El lunes 26 de agosto el Pleno del Congreso fue convocado en sesión extraordinaria para promover la ilegalización de Batasuna contando con los votos a favor de 295 diputados del PP, PSOE, Coalición Canaria y Partido Andalucista, 10 votos en contra El lunes 26 de agosto el Pleno del Congreso fue convocado en sesión extraordinaria para promover la ilegalización de Batasuna contando con los votos a favor de 295 diputados del PP, PSOE, Coalición Canaria y Partido Andalucista, 10 votos en contra del PNV, ERC, EA e Iniciativa per Catalunya y 29 abstenciones de Izquierda Unida, BNG, CIU y Chunta Aragonesista.

El mismo día el juez Baltasar Garzón hizo efectiva de hecho la ilegalización al suspender por tres años prorrogables a cinco las actividades de Batasuna lo que implica, según el acto del juez, “la clausura de las sedes, locales establecimientos y cualesquiera otros centros de los que dispusiere o utilizare directa o indirectamente y con independencia del lugar donde se hallen”.... .... “la suspensión de todas las actividades orgánicas, públicas, privadas e institucionales de todos y cada uno de los ámbitos y organismos públicos, registros, bancos, fundaciones, asociaciones, sociedades etc.”

Pocas horas después de dicha resolución lo que hace una década hubiese parecido imposible en Euskadi comenzaba a aplicarse. En Navarra la Guardia Civil y la policía nacional procedían al desalojo de numerosas sedes al igual que poco después hizo la Policía vasca en la Comunidad Autónoma: En 4 días han sido clausurados 25 locales, entre ellos sedes de asociaciones culturales, bares, restaurantes y sedes de Batasuna a pesar de la resistencia de centenares de militantes abertzales que las ocupaban. La Ertzaintza se empleó a fondo con abundante material antidisturbios llegando al ridículo de rodear la sociedad Intxaurre Kultur Elkartea de Durango para prohibir una asamblea que resultó ser de una asociación cultural.

La política reaccionaria del PP

El principal promotor de dicha ilegalización está siendo el Partido Popular inspirándose en el modelo de Margaret Thatcher en Gran Bretaña en los años 80 y actualmente en el modelo de Bush y Berlusconi. Además esta ilegalización forma parte de una estrategia más amplia que afecta a todos aquellos que disienten y luchan contra la política del PP. Una estrategia que se basa en la mano dura a la clase obrera calificando de vagos a los parados y de malos estudiantes y borrachos a la juventud; mano dura a los sindicatos de clase y a quienes pancarta en mano apoyan o convocan una huelga general como la del pasado 20 de junio; mano dura a los derechos democráticos negando el derecho de huelga, poniendo servicios mínimos abusivos y un tremendo aparato policial para reprimir a los trabajadores en nombre de la defensa de la libertad del trabajo y, por supuesto, mano dura a las nacionalidades históricas y a los derechos democráticos más fundamentales como el de la libertad de expresión y manifestación.

Por otra parte, después de la derrota sufrida en las elecciones autonómicas vascas, el PP quiere seguir utilizando el filón del terrorismo como fuente de crecimiento electoral. Cada bomba de ETA, cada atentado es un nuevo apoyo para la política del PP. En este sentido Aznar y compañía creen que la ilegalización de Batasuna les favorece electoralmente, disipa por el momento los efectos de la huelga general del pasado 20 de junio centrando la atención de la población en el problema del terrorismo y les acerca más a revalidar unos buenos resultados en las próximas elecciones municipales y autonómicas.

Por otra parte no hay que olvidar el carácter reaccionario del aparato del Estado en nuestro país. Un aparato militar, policial y judicial heredado directamente de la dictadura y que se ha implicado a fondo en estos últimos treinta años en la represión de los derechos democráticos de la población en general y de las nacionalidades históricas en particular. Estos sectores han presionado descaradamente para promover la ley de partidos y la ilegalización de Batasuna, que como cualquiera puede entender sienta un precedente para arremeter contra aquellas organizaciones que amenacen los intereses y privilegios de los defensores del sistema capitalista.

El Partido Popular no ha vacilado en utilizar el insulto y la coacción contra sus oponentes afirmando que el día 26 se vería quién era un demócrata, (los que votasen a favor) quién estaba con los terroristas (los que votasen en contra) y los cobardes (la abstención). Con estos argumentos en lugar de sumar ha restado y han provocado la ruptura de sus anteriores socios como CIU, PNV y otros grupos políticos que finalmente se han abstenido o han votado en contra seguramente asustados por los resultados finales de esta política y los efectos en su base electoral.

