El conseller de Educació valenciano parece querer convertirse en el nuevo Cid de la derecha española en defensa de las medidas educativas más reaccionarias del legado del gobierno Aznar.El conseller de Educació valenciano parece querer convertirse en el nuevo Cid de la derecha española en defensa de las medidas educativas más reaccionarias del legado del gobierno Aznar. Con el president Francisco Camps, y la madrileña Esperanza Aguirre, ha reeditado la Santa Alianza contra la derogación de la LOCE. En el caso del País Valenciano, su política de desmantelamiento de la enseñanza pública en beneficio de sus negocios privados no tiene descanso ni entiende de horario escolar y vacaciones.

Hace muy poco la Generalitat del PP indignaba a la comunidad escolar imponiendo, en aplicación de la Ley de Calidad, unas comisiones de elección de directores donde se reserva la mayoría. Es decir, el Govern tendrá poder de veto, y así intentará acabar con el fenómeno de los directores hartos de recortes que salen cada dos por tres protestando en la prensa. Pero lo mejor siempre viene al acabar, la Conselleria siempre aprovecha el final de curso para hacer sus grandes anuncios. No todo es negativo, no: han anunciado que van a acabar con los barracones… ¡en diez años! ¡Como si no les fuéramos a echar antes! Teniendo en cuenta que el mapa escolar hace años que debía estar acabado, y por tanto que ningún estudiante de ESO debería seguir en ningún colegio, mucho nos tememos que, si es por la derecha, habrá que esperar al siglo XXII para no ver barracones. Mientras tanto, varias veces a la semana algún grupo de padres, profesores y estudiantes se manifiesta frente a la Conselleria en contra de que para el próximo curso se les envíe a éstos a barracones o a institutos masificados.

Pero no sólo esto. El PP ha reducido de forma generalizada el número de grupos de Bachillerato en los centros públicos. Sólo en la provincia de Valencia se eliminan 50 grupos. Especialmente perjudicados son los menos demandados, es decir, los de línea en valenciano y los de Humanidades. ¡No vale la pena dedicar tanto dinero a conocer bien la lengua propia y las ciencias sociales, que son peligrosas! El asunto se convierte en escándalo cuando, coincidiendo en el tiempo, la Conselleria se declara dispuesta a estudiar la realización de conciertos con colegios privados para subvencionar grupos de Bachillerato. ¡El dinero del Estado —de los trabajadores, básicamente—, cada vez menos para un servicio público esencial —la educación—, cada vez más para subvencionar negocios privados, sean colegios, empresas que chantajean con eliminar puestos de trabajo o la ruinosa empresa zaplanista de Terra Mítica! Siguiendo la misma filosofía, ahora han tenido la brillante idea de cobrar a los ancianos necesitados una parte del servicio de ayuda social domiciliaria; podría ser un buen negocio más…

El SE, en el encierro

del Lluís Vives

El recorte de grupos ha generado una respuesta, a pesar de las fechas. Sin embargo, los sindicatos docentes no han planteado ninguna propuesta seria de movilización, parece ser que sus dirigentes consideran que la simbólica concentración del 3 de junio es suficiente. Muchos profesores y directores han expresado sus protestas, en el caso del Raimon Llull y del Lluís Vives (dos institutos señeros de Valencia) con sendos encierros. Una delegación del Sindicat d’Estudiants estuvo con los compañeros encerrados en ese último centro, con dos propuestas concretas: la coordinación de los directores de los centros afectados, para presionar mejor, y la necesidad de una respuesta global, a principios del próximo curso, a todos los ataques a la enseñanza pública; esta respuesta no puede ser un acto aislado, sino una huelga general de toda la comunidad educativa, que inicie un proceso de movilizaciones y obligue a la Conselleria a doblegarse, o incluso facilite el camino para echar abajo a la Generalitat del PP, como conseguimos hacer a nivel estatal. Los compañeros del Lluís Vives estaban bastante de acuerdo, si bien imperaba el escepticismo hacia la voluntad de lucha de los dirigentes sindicales.

También el Sindicat ha estado apoyando al IES Camp de Morvedre, del Port de Sagunt, centro donde tiene presencia. A este instituto le tocaba reducir dos grupos, cuando existía demanda suficiente para los dos, simplemente con los ya matriculados allí. El SE inició una campaña de adhesiones a un manifiesto de protesta, que empezó con las firmas del AMPA y de Juventudes Socialistas, pero antes de llevarla más allá las presiones tuvieron efecto y la Conselleria dio marcha atrás, manteniendo los dos grupos.

La mala calidad de la enseñanza valenciana es, como la de la sanidad, una de las ideas más recurrentes en cualquier conversación. La izquierda en general, y los sindicatos de clase del profesorado en particular, tienen la principal responsabilidad en encauzar todo el malestar de toda la comunidad educativa y las familias trabajadores, mediante la lucha. Un proceso serio de movilizaciones pondría en peligro esta política reaccionaria, fortalecería a los sindicatos, y demostraría que el PP, también aquí, es vencible. ¡Convirtamos su lema demagógico de “agua para todos” en “al PP, ni agua”!


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