Los trabajadores de la empresa de transporte público de Zaragoza, TUZSA, llevan casi un año y medio con la negociación de su convenio paralizada por la intransigencia de la empresa, una contrata privada que en 2009 ganó más de 9 millones de euros mientras prestaba un servicio cada vez peor debido a las averías e incumplimientos de las frecuencias pactadas, acelerando los ritmos de trabajo con el consiguiente peligro para conductores y usuarios. Mientras tanto el ayuntamiento de Zaragoza, verdadero responsable de la situación, mira para otro lado. La municipalización de la empresa, que los trabajadores reivindican, podría resolver estos problemas.
Frente a esta situación, el comité de empresa ha venido convocando paros parciales que han tenido un seguimiento prácticamente unánime por parte de la plantilla. La empresa ha respondido con una oleada de expedientes sancionadores y sigue con su táctica de bloquear las negociaciones a la espera de que la lucha se desgaste y de que la previsible reforma de la negociación colectiva fortalezca su posición.

Vinculación con el resto
de trabajadores

Correctamente, los trabajadores de TUZSA han planteado que su lucha tiene que vincularse a las reivindicaciones del conjunto de la clase obrera, de esos usuarios a los que la empresa intenta enfrentarles, obligando al ayuntamiento a intervenir. Es la única manera de conseguir una victoria. Por ello han incluido entre sus reivindicaciones la derogación de las contrarreformas laboral y de pensiones y el que las subcontratas se integren en la empresa principal. Hay que seguir desarrollando una campaña masiva a la opinión pública, con repartos de hojas explicativas en centros de trabajo y barrios y asambleas masivas en la calle que decidan los próximos pasos a seguir que contrarrestan las calumnias y manipulaciones de la empresa, de manera similar a lo que hicieron los compañeros de TMB en Barcelona, que de esa manera consiguieron una victoria contundente en su lucha por el descanso de dos días semanales.
Un paso muy importante en este sentido se produjo el 18 de mayo, cuando el comité convocó a los trabajadores de la plantilla e hizo un llamamiento al conjunto de la población a apoyarles. Ese día  cientos de personas salimos a la calle para mostrar nuestra solidaridad a los trabajadores. Había compañeros llegados de otras ciudades donde empresas del sector se enfrentan a los mismos problemas (TMB, EMT...) y de diversos sindicatos y colectivos, que marchamos hasta la plaza del Pilar donde se produjo una confraternización con los acampados del 15-M, que cedieron su megafonía y recibieron a la manifestación con un aplauso cerrado. Aunque alguno de los acampados planteó la necesidad de “no mezclar banderas” y que eran luchas diferentes, resultaba evidente para todo el mundo que se trataba de lo mismo: de la lucha de la clase obrera y la juventud contra un sistema, el capitalismo, que nos niega el futuro.

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