Los conductores de autobuses se han convertido en los últimos meses en la primera línea de la lucha de clases. A las magníficas huelgas de los trabajadores de TMB, EMT en Madrid y Valencia y TUSSAM en Sevilla, se ha unido durante el mes de abril el conflicto de la negociación del convenio provincial en Toledo.

Los conductores de autobuses se han convertido en los últimos meses en la primera línea de la lucha de clases. A las magníficas huelgas de los trabajadores de TMB, EMT en Madrid y Valencia y TUSSAM en Sevilla, se ha unido durante el mes de abril el conflicto de la negociación del convenio provincial en Toledo.

Si los conductores en la provincia ya sufrían enormes diferencias salariales con sus compañeros de Madrid (alrededor de 300 euros), cobrando una verdadera miseria, tuvieron que aguantar que la patronal (FEDETO) llegara a la mesa de negociación con la intención de imponer recortes en derechos como la antigüedad.

Huelga indefinida

Ante la chulería de la patronal, CCOO y UGT anunciaron huelga indefinida de dos días semanales a partir del 7 de abril. Ese día comenzó la primera huelga de 24 horas en la provincia. Los ayuntamientos de casi todas las localidades impusieron servicios mínimos abusivos, en algunos lugares superiores al 70%. Especialmente grave es la responsabilidad de los consistorios de Talavera, gobernada por el PSOE, y Toledo, gobernada por PSOE e IU. La respuesta de los trabajadores fue clara y contundente: desafiaron desde un primer momento los servicios mínimos, sin ningún miedo. Los piquetes y sabotajes se extendieron por la provincia aquel día. Se cuentan anécdotas como la de un grupo de conductores de Ciudad Real, a los cuales no afectaba el conflicto, que se sumaron a la huelga "por solidaridad".
Desde aquel momento quedó claro que la lucha iba en serio. Los conductores reclamaban una subida del 20% mientras que la patronal ofrecía un ridículo 2,5%. El rechazo claro de las "ofertas" de FEDETO en las masivas asambleas en la estación de autobuses de Toledo -que llegó a proponer un 17%, pero sin claúsula de revisión salarial- obligó a los sindicatos a amenazar con extender la huelga a todos los días de la semana, haciendo tambalearse la posición de los empresarios. También los ayuntamientos temblaron, cediendo desde el segundo día de la huelga a las exigencias de los trabajadores y reduciendo drásticamente los servicios mínimos.
Hay que señalar que FEDETO ha fracasado desde el primer momento al intentar posicionar a los ciudadanos en contra de la huelga, las muestras de simpatía han sido recurrentes, no podía ser menos ante el aumento de la inflación. Muchos trabajadores se reconocían en la misma circunstancia y les deseaban honestamente la victoria. Finalmente, y tras apenas dos semanas y media de paros, los conductores han conseguido gran parte de lo demandado. La subida pactada es de un 18% a tres años, con una cláusula de revisión al 3,5%.

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