CCOO debe recuperar el sindicalismo combativo, de clase, democrático y asambleario

Como sabes, más de 1.500 delegados y delegadas, afiliados y afiliadas del sindicato decidimos impulsar GanemosCCOO hace ahora casi tres años, justo cuando el escándalo de las llamadas tarjetas black de Bankia nos golpeó de lleno. La implicación de seis consejeros de CCOO en este caso de corrupción, y su apropiación de casi 800.000 euros a lo largo de diez años, era la expresión más deplorable del modelo sindical que se ha instaurado en nuestras CCOO y que progresivamente ha ido socavando las señas de identidad históricas de nuestra organización, por una estrategia de pacto social y cogestión con la patronal que arroja resultados muy negativos.

En el transcurso de estos años, desde GanemosCCOO hemos defendido la necesidad de un giro real hacia la izquierda en nuestras CCOO. Lamentablemente, la dirección encabezada por Ignacio Fernández Toxo ha profundizado en su estrategia, permitiendo que el descrédito y la merma de influencia de CCOO entre la clase obrera y los movimientos sociales aumentasen. La persistente negativa a impulsar la unificación de las luchas contra los sucesivos gobiernos del PP, el abandono de la huelga general como instrumento para combatir los recortes y la austeridad, el rechazo a participar en movilizaciones emblemáticas como las Marchas de la Dignidad de 2014 y muchas otras, nos han enajenado el apoyo de miles de activistas y especialmente de la juventud.

La insistencia en que CCOO se sitúe como un “agente” cuyo fin es moderar el conflicto social nos ha llevado a firmar numerosos pactos con el gobierno y la patronal, topes salariales, EREs y convenios, que han certificado la pérdida de derechos históricos, abriendo la puerta a los bajos salarios y la precariedad.

Los datos hablan por sí solos: un 47% de los trabajadores (8.160.172 personas) tienen salarios por debajo de 1.000 euros, y casi 6 millones de ellos (un 34,4% del total de los asalariados) pueden encontrarse en riesgo de pobreza al percibir un sueldo por debajo del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que fue de 9.172,80 euros en 2016. En los últimos cinco años se han firmado EREs que han supuesto 235.914 despidos y 733.747 suspensiones de contrato, es decir, más de un millón de trabajadores expulsados a las filas del desempleo. Los datos de la Seguridad Social del pasado mes de mayo muestran que los empleos temporales y/o parciales suponen más del 40% de todos los asalariados que cotizan. Y según el último informe del INE sobre condiciones de vida, el 27,9% de la población española está viviendo en la pobreza: 5,13 millones de familias.

En el otro lado de la balanza, las cifras también son escandalosas. Las empresas del Ibex-35 ganaron en 2016 un 70% más que en 2015, exactamente 34.000 millones de euros. Según la información proporcionada por las propias compañías a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el beneficio de Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia y Sabadell fue de 12.240 millones. Las tres grandes eléctricas (Iberdrola, Endesa y Gas Natural-Fenosa) cosecharon unos dividendos antes de impuestos de 3.687 millones de euros. Y si estas cifras no fueran ya de por sí extraordinarias, en el primer trimestre de 2017 las compañías del Ibex-35 llevan ganados ya 9.805 millones, un 31,1% más que en el mismo periodo de 2016. En definitiva, las rentas del capital han ganado un peso espectacular respecto a las rentas salariales, que han pasado de suponer el 51,6% de la renta nacional bruta en 2008, a tan sólo el 47,6% en 2015.

Expulsiones y represión contra los delegados y delegadas combativas

Compañero Unai, estos datos que hemos señalado y que conoces perfectamente indican que algo se está haciendo muy mal desde la dirección de nuestro sindicato. La paz social y la estrategia de negociar a la baja, abandonando la lucha de clases, la huelga y la organización como el factor decisivo para defender los intereses de los trabajadores, está sirviendo a la patronal para envalentonarse y forrarse.

Marcelino Camacho solía decir que no se pude conseguir en la mesa de negociación lo que antes no se ha conquistado con la movilización. Es abecé. Pero precisamente cuando muchos delegados y delegadas de CCOO hemos manifestado nuestra voluntad de cambiar el rumbo, de no capitular ante las presiones de la patronal, de defender intransigentemente los empleos y los derechos de nuestra clase, hemos sufrido la ofensiva antidemocrática y autoritaria del aparato del sindicato. Las expulsiones de delegados y delegadas de CCOO de El Corte Inglés por parte de la Federación de Servicios o las que han sufrido las compañeras y compañeros de CCOO de Enseñanza de Castilla-León a manos de la dirección de su Federación demuestran que la deriva de nuestro sindicato necesita de un régimen interno autoritario y despótico, donde no cabe la pluralidad ni la discrepancia.

Es realmente negativo que cientos de cuadros y delegados y delegadas valiosos, que han probado en los hechos representar dignamente a las CCOO, sean apartados, excluidos y marginados por arribistas que sólo ven en el sindicato una forma de vida muy cómoda. La cultura que se ha instalado desde hace mucho tiempo y que es propagada desde la dirección confederal es que no necesitamos sindicalistas, no hacen falta luchadores conscientes y decididos, sino meros empleados que actúen con diligencia y subordinación ante las órdenes emanadas de una estructura que, sinceramente, cada vez se parece más a la de una gran empresa, que a la de un sindicato obrero.

Compañero Unai. Desde GanemosCCOO creemos que todavía estamos a tiempo para cambiar la situación. Pero para lograrlo se necesita una completa ruptura con esta estrategia fracasada y estos métodos antidemocráticos. Las primeras medidas de este giro estratégico necesario deberían ser, por un lado, la anulación de todos los expedientes, sanciones y expulsiones realizados en los últimos años contra sindicalistas que se han significado por defender una política de clase y por mostrar abiertamente su apoyo a las posiciones defendidas por GanemosCCOO; y por otro, emprender el camino de la movilización masiva, contundente y sostenida en el tiempo contra los recortes y las políticas anti-obreras del PP, unificando las luchas hacia una huelga general que tenga como objetivos la derogación de la reforma laboral, la LOMCE, la ley Mordaza y el aumento significativo de los salarios, entre otras demandas.

Todos los compañeros y compañeras que formamos GanemosCCOO volvemos a reiterar nuestro compromiso con el sindicalismo combativo, de clase, democrático y asambleario, ligado a la lucha por la transformación socialista de la sociedad. No nos van a amedrentar las coacciones, las purgas ni las expulsiones. Sabemos que nuestras ideas y nuestras propuestas marchan con el viento favorable de la historia y de la lucha obrera. Y también sabemos que vivimos una época de cambios bruscos. Que la crisis que afecta a la izquierda política también afecta a las direcciones sindicales que pretenden garantizar la gobernabilidad y estabilidad del capitalismo. Que a pesar de que un aparato sindical pueda vivir durante años de las subvenciones estatales y dar la espalda a su base, llega un momento en que las contradicciones entre su política y las necesidades del movimiento obrero se hacen insoportables y estallan. Igual que hemos visto cambios profundos en la izquierda política, los veremos en los sindicatos y, muy particularmente, en CCOO. Cuando esos cambios lleguen de la mano de grandes acontecimientos, GanemosCCOO estará en primera línea de la batalla.

¡Fuera arribistas y corruptos de CCOO!

¡Basta de pacto social!

¡Por un sindicalismo combativo, de clase, democrático y asambleario!


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