"Génova tuvo su mártir, Sevilla tendrá su mártir. Ya sabes quién somos". Con estas palabras, grabadas en el contestador automático del teléfono del Sindicato de Estudiantes en Sevilla, se volvían a repetir las amenazas fascistas (que en meses anter "Génova tuvo su mártir, Sevilla tendrá su mártir. Ya sabes quién somos". Con estas palabras, grabadas en el contestador automático del teléfono del Sindicato de Estudiantes en Sevilla, se volvían a repetir las amenazas fascistas (que en meses anteriores se han ido sucediendo y han sido denunciadas a la policía) contra el SE de Sevilla y, esta vez, en concreto, contra una compañera miembro de la ejecutiva de Andalucía.

El SE en Sevilla se ha destacado por su intransigente defensa de los intereses de los hijos de los trabajadores y por la lucha por una educación pública en condiciones dignas. Lo que pretenden es impedir que esta labor continúe, por eso intentan amedrentarnos, para poder acabar con el desarrollo del SE en nuestra ciudad. De hecho, estas amenazas se han endurecido después de una campaña contundente a favor de la huelga general del 20 de junio. Parece ser que a los fascistas les molesta que una organización de izquierdas y combativa con implantación en cientos de centros de la provincia de Sevilla, Andalucía y de todo el Estado, que ha arrancado a lo largo de su lucha conquistas para el movimiento estudiantil, como el derecho de huelga en los institutos de Andalucía, siga adelante.

En los medios de comunicación se nos insiste una y otra vez en que las agresiones fascistas a jóvenes de izquierdas, inmigrantes, etc., responden al carácter violento de la juventud, criminalizándonos así a todos y olvidando cuál es el papel de los fascistas en esta sociedad. La burguesía siempre ha utilizado a los fascistas como arma contra la clase obrera y sus organizaciones. Aunque en estos momentos no los utilicen sistemáticamente, lo harán cuando la lucha de clases se radicalice más, como ya está empezando a pasar. Prueba de ello es la impunidad con la que los fascistas cometen sus agresiones e intimidaciones, mientras que la Delegación del Gobierno en Andalucía y el PP se dedican a reprimir a los trabajadores que han participado en la huelga general, a los manifestantes de las movilizaciones anticapitalistas en Sevilla, o a los trabajadores inmigrantes encerrados en la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla) por el delito de querer trabajar y tener una vida digna. Al parecer para estos señores los realmente peligrosos somos los jóvenes y trabajadores que luchamos por mejorar nuestras condiciones de estudio y de vida. Pero por mucho que intenten convencernos, los grupos fascistas son bandas gansteriles de ultraderecha, que históricamente han sido financiadas y utilizadas contra el movimiento obrero, la juventud y sus respectivas organizaciones.

Apoyo del SOC y de CGT

No podemos confiar en la policía y el Estado burgués para combatir la lacra del fascismo. Debemos ser los jóvenes y trabajadores los que paremos los pies a esta gentuza. Aislar a estos individuos en nuestros barrios, centros de estudio y trabajo debe ser nuestra tarea.

Para conseguirlo tenemos que extender la lucha a toda Sevilla y unificarla con las organizaciones obreras, partidos, sindicatos, asociaciones de vecinos, formando comités de autodefensa. En este sentido el Sindicato de Estudiantes ha iniciado una campaña de denuncia, repartiendo propaganda para informar de la amenaza a la compañera, recogiendo el apoyo de las organizaciones de izquierdas (ya hemos recibido la adhesión a la campaña del SOC y de la CGT) y enviando faxes de protesta a la Delegación de Gobierno de Sevilla (fax: 954 23 44 47).

¡Basta de amenazas y agresiones fascistas!

¡No a la impunidad de estas bandas!


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