Por el derecho de autodeterminación, por una Catalunya socialista

¡Para derrotar la represión del Estado y los recortes de Rajoy y Puigdemont: movilización de la clase trabajadora y la juventud!

El gobierno del PP, la burguesía española y el aparato del Estado han lanzado una campaña represiva sin precedentes para impedir la celebración del referéndum del 1 de Octubre, incluidas amenazas muy serias de aplicar el artículo 155 de la Constitución y suspender la autonomía catalana. Todo vale contra el derecho del pueblo de Catalunya a decidir democráticamente qué relaciones queremos mantener con el Estado español, incluido el derecho legítimo a la independencia.

¡Basta de españolismo rancio y represión!

Uno de los episodios más indignantes de esta campaña es la utilización desde el gobierno y los medios de comunicación capitalistas, como El País y otros muchos, del brutal atentado terrorista en las Ramblas para exigir que cese la movilización en defensa del derecho a decidir y se abandone cualquier intento de realizar el referéndum del 1 de octubre. ¡Qué cinismo! Los herederos de la dictadura franquista y autores de la “ley mordaza”, los campeones de los recortes y la austeridad, los mismos que hacen negocios con el régimen saudí, principal sostén del terrorismo yihadista, los que tienen las manos manchadas en el terrorismo de Estado y en las guerras imperialistas que siembran la destrucción y la barbarie en Oriente Medio se presentan como “campeones de la paz”, y descalifican a quienes defendemos que el pueblo catalán pueda decidir en las urnas su futuro como una “amenaza a la democracia”.

Desde Esquerra Revolucionaria nos oponemos frontalmente a cualquier intento de impedir la celebración del referéndum del 1-O por un gobierno y un aparato del Estado (tribunales, policía y ejército) que sigue dominado por todo tipo de elementos reaccionarios. Como marxistas revolucionarios reiteramos nuestro compromiso en la lucha contra la opresión nacional que sufre Catalunya y llamamos a los trabajadores y jóvenes catalanes y del resto del Estado a movilizarnos masivamente contra cualquier medida represiva que obstaculice el derecho al voto.

Ante esta ofensiva lanzada desde la derecha es completamente escandaloso que el PSOE, y particularmente Pedro Sánchez, sigan planteando que cualquier decisión sobre el futuro de Catalunya no le corresponde tomarla al pueblo catalán sino a los habitantes del conjunto del Estado, exactamente igual que propone el PP. Esto es tan absurdo como si para ejercer su derecho legal al divorcio un hombre o una mujer tuviesen que conseguir la autorización obligatoria del otro cónyuge. Tanto con este posicionamiento, como con las declaraciones de Pedro Sánchez sumándose a la estrategia del PP ante el referéndum del 1-O, no se hace más que reafirmar los valores más rancios del nacionalismo españolista que la dictadura franquista se encargó de consolidar tras una guerra brutal y una represión sangrienta, y que la llamada Transición perpetuó al negar que Catalunya fuese una nación y seguir pisoteando así los derechos democráticos del pueblo catalán. La cuestión es concreta: ¿Por qué tanto miedo a las urnas? ¿Por qué las votaciones son buenas en Venezuela y malas en Catalunya?

También representa un error la posición de la dirección estatal de Podemos, o de Catalunya en Comú. Tras manifestar que el gobierno le tendría enfrente si recurría a la represión, Pablo Iglesias ha llamado a no participar en el referéndum proporcionando munición a la derecha. Tanto él como Ada Colau han renunciado a la movilización de masas para defender el derecho a decidir e insisten en que cualquier referéndum debe ser “pactado” con el Estado. Pero ¿Con qué Estado? ¿Este estado reaccionario que ha proclamado por boca de varios ministros que impedirá el referéndum “por todos los medios”? ¿El del Fiscal General Maza, que amenaza con perseguir a quienes  participen como voluntarios? ¿El mismo Estado que garantiza la impunidad de los corruptos y maltratadores mientras cercena el derecho a huelga de los trabajadores de El  Prat? 

Ningún apoyo a la burguesía catalana

Por supuesto, defender el derecho a la autodeterminación de Catalunya no implica subordinarse a la burguesía catalana, ni justificar sus políticas contra la clase obrera y la juventud. De la mano de Mas y Puigdemont, de los mismos que han saqueado los recursos públicos en Catalunya levantando una trama de corrupción endémica —como el PP en el resto del Estado—, y enriqueciendo a la oligarquía catalana a costa de aplicar las mismas recetas neoliberales que los gobiernos centrales, nunca conseguiremos la liberación social y nacional de Catalunya.

El apoyo de Puigdemont a la monarquía y a la burguesía española no es nuevo. Convergencia (hoy PDECat) siempre ha sostenido con sus votos en el parlamento español a gobiernos reaccionarios como los de Aznar y Felipe González y aprobado todas las leyes y medidas antiobreras de la burguesía española. Su política en Catalunya es igual que la de Rajoy; han reducido un 17% el gasto social entre 2010 y 2015, un 17% el educativo, 14% el sanitario y… ¡un 60% los fondos dedicados a vivienda!  Y utilizan a los Mossos d’Esquadra para reprimir la movilización social con la misma saña que el PP.

Si la derecha catalanista del PDeCAT ha convocado finalmente el referéndum, tras buscar todo tipo de excusas para no hacerlo, se ha debido a la presión por abajo. Querrían llegar a un acuerdo con el PP, pero su problema es que por el momento no encuentran cómo hacerlo sin desacreditarse y ser totalmente rebasados.  Esa es la causa de su crisis interna (que ya ha provocado la sustitución de varios consellers) y de que pretendan limitar en la práctica el referéndum a un consulta ciudadana como la del 9N.

