Estamos asistiendo a una auténtica ofensiva ideológica empresarial contra esta huelga. Los “argumentos” son variados:

1) La huelga es ilegal. La huelga es un derecho fundamental recogido en la Constitución española (art. 28.2: “Se reconoce el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses”). Por tanto, mientras su convocatoria cumpla los requisitos que marca la ley, como fue el caso, la huelga es legal.

2) La huelga es ilegítima. Lo ilegítimo son las condiciones laborales de explotación que imponen las compañías: recortes salariales, jornadas excesivas, precariedad, listas negras, abusos de todo tipo... Esta huelga es legítima, y por partida doble, puesto que los trabajadores sólo están demandando que las empresas cumplan lo pactado.

3) La huelga causa daños económicos. Pues, efectivamente, PARA ESO SE HACEN LAS HUELGAS. Su esencia es ejercer una presión económica para que las empresas sopesen cómo pierden más: concediendo las demandas de los trabajadores o con la continuación de la huelga. La huelga siempre es un sacrificio para el obrero. ¡Nadie va a la huelga por capricho, y menos a una indefinida! LOS ÚNICOS RESPONSABLES DE ESTA HUELGA SON LAS EMPRESAS. ELLAS TIENEN LA SOLUCIÓN EN SUS MANOS PORQUE SON LAS QUE INCUMPLEN.

4) Las empresas quieren negociar. MENTIRA. La mesa de negociación se formó el 4 de octubre. Pero a pesar de ser la víspera del inicio de la huelga, la primera reunión de negociación se puso para el miércoles 11, una semana más tarde. Este día no se negoció y se fijó una nueva fecha: el 18, de nuevo una semana más tarde. Si la situación es tan grave y tan dispuestos están a negociar, podían darse un poco más de prisa. No lo hacen porque lo que en realidad quieren es una rebaja de los acuerdos de 2001, e iniciar la negociación les obligaría a poner sobre la mesa sus propuestas. Su falsa disposición a negociar es propaganda para ganar la batalla de la opinión pública. Los empresarios apuestan por que el desgaste de los trabajadores provoque la derrota de la huelga. De hecho, algunas empresas están presionando mediante el despido de los eventuales o exigiéndoles a sus trabajadores que firmen escritos contra la huelga.

Y a este respecto, una cuestión sindical colateral: las federaciones de CCOO y UGT están criticando que la huelga incluya las compañías que están cumpliendo los acuerdos de 2001. Esta crítica es una completa contradicción con la postura de esas mismas federaciones durante la huelga por el convenio provincial del metal antes del verano, cuando defendieron que debían parar todas las compañías, estuviesen o no afectadas por el convenio provincial. Fue correcto. Pero si eso fue correcto, con más motivo lo será que los trabajadores de las compañías que pagan los acuerdos participen en esta huelga, puesto que es indiscutible que los acuerdos les afectan. No vale cambiar de criterio según convenga. Y lo mismo se puede decir de los defectos que, de repente, le encuentran a los acuerdos de 2001. ¡Pero si los firmaron ellas y a finales del ano pasado todavía exigían su cumplimiento! (véase La Voz de Galicia, 12/11/2016).

Navantia también contribuye a la campaña de propaganda. Este año fue un poco flojo para Carenas, lo que en julio Navantia achacaba al “impacto de los cambios de ruta de clientes habituales y a la situación del mercado internacional”; ahora parece que la huelga de las compañías va a hundir Carenas. También se insinúa que podría tener consecuencias negativas en Australia. En 2003, en medio de otro duro conflicto con el PP (cuando Esther Rituerto era una mandamás de Izar), se barajaba un contrato para Chile. El comandante en jefe de la Armada chilena dijo: “La huelga en la que se encuentra Izar es un proceso natural en cualquier empresa de este tipo. Espero que, si eventualmente participa en nuestro proyecto, lo cual estamos evaluando, eso esté solucionado para entonces” (La Voz de Galicia, 21/12/2003). Si esto lo decía un militar que ya era oficial cuando Pinochet dio su brutal golpe de Estado y asesinó al presidente socialista Salvador Allende, afirmar que en un país de larga tradición democrática como Australia están asustados por esta huelga es completamente ridículo. Y si lo que se pretende es preparar una excusa para un futuro retraso en los AOR, no va a colar que sea culpa de esta huelga. A este paso, acabarán por culparla del retraso de las corbetas saudíes.

En vez de exigir a las compañías “el estricto respeto a los derechos de los trabajadores contemplados en los convenios colectivos, pactos de empresa o acuerdos entre sindicatos y empresarios en los que se regulen las condiciones laborales”, como Navantia se comprometió a hacer en un acta firmada con la representación sindical el 27 de enero de 2006, lo que hace es anunciar medidas legales contra la CIG, un hecho gravísimo que busca criminalizar al movimiento obrero. Los trabajadores debemos rechazarlo con toda firmeza.

Algunas cosas se pudieron hacer mejor. Por ejemplo, fue un error bloquear las puertas sin dar una explicación a los trabajadores de la principal. Pero esto no puede hacernos olvidar lo fundamental: LOS COMPAÑEROS ESTÁN LUCHANDO POR UNAS CONDICIONES LABORALES DIGNAS, Y ESTO MERECE TODO EL APOYO. Navantia incumple el convenio. La victoria de esta huelga también sería positiva para los trabajadores de la principal. Por eso TENEMOS QUE AYUDAR A GANARLA. En la reunión de la sección sindical de CCOO del día 11 propusimos celebrar una asamblea general para debatir y decidir sobre movilizaciones de apoyo. Por la misma razón, GanemosCCOO llama a todos los trabajadores a participar en cuanta acción de solidaridad con los compañeros de la industria auxiliar se convoque, como la MANIFESTACIÓN que saldrá de la puerta del Arsenal el JUEVES 19 a las 19:00 horas.

La responsable última de la situación es Navantia porque la huelga está causada por un modelo de empresa basado en una subcontratación masiva y desordenada, modelo que no sólo perjudica a los trabajadores, sino también a Navantia como empresa, y que responde exclusivamente a los intereses privados de unos pocos, tanto empresarios de las compañías como directivos de Navantia. ¿Que hace ahora Julio Martín, hasta hace bien poco director de Navantia Fene-Ferrol? Es director general en IDESA, una empresa del Grupo Daniel Alonso, que también es el propietario de... Windar. ¡Qué casualidad! Se habla mucho de las puertas giratorias en la política, pero habría que hablar también de las puertas giratorias en la empresa pública. LO QUE TENEMOS QUE HACER LOS TRABAJADORES DE LA PRINCIPAL Y DE LAS COMPAÑÍAS ES UNIR FUERZAS PARA ACABAR CON ESTE MODELO DE EMPRESA Y LOGRAR UNA NAVANTIA QUE CONTRATE DIRECTAMENTE EN CONDICIONES DIGNAS AL PERSONAL QUE NECESITE PARA CONSTRUIR BARCOS, ACABANDO ASÍ CON UNOS INTERMEDIARIOS PARASITARIOS QUE SE ESTÁN FORRANDO A COSTA DEL EMPOBRECIMIENTO DE LOS TRABAJADORES.


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