En los últimos años el poder adquisitivo real de los salarios se ha reducido mucho, y así esta ha sido la década de oro para las empresas y todavía no ha tocado techo, puesto que las principales 35 empresas españolas ganaron en los primeros nueve meses del año pasado 37.019 millones netos, lo que es un aumento del 28% respecto al mismo periodo de 2006. La Banca en el mismo periodo obtuvo 13.759 millones de beneficios. Los beneficios de las cajas andaluzas crecieron el 24% entre 2006 y 2007. La deuda de las familias, que hipotecaba las dos terceras partes del ingreso mensual en 1999, ha crecido hasta superar la renta total en 2007 (según Banco de España). El 35% del total de la fuerza de trabajo es precaria. En el caso de los jóvenes menores de 30 años, el porcentaje sube al 45%. Más de mil obreros mueren cada año y las primeras semanas de 2008 empezaron muy mal en Andalucía.

 

En los últimos años el poder adquisitivo real de los salarios se ha reducido mucho, y así esta ha sido la década de oro para las empresas y todavía no ha tocado techo, puesto que las principales 35 empresas españolas ganaron en los primeros nueve meses del año pasado 37.019 millones netos, lo que es un aumento del 28% respecto al mismo periodo
de 2006. La Banca en el mismo periodo obtuvo 13.759 millones de beneficios. Los beneficios de las cajas andaluzas crecieron el 24% entre 2006 y 2007. La deuda de las familias, que hipotecaba las dos terceras partes del ingreso mensual en 1999, ha crecido hasta superar la renta total en 2007 (según Banco de España). El 35% del total de la fuerza de trabajo es precaria. En el caso de los jóvenes menores de 30 años, el porcentaje sube al 45%. Más de mil obreros mueren cada año y las primeras semanas de 2008 empezaron muy mal en Andalucía.

El campo, los almacenes, la construcción

Por un lado, más de 66.200 personas han sido expulsadas del subsidio agrario; por el otro, en los últimos 5 años en el campo han aumentado los dos tipos de explotación. La explotación intensiva (en términos marxistas, el aumento del robo de plusvalía relativa:  empleo de maquinaria sobretodo en la aceituna, aceleración de los ritmos de trabajo en todas las faenas, almacenes y en la obra) y la explotación extensiva (aumento del robo de plusvalía absoluta: aumento de la jornada laboral en almacenes y la construcción, empleo de mano de obra de personas inmigrantes). Como vemos, compañeras y compañeros, el panorama ha empeorado. Bajo el capitalismo, la mecanización esclaviza
más a clase obrera, acelera el trabajo en lugar de facilitarlo.

Por ejemplo, en 2002 cada jornalero y jornalera cogía unos 350/450 kg de aceitunas diarias. Hoy con las máquinas se cogen 1000/1300 kg diarios por trabajador, por menos dinero si contamos la inflación. El empresario saca el triple de productividad. Nuestra clase hace el triple de esfuerzos y aumenta su pobreza relativa. Los pluses de distancia son muy bajos, el trabajo es más rápido y agotador, los castigos a las obreras en los almacenes de fruta más humillantes y odiosos. Utilizan a la inmigración de manera escandalosa: lo que antes pasaba solo en Almería y Huelva, ahora sucede en todos los sitios.
Basta acordarse de los días alrededor del 20 de noviembre: cientos de trabajadores rumanos fueron obligados a recolectar camiones y camiones de naranjas bajo la peor tormenta en la vega del Guadalquivir entre Sevilla y Córdoba.
En la construcción la precariedad es la misma que en el campo: te obligan a firmar el finiquito (y la estadística de seguridad) junto con el contrato y desde hace años se trabaja a ritmo agotador y por metro lineal. No es ninguna casualidad que tantos muertos pertenezcan a este sector.

La psicología de la clase dominante y los sindicatos

Una clase que ha visto en tan poco tiempo dispararse sus beneficios directos (explotación laboral) e indirectos (subvenciones), es normal que se envalentone. Aumenta su arrogancia, gana confianza para reprimir: los empresarios vuelven a juntarse en asociaciones en los pueblos, hacen listas negras de obreros y obreras que han luchado y
que denuncian a las empresas. Más de la cuarta parte de la clase obrera en Andalucía cobra un sueldo no superior a 600? (según datos de CC.OO.); el salario medio real en Andalucía está por debajo de los 1000? Y ¿cómo es la respuesta sindical? En general es débil. El alejamiento de las direccione sindicales de la realidad (los casos de CCOO y UGT llaman mucho la atención) se nota en que raramente encontramos funcionarios y  dirigentes que tengan el mismo salario de la mayoría de la clase obrera de su tierra. La burguesía lo sabe y se frota las manos con gran satisfacción: comprende que de esa manera su situación no está en peligro. La clase obrera sabe por su experiencia
sindical que los privilegios grandes y pequeños primero aflojan y luego matan la combatividad de los sindicatos. Hay que exigir que en todos los sindicatos de clase los funcionarios y dirigentes visiten tajos, organicen la lucha, cobren un salario obrero aunque hayan sido liberados a través de partidos de izquierdas o instituciones.

La clase obrera necesita pasar a la ofensiva y estamos convencidos de que tiene no solo la fuerza, sino también la necesidad urgente y en muchos casos hasta el deseo de ser convocada a la batalla por sus sindicatos. Cada lucha que se convoca seriamente suele tener una buenísima respuesta, especialmente en los últimos tiempos. Eso es verdad en todos los sectores. Ha llegado el tiempo de aguarle la fiesta a la burguesía, de quebrar su confianza, de hacerle sentir la fuerza del movimiento obrero. En los pocos tajos y fincas donde los sindicatos promueven la lucha, los trabajadores ganan rápidamente confianza en sus fuerzas y los patronos, sorprendidos, bajan la cresta y se vuelven mansos. Prefieren ceder ante que jugarse la posibilidad de seguir amasando dinero. Hay que arrancar parte de lo que nos han robado en los últimos años. En el convenio del campo de Sevilla hay que luchar por al menos 50 € diarios de jornal y mejoras sensibles en
los pluses de distancia y los demás elementos del anterior convenio, como primer paso en la lucha por un único convenio andaluz. En la construcción aunque ya empezaron los despidos se debe aprovechar la coyuntura: ante el comienzo de la crisis, las empresas necesitan terminar como sea las obras iniciadas. Tienen más prisas que antes por terminar y vender más rápido. Es allí donde más les va a doler la lucha.

Vamos hacia un período de crisis y fuerte tensión social, pero la clase obrera ya lleva años y años en una recesión económica: se necesita que todos los sindicatos recuperen sus mejores tradiciones de lucha.

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