Es evidente para todo el que tenga ojos en la cara, que el gobierno de Junts pel Sí aplica los mismos recortes y las mismas políticas contra los trabajadores y las capas populares que Convergencia y el PP. Por estas razones, el apoyo de los dirigentes de ERC y la CUP al PDeCAT es un completo desastre. Argumentar que por encima de los intereses de clase está la cuestión nacional, es la mejor coartada que se puede brindar a la derecha catalanista para que siga haciendo de las suyas, y para que el derecho a decidir esté cada vez más lejos de conseguirse.

Un ejemplo de lo que decimos se ha podido apreciar de manera llamativa en la huelga de la plantilla del Prat. La criminalización desvergonzada de estos trabajadores en lucha ha sido la tarea que se han impuesto desde el Govern encabezado por el PDECat y el central dirigido por Rajoy. Ambos han cerrado filas contra ellos, y el entorno de Puigdemont se ha mostrado especialmente entusiasmado con la intervención de la Guardia Civil para romper el derecho a huelga de los trabajadores. Cuando esta ofensiva arreciaba, era especialmente deplorable que diputados famosos por su sarcasmo parlamentario, como Gabriel Rufián de ERC, se posicionaran contra los trabajadores y al lado de los empresarios de Eulen. A esto lleva el nacionalismo pequeño-burgués que supone que la “Patria” está por encima de las clases: a situarse en los momentos decisivos al lado de los oligarcas y los grandes poderes económicos.

Las tareas de la izquierda anticapitalista

Sólo hay un modo de hacer efectivo el derecho de autodeterminación de Catalunya: levantando un movimiento de masas que agrupe a los millones que defendemos sinceramente este derecho y extendiendo ese movimiento a muchos que hoy recelan del “procés” porque lo lidera el PDECat, y lo consideran una maniobra de esa misma oligarquía catalana que siempre ha despreciado a los trabajadores inmigrantes y sus familias.

Esta es la tarea central de la izquierda anticapitalista, y no basta sólo con gestos y declaraciones, por muy audaces que estás sean. Hace falta que el discurso sea coherente con los hechos. En este sentido, desde Esquerra Revolucionària mostramos nuestra solidaridad con la CUP ante los ataques de que han sido víctimas por denunciar los negocios que unen a la burguesía española, y a la Casa Real, con regímenes reaccionarios que apoyan y financian el terrorismo yihadista como el saudí. Pero la cuestión es concreta: Si los dirigentes de la CUP hacen estas denuncias, ¿por qué han sostenido y sostienen en el Parlament a los gobiernos de Mas y Puigdemont?  Mas y Puigdemont no tienen diferencias con el gobierno central ni con la Monarquía en su defensa de la Europa del gran capital, en los negocios con Arabia Saudí o Qatar, en las guerras imperialistas que han arrasado Siria, Iraq o Afganistán, o en respaldar los acuerdos con el régimen de Erdogan para tratar a los miles de refugiados que llaman a las puertas de Europa como si fueran criminales. ¿Por qué entonces seguir apoyando a Puigdemont? ¿Quizá con Puigdemont y la derecha catalanista se puede construir una Catalunya más libre y democrática? Pensar eso es una completa utopía reaccionaria.

La CUP debe mantenerse firme en su denuncia de la monarquía española y sus negocios, pero deben romper igualmente su subordinación a Puigdemont y al PDECat. Para conseguir la liberación social y nacional de Catalunya hay que poner punto final a una política de colaboración de clases que sólo puede tener consecuencias nefastas. 

¡Por la república socialista catalana! ¡Fuera los gobiernos de Rajoy y Puigdemont!

La lucha por la liberación nacional de Catalunya sólo triunfará si va unida a la defensa de un programa socialista audaz, que combata los recortes y la austeridad.  Incluso si se consiguiese una república catalana en el marco del sistema capitalista, ninguno de los problemas fundamentales que padece la inmensa mayoría de nuestro pueblo se resolverá.

Por eso, además de echar al gobierno corrupto, reaccionario y españolista de Rajoy tenemos también la tarea de echar al Govern de Puigdemont, igualmente corrupto y antiobrero. El programa de la “unidad nacional” por encima de las clases es un completo fraude. Lo que necesitamos es levantar un gran Frente de Izquierdas que defienda un programa anticapitalista coherente para conquistar en las calles y en las instituciones, a través de la movilización masiva, el derecho real a decidir.

Desde Esquerra Revolucionària llamamos a los jóvenes y trabajadores a organizarnos de manera independiente para luchar por una república socialista catalana, sin recortes, desahucios, ni corrupción, donde la riqueza que los trabajadores generamos sea utilizada en beneficio de la mayoría y no para llenar los bolsillos de los capitalistas, sean españoles o catalanes. Una república socialista que inscriba en su constitución la nacionalización de la banca y los grandes monopolios bajo el control democrático de los trabajadores, y garantizar así la creación de millones de empleos con salarios dignos y sin precariedad, con educación y sanidad públicas de calidad, con el derecho a techo para todos y todas a través de un sistema de vivienda pública asequible. Una Catalunya libre de opresión, solidaria y con justicia social que se convierta en la vanguardia de la lucha por el socialismo en el conjunto del Estado español, de Europa y del mundo.

¡Únete a Esquerra Revolucionària!


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