninguna esperanza puesta en la política "oficial" y sabemos que la solución a los problemas de los y las trabajadoras reside en nuestras propias fuerzas.

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