MEGASA es una siderurgia de la comarca ferrolana con una plantilla de 200 trabajadores, que llevan más de año y medio de lucha por su convenio. Para presionarlos, en octubre de 2008 la empresa despidió a dos personas, una de ellas miembro del comité de empresa por UGT, Emilio Fernández Guerreiro. El Tribunal Superior de Justicia de Galicia (TSXG) acaba de ratificar su despido con unos argumentos sorprendentes.
MEGASA es una siderurgia de la comarca ferrolana con una plantilla de 200 trabajadores, que llevan más de año y medio de lucha por su convenio. Para presionarlos, en octubre de 2008 la empresa despidió a dos personas, una de ellas miembro del comité de empresa por UGT, Emilio Fernández Guerreiro. El Tribunal Superior de Justicia de Galicia (TSXG) acaba de ratificar su despido con unos argumentos sorprendentes.
El Militante.- ¿Cuál es la causa de fondo de tu despido?
Emilio Guerreiro.
- La conflictividad laboral en la negociación del convenio. Los trabajadores de MEGASA llevamos luchando, y digo que llevamos porque yo me sigo considerando un trabajador de la empresa, desde agosto de 2008 por nuestras reivindicaciones y enfrentándonos a la actitud totalmente cerril de la patronal, que se niega a negociar. En todo este tiempo hemos realizado toda una serie de movilizaciones, incluidas varias tandas de paros.
Esta empresa tiene una mentalidad muy caciquil. Somos la única fábrica del grupo que tiene comité. Tengo entendido que en la del Río do Pozo se intentaron hacer elecciones sindicales y despidieron a toda la gente que iba a ir en las listas. Quieren demostrar que ellos mandan, que no pintemos nada, que a los trabajadores jóvenes no les sea atractiva la idea de presentarse al comité...
EM.- ¿Cómo lo justificó la empresa?
EG
.- Alegó que, en uno de los paros, el piquete informativo intimidó a los esquiroles que querían entrar en la fábrica, y a mí y a otro compañero nos cogieron como cabezas de turco, como podían haber sido otros, y nos despidieron. Mi compañero tuvo una sentencia favorable, pero en mi caso el TSXG ratificó el despido, pero no por los argumentos de la empresa, a los que apenas dio importancia, sino porque, según la sentencia, siendo yo un delegado sindical, tengo que velar por la seguridad del que quiere entrar a trabajar, y si no quiere ser informado por el piquete, yo tengo que bajar las orejas y llevarlo para dentro. Además el juez resaltó que soy delegado de Prevención y que tengo que velar por la seguridad de las personas. Y esto a pesar de que el guarda de la puerta dijo en el juicio que hizo su informe tres días después según le mandó el jefe de Recursos Humanos. La sentencia es tan inaudita, que lo único que se podría hacer contra ella en el terreno jurídico sería presentar un recurso de casación, es decir, que habiendo sentencias diferentes sobre casos similares, el Tribunal Supremo se pronunciase sobre cuál es la correcta, pero la UGT no encontró ningún otro caso de despido de un delegado sindical por ser piquete informativo. Es evidente que los trabajadores no podemos poner en el aparato judicial la confianza de que nuestros derechos serán respetados.
EM.- ¿Cómo ves el convenio?
EG.
- El convenio está crudo. La empresa quiere la flexibilidad por encima de todo. Actualmente, el convenio recoge que para un cambio de turno nos tienen que avisar con 30 días de antelación. En cualquier caso, siempre que surgió algún problema, desde el comité fuimos razonables y se llegó a un acuerdo. Ahora quieren carta blanca, que esto desaparezca del convenio y poder cambiar a la gente de turno sin contar con nosotros. Una de sus propuestas contemplaba avisar con sólo 48 horas de antelación. Trabajamos los siete días de la semana y sólo libramos un fin de semana al mes. Por eso un cambio de turno no es un mero cambio de horario, es un cambio de vida: todo lo que tenías dispuesto en función de tu turno (un viaje, la boda de un familiar...) te lo fastidiarían.
Además reivindicamos un sistema de ascensos (hay gente que se jubila de peón-especialista), un plus de fin de semana porque no puede valer lo mismo un martes que un sábado o un domingo, un aumento del porcentaje en la incapacidad temporal, revisar los criterios de abono del tóxico y jubilaciones con contratos de relevo porque la empresa está procediendo a una reducción de plantilla encubierta.
Con los despidos, la empresa quiso amedrentar a los trabajadores y romper nuestra unidad, pero no lo consiguió. Si pretendían desmoralizarme, consiguieron lo contrario. Ya sé que la vida no es justa. Por eso tampoco me gustaría que mi despido condicionase el convenio ni verme convertido en moneda de cambio, porque entonces todo lo hecho hasta ahora no habría servido para nada. Tenemos que seguir luchando.

REVISTA MARXISMO HOY

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