La Coordinadora Provincial de Málaga de la corriente de opinión Izquierda Socialista del PSOE de Andalucía, en reunión de urgencia del 29 de junio de 2016, acuerda entre otros puntos, la presente

DECLARACIÓN POLÍTICA:

A pesar de que los resultados obtenidos por el PSOE el 26J han superado las expectativas de las diferentes encuestas publicadas por los medios de comunicación, no es momento de triunfalismos. Por el contrario, los argumentos políticos que Pedro Sánchez y el resto de la dirección han sostenido durante la campaña, la victoria electoral de la derecha, así como el hecho de que la abstención afecta casi exclusivamente a la izquierda, son motivos de grave preocupación para los socialistas, para quienes luchamos contra la austeridad, para aquellos que estamos comprometidos con la defensa de las familias trabajadoras.

Analizando los resultados de los votos obtenidos entre el bloque de derechas y el de izquierdas, tenemos que el PP y Ciudadanos (C’s) obtienen 11.029.954 votos y 169 escaños, mientras que el PSOE y Unidos Podemos alcanzan los 10.474.443 votos y 156 escaños, lo que indica un desplazamiento a la derecha en el terreno electoral. El PP ha ganado con 137 escaños (33,28%) y 7.906.185 votos. Sigue el PSOE con 85 escaños (22,81%) y 5.424.709 votantes. Le pisa los talones Unidos Podemos (21,26%) y 5.049.734 sufragios, sin conseguir el “sorpasso” ya que incluso pierde más de un millón de votos. El C’s tiene 32 asientos (13,15%) y 3.123.769 votos, sufriendo un descalabro; otras minorías suman 25 escaños.

Es nuestro deber intentar analizar honestamente estos resultados, de los que en nuestra opinión se desprende la necesidad de una profunda autocrítica. En primer lugar, debemos recordar que esta segunda ronda electoral estuvo precedida por uno de los errores políticos más graves cometidos por parte de la dirección (además de una estrategia equivocada, como hemos venido poniendo de manifiesto en nuestros documentos emanados de las Asambleas y Conferencias): su intento de conformar un gobierno con la derecha a través del pacto con Ciudadanos. Con esta actuación se desperdició la magnífica oportunidad que abrió para la izquierda el pasado 20 de diciembre: la formación de un gobierno PSOE-Podemos-IU.

Lejos de corregir esta desviación hacia la derecha que esta segunda oportunidad les daba, nuestros candidatos han mantenido una actitud como poco ambigua respecto a sus preferencias para una hipotética coalición postelectoral tras el 26J. También han colaborado abiertamente con la vergonzosa campaña del miedo que se ha desatado en torno a las dramáticas dificultades del pueblo venezolano, situándose sin pudor en la trinchera del PP, de Ciudadanos y del imperialismo. Todo ello sumado a su confusión respecto a quienes son los adversarios de los socialistas, es decir, el PP y las derechas y no las izquierdas, ha desmotivado a los votantes e incluso a la militancia.

Continúa la sangría de votos en el PSOE

El PSOE sigue sufriendo una abrumadora derrota, incluso en su feudo natural de Andalucía, donde la política aplicada por Susana Díaz ha sido rechazada con la pérdida de dos escaños respecto al 20D. Hemos perdido las elecciones en esta Comunidad, alcanzando 20 escaños y 1.324.742 votos (31,24%), lo que implica una pérdida de 30.340 votantes a consecuencia de una línea conciliadora con la burguesía a través del pacto de gobierno con Ciudadanos, más cercana al PP que a Unidos Podemos. El PP gana en Andalucía con 23 escaños (33,56%) y 1.423.052 votos, seguido del PSOE con los datos antes reseñados, y en tercer lugar Unidos Podemos con 11 diputados (18,56%) y 787.055, situándose como perdedor final Ciudadanos con 7 escaños (13,58%) y 575.914 votantes, que pierde un asiento con relación al 2015, que gana Unidos Podemos. La abstención en Andalucía alcanza el 31,80%, superando en un 1,64 la media estatal.

Pero no se trata solo de Andalucía, en el conjunto del Estado la sangría de votos continúa. Es cierto que el anunciado “sorpasso” de Unidos Podemos no se ha producido, pero esto no debe convertirse en un consuelo. El PSOE no llega ni a la mitad de los votos cosechados en 2008, cuando 11.289.335 electores dieron su apoyo a nuestra candidatura, frente a los 5.424.709 votos cosechados el pasado domingo. El 26J demostró que más de cinco millones de jóvenes y trabajadores de izquierdas nos siguen dando la espalda decepcionados por las políticas escoradas hacia la derecha de la dirección.

