El 5 de febrero, un conocido fascista de Guadalajara, Israel Galve Maldonado, apuñaló a un simpatizante de las Juventudes Comunistas, C.A.L. El compañero estuvo a punto de morir. Como respuesta los jóvenes salimos a la calle a exigir que cesaran las El 5 de febrero, un conocido fascista de Guadalajara, Israel Galve Maldonado, apuñaló a un simpatizante de las Juventudes Comunistas, C.A.L. El compañero estuvo a punto de morir. Como respuesta los jóvenes salimos a la calle a exigir que cesaran las agresiones fascistas. Y es que ésta no era la primera agresión. Durante un año y medio, cada fin de semana la juventud alcarreña sufría las agresiones de las bandas fascistas: insultos, intimidaciones, palizas... De hecho, el propio Israel Galve Maldonado ya había sido procesado por agresiones (aunque la justicia le absolvió y por eso pudo reincidir). El apuñalamiento era la gota que colmaba el vaso.

La movilización fue masiva y contundente y demostró el aislamiento social de los grupos fascistas. En todo momento fue pacifica y recibimos la solidaridad de toda la población de Guadalajara y, en especial, de múltiples sindicalistas de CCOO y UGT, de los docentes de Stes, de comités de empresas, y este apoyo se hizo extensible incluso a la Asociación Unificada de la Guardia Civil.

Pero ahora, después de las movilizaciones de protesta, los fascistas han vuelto a responder. Esta vez por la vía judicial. Aunque Israel Galve Maldonado se encuentra en la cárcel a la espera de juicio, sus abogados han pasado a la ofensiva. Han denunciado a D. H., dirigente de las Juventudes Comunistas, a su padre Dario Herchhoren, militante del Partido Comunista y a Juanjo López y a Rubén Fernández, secretario general y secretario de organización, respectivamente, de la Ejecutiva Estatal del Sindicato de Estudiantes. Nos acusan de “calumnias” al llamarle públicamente asesino (recordemos que asestó tres graves puñaladas que podrían haber costado la vida del compañero) y de incitar a la violencia contra este fascista (al convocar movilizaciones contra las agresiones fascistas para defendernos de las mismas). Estos son algunos extractos de las acusaciones:

“A reconocer que en dichas ruedas de prensa llego Vd a plantear que habría que atacar el domicilio de mi representado”

“Diga ser cierto que el informe fotográfico que se le exhibe, se corresponde con pintadas efectuadas por personas de su entorno, con el único ánimo de amedrentar a la familia de nuestro representado, todas ellas con carácter amenazante, incluso de muerte”

“Diga ser cierto que también manifestó Vd que lo que había que hacer era que la gente se organizase y se defendiese, alentando Vd por tanto a terceras personas contra el Sr. Galve y su familia”

El Sindicato de Estudiantes nunca ha incitado a la violencia. Ésta es una acusación muy grave. No sólo hemos tenido que sufrir durante meses agresión tras agresión de fascistas, sino que, cuando por fin los jóvenes de la ciudad decidimos defendernos de estas agresiones, siempre de forma pacífica y ejercitando nuestros derechos democráticos de expresión y de manifestación, los fascistas, como respuesta y para tratar de amedrentarnos recurren a los abogados y a los jueces. Quieren presentar al fascista como la víctima. ¿Pero quiénes son las víctimas y quiénes los verdugos? El Sindicato de Estudiantes es una organización de izquierdas que siempre se ha caracterizado por utilizar métodos democráticos y pacíficos en sus reivindicaciones. Hemos estado en primera línea en las movilizaciones por la educación pública, democrática y de calidad; para evitar la guerra imperialista en Iraq, contra el terrorismo integrista en Madrid...

Pero los fascistas no querían que lucháramos contra la guerra imperialista, contra el desastre del Prestige, contra la manipulación de los atentados del 11-M que hizo el PP... y por eso han incrementado su actividad: No toleran que la juventud se movilice y reclame sus derechos. No pueden consentir que los inmigrantes se organicen y reivindiquen mejoras en sus condiciones de vida. No pueden tolerar que la izquierda luche por un mundo más justo y mejor, y por eso nos agreden.

