¡Por un plan de emergencia para rescatar la educación pública y no perder un curso entero!

El Ministerio de Universidades ha “recomendado” que no se retomen las clases presenciales en las facultades debido al riesgo sanitario que esto supondría. Más de 30 universidades en todo el Estado han comunicado que este curso académico finalizará de forma telemática. Parece que es solo cuestión de tiempo que esta medida se amplíe al resto de etapas educativas, haciendo imposible volver a las aulas. Pero lo peor es que ante esta situación que vivimos de forma especialmente dramática los estudiantes de familias trabajadoras, no se esté planteando ninguna alternativa para nosotros.

El completo abandono por parte de los Ministerios de Educación y Universidades y de las Consejerías tendrá consecuencias muy graves: pondrá un sinfín de dificultades añadidas para que los estudiantes podamos recuperarnos de esta situación. En numerosos casos nos expulsará directamente del sistema educativo; y en muchos otros nos hará perder un año de nuestra vida académica. El establecimiento de fechas para la selectividad en muchas comunidades refleja que se está actuando como si no pasase nada. ¡Qué vergüenza! Mientras la economía se paraliza, se nos confina en casa durante semanas, nuestros padres y madres sufren ERTEs y despidos, nuestros familiares y allegados sufren de una sanidad pública sin recursos –fruto de las políticas privatizadoras y de los recortes– y que en algunos casos se cobra su vida… ¡En esta situación completamente excepcional y de máximo estrés, se nos pone a hacer exámenes!

Desde el Sindicato de Estudiantes denunciamos esta situación y nos negamos a que se nos someta a ningún tipo de examen en estas circunstancias. No aceptamos que las clases online sean la alternativa porque no llegan a una gran parte del alumnado. Exigimos la puesta en marcha inmediata de un plan de emergencia para rescatar la educación pública con todos los recursos humanos y materiales necesarios con el objetivo de evitar que se deje en la estacada a quienes más dificultades estamos afrontando.

Las clases online no son ninguna solución

El Gobierno se ha centrado en presentar las “clases online” como una alternativa viable al cierre de nuestros centros, pero esto no es más que otra traba para los hijos e hijas de la clase trabajadora, que en muchos casos no tenemos acceso a internet o a ordenadores. Somos quienes nos vemos golpeados por la brecha digital (de las familias que ingresan 900 euros al mes un 42% no tienen ordenador en casa), quienes estamos siendo víctimas de despidos y no sabemos cómo podremos pagarnos los estudios o quienes vivimos el confinamiento en pisos de 50 m2 con más familiares, sin poder disponer de un espacio adecuado para el estudio.

En definitiva, los y las estudiantes de familias más humildes tenemos todas las de perder: a nosotros no nos pueden ayudar en casa en muchos casos y por supuesto no tenemos fibra óptica, ni clases particulares, ni espaciosas e iluminadas habitaciones para estudiar y recuperar el tiempo perdido. Sin acceso a la tecnología necesaria para seguir el temario estamos condenados a repetir curso o, directamente, a ser expulsados del sistema educativo.

El único esfuerzo verdadero para no tirar el curso por la borda es el que están haciendo nuestros docentes que, a pesar de todas las limitaciones y dificultades, se están dejando la piel. Su labor es increíble, como siempre, pero no puede suplir la falta de recursos que han provocado los recortes que nunca fueron revertidos.

Defendamos nuestro futuro: ¡Sí hay dinero para rescatar la educación pública!

Es completamente imposible que en esta situación se nos pueda evaluar de forma justa, y es absolutamente injusto que ahora se nos quiera someter a exámenes.

La única forma de evitar que se nos niegue el derecho a la educación es aprobar un plan de choque para rescatar la educación pública. Hoy vemos de forma clara que eso de que “no hay dinero” es una completa falacia. En estos años no ha habido dinero para la sanidad ni la educación públicas, pero ahora se regala dinero –en cantidades ingentes– a los grandes empresarios para que no tengan que poner ni un céntimo de sus ganancias para superar esta crisis. ¡Basta ya! Nuestras vidas y nuestro derecho a la educación están por encima de los beneficios de estos multimillonarios.

Desde el Sindicato de Estudiantes exigimos:

1. Que todos los y las estudiantes pasen de curso. Reorganización de los planes de estudio para recuperar los contenidos esenciales que no hemos podido cursar presencialmente en el próximo curso académico.

2. Cancelación de todos los exámenes, incluida la EBAU. Supresión de las notas de corte para entrar a la universidad. Plazas suficientes para todas y todos en la carrera que queramos estudiar. Devolución inmediata de la matrícula universitaria íntegra del segundo semestre.

3. Que todos los alumnos y alumnas de la FP que quieran realizar sus prácticas íntegras lo puedan hacer sin volver a pagar las tasas y puedan titular inmediatamente después.

4. Puesta en marcha inmediata de un plan de rescate a la educación pública –desde infantil a universidad– que se mantenga en el tiempo. Cualquier medida que se adopte para salir del paso este año, si no se acompaña de recursos económicos para reparar la situación de emergencia social que vive nuestra educación, serán parches hoy y una escabechina el día de mañana para millones de estudiantes:

- Reversión de todos los recortes. Contratación masiva e inmediata de profesores y creación de miles de puestos fijos para los docentes interinos.

- Bajada drástica de las ratios para garantizar una atención individualizada, que permita recuperar en el menor tiempo posible los contenidos que no hemos podido cursar por el cierre de las aulas. Clases de refuerzo para los alumnos y alumnas más vulnerables y con más dificultades.

- Aumento de las becas para garantizar la gratuidad de la educación desde infantil a la universidad para las familias trabajadoras.

- Fin de la brecha digital. Inversión técnica y tecnológica en todos los centros públicos y para todas las familias trabajadoras.

- Ni un solo euro público a la Iglesia católica, ni a los empresarios de la enseñanza privada. ¡No a los conciertos educativos!

- Derogación de la LOMCE y todas las contrarreformas clasistas.