He aquí un libro impresionante, un clásico sobre la historia del movimiento obrero estadounidense escrito con rigor y compromiso con los oprimidos, e intenso desprecio hacia los explotadores y su sistema. Dinamita, historia de la violencia de clases en EEUU, 1826-1934, merece ser leído por todos los militantes de la izquierda revolucionaria y anticapitalista.

Louis Adamic, su autor, abrió una gran senda al conocimiento de las heroicas luchas obreras en el corazón de la mayor potencia capitalista. Levantando acta del esfuerzo de los pioneros, como los mártires de la revuelta de Haymarket (Chicago) el 4 de mayo de 1886, de los anarquistas Sacco y Vanzetti y la farsa judicial que les condujo al cadalso en 1927, del líder del socialismo norteamericano Eugene V. Debs o del gran ­Billy Hay­wood, la voz de todos aquellos luchadores que no se amilanaron ante una violencia patronal brutal resuena en cada línea de esta obra.

Dinamita ofrece una panorámica histórica de la lucha de clases y su reflejo en las organizaciones obreras, en la mentalidad y la acción que dio lugar al sindicalismo revolucionario, encarnado por derecho propio en los Industrial Workers of the World (IWW), y también en las posiciones conservadoras y burocráticas de la American Federation of Labor (AFL) y su jefe Samuel Gompers.

Análisis materialista

Nacido en Eslovenia en 1898, Adamic se convirtió en un joven activista nacionalista contra el Imperio Austro-Húngaro. Enviado a la cárcel con 13 años, emigró pronto a los EEUU donde desempeñó todo tipo de ocupaciones. Soldado en la Primera Guerra Mundial, a su regreso de Europa se consagró al estudio del movimiento obrero, de sus protagonistas y especialmente de aquellos que se situaron en primera línea, los esforzados militantes de los IWW, conocidos popularmente como wooblies, a quienes conoció bien durante sus experiencias como trabajador temporero en Illinois, Missouri y Kansas y más tarde como marino. Escritor de innumerables artículos y crónicas de la vida obrera de los EEUU, publicó Dinamita en 1934 a partir de un estudio concienzudo de las fuentes documentales de la época.

El espíritu de una clase trabajadora forjada en la emigración y obligada a sobrevivir en condiciones extremas, las huelgas más duras y violentas que uno pueda imaginar, la maquinaria de un Estado modelado para masacrar tanto a los pueblos nativos como al proletariado y sus organizaciones, el crimen organizado y sus vínculos con la lucha de clases… Esto, y mucho más, marca el ritmo trepidante del libro.

Adamic sabía muy bien de lo que hablaba. Su retrato de las condiciones inhumanas que el gran capital impuso a millones de hombres, jóvenes, mujeres y niños en las minas de Colorado y Pensilvania, en los puertos de la costa oeste, en las inmensas aglomeraciones textiles, en la construcción del ferrocarril, las carreteras o en la industria del acero, el gas y el petróleo, dan una idea mucho más precisa de la verdad histórica, contraponiéndola a una narrativa oficial que ha presentado a los EEUU como tierra de abundancia y grandes oportunidades para todos.

Violencia y sindicalismo

Dinamita es, por encima de todo, un homenaje merecido al pulso revolucionario que siempre mantuvieron sectores de los trabajadores estadounidenses, a sus tradiciones clasistas y anticapitalistas, y a la determinación con la que se enfrentaron a las fuerzas armadas de los patrones, desde la guardia nacional y la policía, a los sicarios de la agencia de detectives Pinkerton.

Marx señaló que “la violencia es la comadrona de toda sociedad vieja que lleva en sus entrañas otra nueva”, y siempre son las condiciones económicas, los recursos del poder del que se dispone, las fuerzas sociales en lucha y su dirección, las que determinan el resultado final de esta violencia. Tanto en el periodo en que los elementos progresivos de la sociedad libraron la gran guerra de la Independencia contra Inglaterra (1775-1783), como cuando la burguesía industrial consolidó su posición en la guerra civil entre el norte y el sur (1861-1865), o en las masacres del imperialismo estadounidense a lo largo y ancho del mundo, la violencia nunca cesó de manifestarse bajo diferentes formas políticas y jurídicas, pero en la mayoría de las ocasiones como monopolio legal de los capitalistas. Y así, los asesinatos de trabajadores y trabajadoras, sindicalistas, anarquistas, socialistas y comunistas se cuentan por miles en el periodo de la historia de los EEUU que se extiende desde las últimas décadas del siglo XIX hasta los años treinta del siglo XX.

Estas duras condiciones dibujaron el temperamento de la vanguardia obrera. El recurso a la violencia de los oprimidos es tratado con sumo equilibrio y respeto por Adamic. Lejos de hacer de ella una mixtificación, como pretenden los editores anarquistas de la edición castellana, el autor de Dinamita la pondera como un factor inevitable en determinadas circunstancias, con efectos negativos en muchos casos, pero jamás la considera más útil que la acción consciente y organizada de la lucha de masas. Adamic, con todos los matices necesarios, está más cerca del enfoque marxista que del anarquista, aunque no por ello deja de subrayar el papel que para muchos activistas de la época jugó la idea de ¡Dinamita, de lo bueno lo mejor!, para enfrentar a la violencia patronal.

Acabamos esta breve invitación con unas palabras premonitorias del autor recogidas en su prólogo a la edición de 1934: “América se encuentra en una encrucijada donde no puede permanecer mucho tiempo. ¿Adónde se dirigirá? ¿Hacia la derecha o hacia la izquierda? Probablemente primero a la derecha y luego a la izquierda. Al final acabará girando a la izquierda porque en su esencia y su naturaleza, y no es éste el lugar para discutirlo, América es un país de izquierdas, revolucionario”.

DINAMITA

Historia de la violencia de clases en EEUU (1826-1934)

Louis Adamic

La Linterna Sorda • 2017

528 págs. • 25 euros


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