Una chapuza mortal

Mientras tanto, multitud de médicos y enfermeros denuncian la falta de seguridad en el tratamiento a los dos religiosos repatriados: guantes ajustados con cinta aislante, utilización de trajes de tallas pequeñas que no cubrían bien a los médicos, ninguna información a los sanitarios sobre cómo realizar correctamente el protocolo y un largo etcétera de riesgos que, al final, han hecho posible el contagio del ébola en Europa, poniendo en riesgo las vidas, en primer lugar de los sanitarios, y de toda la población. El propio conductor de la ambulancia que trasladó a la enfermera al hospital ha denunciado como continuó usándose este vehículo sin haber sido tratado ni desinfectado. Es una detrás de otra.

La última ocurrencia del gobierno ha sido matar al perro de la auxiliar de enfermería con ébola, que por ahora es el único que ha pagado por el contagio. Frente a la oposición unánime de cientos de expertos que recomendaron aislar y estudiar al perro para avanzar en la investigación del virus, ayer se sacrificaba al animal entre protestas. Ni criterios sanitarios, ni científicos, ni de seguridad guían las medidas que se están tomando. Las imágenes del traslado en una ambulancia con sirenas, rodeada de coches y motos de la policía, es otra representación teatral más, y no cuela porque viene del mismo gobierno que trata de obligar a las trabajadoras de la contrata de limpieza del hospital a limpiar las zonas que pueden estar infectadas utilizando una batita como único medio de protección.

El cinismo del gobierno

Desde que a la auxiliar del Hospital Carlos III se le diagnosticase el contagio del virus toda la maquinaria de un gobierno putrefacto se puso en marcha para escurrir el bulto. El resultado ha sido, una vez más, que la culpable del contagio ha sido ¡¡la propia enferma, cuya vida está en riesgo!

El mismo día que los telediarios informaban de este escándalo, otra noticia se abría paso: la Audiencia Provincial de A Coruña que investigaba el accidente de tren de Santiago de Compostela desimputaba a todos los cargos de ADIF y responsabilizaba únicamente al conductor del Alvia del accidente en el que murieron 79 personas. Un suma y sigue en la misma estrategia por la que se culpó al conductor de metro de Valencia de 2006 en el que murieron 43 personas, o por la que responsabilizó a los pilotos por las 62 muertes en el accidente del Yak 42.

Según el gobierno, la culpa de las catástrofes siempre es de otros, habitualmente del trabajador de turno que, vivo o muerto, carga públicamente, y penalmente, con la responsabilidad.

Pues no, la culpa la tiene el PP que nos está llevando a una situación insoportable, que está arruinando las vidas de millones de familias. Un gobierno de corruptos financiados con sobres, que utiliza su poder para inhabilitar a los jueces que les investigan a ellos y a los suyos, como a Garzón por investigar el caso Gürtel, y como ahora pretenden hacer con Elpidio Silva por mandar a la cárcel al expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, responsable de los cientos de miles de afectados por las preferentes.

¡Es el momento de la movilización!

Y es que la política del Partido Popular mata, y no sólo mata la ministra de sanidad Ana Mato, matan todos ellos, matan a diario; el suicidio es, desde hace varios años, la primera causa de muerte no natural en el Estado español. Un gobierno que apesta, que le da igual la vida de las personas, que no tiene empacho en echar la culpa a trabajadores en precario de los efectos mortales de sus recortes, sus chanchullos y sus negocietes con banqueros y empresarios.

Un gobierno como este no se puede aguantar ni un minuto más. El ébola ha venido a confirmar el desastre al que esta gentuza nos aboca. Y por eso hay que echarlos. Después del escándalo de Bárcenas, después de que más de medio millón de familias se hayan quedado sin casa, después de miles de suicidios de gente que no soporta más, después de la las mentiras y de toda la basura que día a día tenemos que tragar mientras nos arrebatan nuestros derechos, nos quitan el trabajo y nos ponen en el precipicio, hay más motivos que nunca para tomar las calles exigiendo la dimisión inmediata del PP y la convocatoria de elecciones anticipadas.

No hay excusa que valga para que a día de hoy no haya convocada ninguna movilización general en la que podamos salir a protestar para echar al PP. La posición de Pedro Sánchez, asegurándole a Rajoy que el PSOE “va a ser responsable en esta crisis” y la del portavoz del grupo socialista en el Congresos, Antonio Hernando, diciendo que “no es conveniente que la ministra abandone su puesto” son un verdadero escándalo. Van en la misma línea que las lamentables declaraciones de Toxo y Méndez de que “no es el momento de pedir responsabilidades”. Una vez más están apuntalanto este gobierno decrépito y haciendo oídos sordos a los propios trabajadores santarios, que desde el primer día han salido a protestar en sus centros de trabajo (en La Paz, en la Fundación Alcorcón, en la Fe de Valencia,…) exigiendo responsables y la dimisión de Ana Mato.

El ébola les señala a todos, al gobierno por mentir, recortar y jugar con nuestras vidas, a la oposición de terciopelo de los socialdemócratas del PSOE por no oponerse a nada y a las direcciones sindicales por no movilizar.

No es el momento de condenas de postal, de conmociones personales y gestos de cartón piedra, sino de organizar la rebelión social contra el gobierno del PP y el sistema que representa, el capitalismo. ¡Está en juego nuestras vidas!. Es el momento, de que Podemos, IU, la Marea Blanca y demás organizaciones sociales se pongan al frente y convocar una gran movilización, que sin duda, sería un gran paso adelante para expulsar al PP del gobierno.

¡Sí se puede echar al PP!


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