Las bandas fascistas siempre son utilizadas para amedrentar y desorganizar a la izquierda. Utilizando las agresiones y asesinatos como lanza y el miedo que siembran como escudo, éstas bandas han incrementado sus agresiones en todo el Estado precisamente como respuesta al auge de la movilización de la izquierda en el último período: han atacado en Villaverde (tratando de instrumentalizar el dolor tras la muerte de un estudiante a manos de un inmigrante, lanzaron una “cacería” en la que destrozaron establecimientos e hirieron a cuatro inmigrantes). En El Ejido (asesinando a un sindicalista inmigrante del SOC); en León (grabaron una esvástica en la cara de una chica cuyo único delito era ser la novia de un dirigente de las Juventudes Comunistas locales); en Talavera (amenazando y agrediendo a afiliados del Sindicato de Estudiantes. Por ejemplo, el 14 de mayo golpearon a un joven hasta mandarlo al hospital); en el Corredor del Henares (golpeando con un bate de béisbol a otro compañero de El Militante)... ¡Sólo pedimos que se haga justicia! Una vez más tenemos que insistir: No se trata de enfrentamientos entre bandas de ideologías extremas... sino de unas bandas FASCISTAS, perfectamente organizadas, asesoradas y financiadas, que actúan como batallón de choque de la reacción, para humillarnos y quebrar nuestra capacidad de resistencia a las injusticias de esta sociedad.

Nuestro objetivo no ha sido poner en peligro a los familiares de Israel Galve Maldonado, ni mucho menos. Tratan de encausar a nuestros compañeros porque pedimos que podamos salir los fines de semana sin temor a que nos agredan; pedimos poder opinar de política en el instituto sin que nadie nos intimide a la salida; pedimos poder reivindicar nuestros derechos: de expresión, de manifestación... Éstos son nuestros “delitos”. Nosotros somos los principales defensores de los derechos democráticos, luchadores incasables contra las injusticias, el racismo, la violencia... Las bandas fascistas son el problema que hay que erradicar de Guadalajara y de todo el Estado.

La subdelegación del gobierno es el gran responsable de ésta situación. En sus manos está luchar contra el fascismo de forma consecuente. Si no actúa contundentemente está dando alas a estas bandas para que se crezcan e intensifiquen su actividad. Además los fascistas están actuando no sólo con impunidad, sino con la pasividad de jueces y mandos de la policía. No sólo les permiten que sigan con sus agresiones, no se hace apenas nada para que estén armados y que campen a sus anchas por nuestros barrios, les absuelven y en la mayoría de los casos les sacan de la cárcel. Pedimos que se desmantelen estos grupos fascistas. Pedimos que vayan a la cárcel para evitar que sigan agrediendo a la juventud. Pedimos que sean expulsados de los institutos, que no haya un solo fascista en los centros públicos...

No vamos a permitir que el fascismo agreda a ningún joven ni trabajador, a ninguna organización progresista como tampoco al Sindicato de Estudiantes. Hemos decidido iniciar una campaña de resoluciones de protesta y recogida de firmas contra el encausamiento de nuestro secretario general y nuestro secretario de organización y de los compañeros Diego y Darío. Para organizar esta campaña queremos contar con la solidaridad de todas las organizaciones de izquierdas, sindicalistas, representantes obreros, estudiantes, trabajadores... Por eso queremos reunirnos con los dirigentes del PSOE, IU, CCOO y UGT tanto estatales, como regionales y locales para que junto a nosotros impidan que el fascismo se salga con la suya. Ahora nos agreden a nosotros, a centenares de jóvenes en todo el estado, pero también han intentado agredir a Bono, a Carrillo... y sin duda si no les paramos los pies, los fascistas se crecerán y aumentará la intensidad de sus agresiones.

Las organizaciones de izquierdas tienen que ponerse a la cabeza de la lucha contra el fascismo. El Ayuntamiento de Guadalajara, gobernado por la izquierda, el PSOE, IU, CCOO y UGT tienen que convocar ya una movilización unitaria de todos los jóvenes y trabajadores de Guadalajara. Una acción unitaria de toda la izquierda de la ciudad demostraría como el conjunto de la ciudad no quiere que haya más agresiones, demostraría el aislamiento de los fascistas y sería un golpe contundente a sus actuaciones.


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