Retroceso electoral de Unidos Podemos

Una victoria electoral de la derecha no puede ser motivo de satisfacción, estos resultados son una mala noticia para el mundo del trabajo. Puede existir la tentación de alegrarse por la pérdida de más de un millón de votos para la candidatura de Unidos Podemos, los dirigentes que así lo hagan no hacen más que asfaltar el camino hacia el desastre para el Partido Socialista. Es necesario preguntarse por qué se ha producido este retroceso, así como qué conclusiones y tareas se desprenden para los militantes de la izquierda, tanto socialistas como de Podemos, de IU y de los movimientos sociales.

Esta campaña ha estado marcada por la movilización de la derecha en torno a la política del miedo. Los voceros de la burguesía presentaban una victoria de la izquierda como la llegada del kaos que desataría las siete plagas bíblicas. Como hemos destacado, nuestros candidatos se han sumado a esta campaña de histeria social, facilitando así la labor de la reacción. Si algo puede achacarse a la dirección de Unidos Podemos es haber respondido a este desafío de la clase dominante con paños calientes. Pablo Iglesias ha insistido una y otra vez en su carácter socialdemócrata y moderado, sin comprender que la socialdemocracia de toda Europa está siendo duramente castigada por su base social por dejarse atrapar por las recetas capitalistas a la crisis y por compartir la lógica de la economía de los mercaderes mafiosos. En definitiva, por aplicar un reformismo carente reformas sociales y plagado de recortes.

La campaña del miedo se combate con una reivindicación aún más firme del no a las políticas de austeridad desde los ayuntamientos donde gobierna la izquierda que lucha, con un reconocimiento honesto de los errores cometidos por la socialdemocracia y, sobre todo, con un llamamiento al movimiento obrero a reforzar su lucha en las calles. Este aspecto tiene una importancia decisiva. Si en anteriores convocatorias electorales la lucha masiva y sostenida en las calles fue la clave para asestar un fuerte golpe al PP y a aquellos dirigentes que reclamándose de izquierdas aplican recortes sociales, su ausencia ha debilitado a la izquierda y facilitado el discurso de la reacción.

La imposición de la paz social en el último periodo por parte de los dirigentes políticos y sindicales de la clase obrera se ha cobrado un precio a través de una cierta desmovilización electoral de la clase trabajadora. Esto se constata por el incremento del 3,36 % de la abstención que pasa del 26,8% en diciembre al 30,16% en junio.

Romper con la derecha, iniciar un profundo giro a la izquierda

No se trata de que la clase trabajadora haya abandonado al PSOE, sino de que la dirección de nuestro partido abandonó a los trabajadores al no defender claramente un genuino programa socialista. Para superar estos errores necesitamos dotar al Partido, mediante la participación en un debate limpio que cuente con toda la militancia, de una alternativa programática basada en un giro a la izquierda. Hay que desmarcarse del PP y rechazar cualquier pacto con la burguesía, diciendo claramente “no al gobierno de coalición con las derechas del PP y C’s”, a la vez que iniciamos un entendimiento con las izquierdas.

Esta derrota del Partido Socialista exige una profunda “autocrítica, una rectificación y una catarsis” que afecte a todo el partido, abriendo el debate desde las bases, para devolver la voz democráticamente a los afiliados, luchando por el giro a la izquierda cara al próximo Congreso. Necesitamos un nuevo programa que defienda con “firmeza y honradez” los intereses de la clase a la que el PSOE se debe históricamente. Los votantes siguen diciendo no al giro a la derecha que se inició con aquella famosa frase de ZP “cueste lo que cueste y cueste lo que me cueste”, que abrió el camino al PP, y desató el desmantelamiento de las conquistas en educación, sanidad y servicios sociales.

Necesitamos una genuina dirección socialista que escuche las exigencias de nuestra base social, de las luchas que se están dando, del despertar político de la juventud y de la clase trabajadora, que exigen una nueva economía que aplique un programa socialista alternativo, federal, laico, republicano y cooperativo.

Sobre estas nuevas bases políticas podremos construir un auténtico gobierno del cambio formado del PSOE y Unidos Podemos, orientado a la superación del modelo actual de la dictadura de los mercaderes. Podremos ofrecer una salida de la crisis favorable a la clase trabajadora, asumida como propia por el pueblo. Ese es el camino para restablecer el apoyo y la confianza de la mayoría de la población, la convergencia en torno a un programa de transformación social con los sindicatos de clase, con las fuerzas políticas emergentes, con los sectores sociales en lucha.

Nos debemos a la clase trabajadora, a los parados, a la juventud, a los pensionistas y a los sectores menos favorecidos y empobrecidos por la crisis, que representan la abrumadora mayoría de la sociedad, porque bajo el capitalismo no hay salida para la humanidad.

COORDINADORA PROVINCIAL.

IZQUIERDA SOCIALISTA MÁLAGA-PSOE.A

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http://izquierdasocialistamalaga.blogspot.com.es

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