El capitalismo se está mostrando tal y como es: salvaje contra los trabajadores, que somos los que tenemos que pagar por su mal funcionamiento, y esta vez se manifiesta mediante la ley, el poder judicial, y que nadie se confunda, las leyes las dictan El capitalismo se está mostrando tal y como es: salvaje contra los trabajadores, que somos los que tenemos que pagar por su mal funcionamiento, y esta vez se manifiesta mediante la ley, el poder judicial, y que nadie se confunda, las leyes las dictan quienes mandan para ponerlas a su servicio.

No contentos con su situación actual, la burguesía ataca ahora al poder sindical mediante su “ley”. Está habiendo sentencias que son, cuando menos, para preocuparse.

En Lugo se celebró a principios de febrero un juicio contra tres sindicalistas de la CIG por su actuación en un piquete informativo en la exitosa huelga del 20-J. Ese día, el piquete acudió hasta un pub que permanecía abierto, la empleada se negó a cerrar y llamó al dueño, que tomó la misma actitud. A partir de aquí se produjeron toda una serie de hechos que acabaron en un pequeño altercado con la policía y una denuncia.

El juicio condenó a los tres sindicalistas a penas que suman más de catorce años de cárcel y multas superiores a 11.000 euros. Una condena absolutamente desproporcionada. Pero lo preocupante viene aquí: ¡se les condena por violar el derecho al trabajo!

¿Y el derecho a la huelga ya no existe? Parece que para la justicia, no. Todos los trabajadores tenemos derecho a la huelga, que es el medio más eficaz de defender y conseguir nuestros derechos, atacando directamente a la producción, que es el punto débil de la economía capitalista.

Una sentencia dictada desde el PP, como manifestó el secretario general de la CIG, Suso Seixo, y que tiene como fin derribar el sindicalismo y a todo aquel que se les oponga, bien sea mediante su justicia o criminalizando sus actuaciones, algo muy de moda en el PP últimamente. Después de estas declaraciones, Suso Seixo fue acusado de prevaricación.

Además, en otra sentencia, también en Lugo, por un caso de coacciones empresariales a unas trabajadoras para que no se presentasen a las elecciones sindicales en su empresa, el juez consideró probadas las coacciones y consideró que había habido una violación de derechos fundamentales... ¡pero sentenció que no toda violación de los derechos fundamentales a la libertad sindical recogidos en la Constitución constituía delito!

La derecha de este país quiere acabar con la combatividad de los trabajadores, que tantos frutos nos ha dado, imponiendo condenas ejemplares por defender nuestros derechos, para que la próxima vez nos lo pensemos mejor. Lejos de esto, tenemos que seguir luchando para defender lo que ahora nos intentan quitar y que tanto nos costó conseguir.

El verdadero peligro de todo esto es que pueda sentar jurisprudencia y lo usen para más casos, intentando así coartar nuestra capacidad para defender nuestros derechos. Hoy lo usaron en Lugo, pero seguro que dentro de poco lo volverán a usar en otro lado, son sus armas y cuando lo consideren oportuno no dudarán en usarlas.

Vicente Ferrer

Ferrol

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