El sábado 15 de octubre en Salamanca tuvo lugar un acontecimiento bastante inusual. No me refiero a la cena de jefes de Estado con el Rey, bajo la protección de miles de policías nacionales que convirtieron la ciudad en una zona sitiada: identificaciones, registros, cortes de tráfico por toda la zona centro... incluso a unos compañeros del Sindicato de Estudiantes les requisó la Policía Nacional una pancarta que ponía “Manos fuera de Cuba y Venezuela” porque “venían a armar follón”. Probablemente si la pancarta hubiese puesto “Viva Juan Carlos I, demócrata de toda la vida” no hubiesen sido tan estrictos. A lo que me refiero es a la multitudinaria manifestación en solidaridad con Cuba y Venezuela, en la que participaron más de 15.000 personas procedentes de todo el Estado (llegaron decenas de autobuses, 17 de ellos de Portugal), la propia hija de Hugo Chávez y varios ministros del Gobierno Bolivariano. Miles de banderas rojas, cubanas y venezolanas inundaron las calles, demostrando que las ideas revolucionarias están más vigentes que nunca entre miles de jóvenes y trabajadores.

Después de la manifestación tuvo lugar un acto público en el que estaba prevista la presencia de los cabezas de las delegaciones cubana y venezolana asistentes a la Cumbre Iberoamericana, esperando que pudiese asistir el propio Hugo Chávez.

Sin embargo, no pudo asistir nadie de las delegaciones, y es que el acto tuvo que realizarse en plena calle. El Ayuntamiento, gobernado por la camarilla reaccionaria del Partido Popular, negó cualquier tipo de instalación municipal al Foro de Solidaridad Cuba-Venezuela, formado por múltiples organizaciones de izquierda, entre las que figuraban CCOO, IU, PCE, Juventudes Comunistas, El Militante, Sindicato de Estudiantes...

Censura dictatorial

a la solidaridad

Cualquier excusa es buena para impedir que se celebre un acto en el que se ponga en duda el sistema capitalista: que se raya el parqué de los pabellones (sorprendentemente, esto sólo ocurre si el acto está convocado por organizaciones de izquierda, en otro tipo de actos esto no ocurre), que van a asistir miembros de Batasuna...

Esto demuestra lo maleables que son los derechos democráticos en la democracia burguesa. El socialismo y el capitalismo son sistemas incompatibles, y si defiendes el primero, tu “derecho ciudadano” a realizar un acto público en condiciones desaparece automáticamente.

Pese a la intensa campaña de manipulación que llevan a cabo diariamente los medios burgueses contra Cuba y Venezuela, es imposible ocultar lo que estos procesos significan para las masas oprimidas de todo el mundo. Por eso es una necesidad vital para los capitalistas de todo el mundo mantener esto en el más absoluto silencio y desinformación. En este caso, el Partido Popular, los representantes de la burguesía en este país, han cumplido muy bien su labor. No han dudado en mentir, manipular y recortar derechos a la hora de conseguir su objetivo. En cambio, han facilitado al máximo el alojamiento y manifestación de los reaccionarios que protestaban contra la revolución cubana.

Los marxistas de El Militante intervinimos en la manifestación y en el acto con nuestro periódico y nuestras ideas: la Federación Socialista de Cuba y Venezuela. Esto fue muy bien acogido por los asistentes, como demuestra el éxito que tuvo la mesa con material político que teníamos en el acto, donde se vendieron decenas de libros, entre ellos la última publicación de Alan Woods La Revolución Bolivariana. Un análisis marxista.


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