IU preguntó en el debate en función de qué trayectoria histórica o personal se basaban los dirigentes del PP para considerarse autorizados para medir la “voluntad democrática” de las demás organizaciones. No era mala pregunta. Algunos parecen haber olvidado que estos “garantes de la democracia, de la vida y la dignidad humana” son los sucesores del viejo aparato franquista y que, en su seno, las bandas fascistas y el terrorismo de extrema derecha que ha provocado en este país demasiadas muertes, continua latente. Que el PP ha aprobado una ley de extranjería para machacar a los inmigrantes, o que apoya incondicionalmente las acciones criminales del Imperialismo. El PP no va a garantizar a la clase trabajadora la democracia, ni el derecho a la vida, ni el derecho al trabajo, o a una vivienda y a una educación digna, como demuestra el continuo incremento de los obreros muertos por accidentes laborales, la mayoría jóvenes con contratos precarios, el precio prohibitivo de la vivienda o las reformas reaccionarias del sistema educativo.

La responsabilidad de la dirección del PSOE

El PP no hubiera podido llegar tan lejos si la dirección del PSOE no se hubiese plegado a su política frustrando las aspiraciones de muchos militantes, sobre todo en Euskadi que no ven que la ilegalización vaya a tener otros resultados que un agravamiento de los problemas que estamos sufriendo. Las únicas diferencias que Zapatero y Patxi López han marcado con el PP han sido de estilo pero no de fondo. En lo sustancial están respaldando la política represiva del Partido Popular, están negando que la cuestión nacional vasca es un problema político y están negando las aspiraciones democráticas de una mayoría en Euskadi que exige la defensa del derecho de autodeterminación a pesar de estar radicalmente en contra de los métodos del terrorismo individual que practica ETA.

La dirección del PSOE clama hoy por la defensa de “las libertades” al apoyar la ley de partidos y la ilegalización de Batasuna. Sin embargo no han sacado ninguna conclusión de que con la represión y el recorte de las libertades democráticas no van a acabar con ETA y mucho menos con la base social de apoyo de Batasuna. Cuando los dirigentes del PSOE tuvieron responsabilidades de gobierno se apoyaron en medidas represivas empezando por la Ley Corcuera y siguiendo por su implicación vergonzosa en el terrorismo de Estado a través de los GAL. Dirigentes actuales del partido como Rodríguez Ibarra y otros no dudan en reivindicar a individuos como el general Galindo, Vera o Barrionuevo sin que ningún juez actúe contra ellos, ni sean expulsados del PSOE. Pero es precisamente la continuación de esta línea política la que lleva a la dirección del PSOE a ir a rebufo de las medidas del PP. El miedo a perder apoyo electoral, su cretinismo parlamentario, les hace creer que respaldando estas medidas reaccionarias se van a colocar en mejor posición frente al PP. En la práctica la causa de la perdida de apoyo social del PSOE hay que buscarla en que su dirección ha abandonado una política socialista y de clase aceptando la lógica del sistema y dando por buena la unidad de acción con el PP en temas de fondo. Incluso los sondeos que indican una cierta recuperación de voto del PSOE, reflejan antes que nada los últimos acontecimientos, especialmente la huelga general, donde el PSOE mantuvo una posición más vehemente contra la política del gobierno.

No se defiende la democracia recortando derechos democráticos. La prensa burguesa con El Pais a la cabeza está publicando retazos enteros del auto de Garzón donde pormenorizadamente trata de demostrar que ETA y todo lo que está en su órbita son lo mismo y por tanto la ilegalización de la izquierda abertzale, el llamado “entramado Batasuna” está plenamente justificada ya que son “parte de la propia ETA”.

Llevado este argumento hasta sus últimas consecuencias no deberían cerrar solo las sedes sino meter en la cárcel a los miles de militantes y simpatizantes por “pertenencia o colaboración con banda armada”.

Si el planteamiento político de la ilegalización de Batasuna hace aguas, el jurídico las hace más todavía. No en vano algunos destacados juristas han afirmado públicamente que se está aplicando el “todo vale contra Batasuna”.

El problema de por qué ETA ha sido capaz, a pesar de la brutalidad de sus acciones, de tener autoridad ante un sector de la sociedad en Euskal Herria es político. Si los dirigentes del PSOE quieren acabar con el terrorismo individual deberían buscar las razones que han permitido a ETA tener este apoyo social, aunque obviamente haya ido decreciendo en la medida que se ha expresado la oposición contundente de la clase trabajadora a dichos métodos y que crece la lucha de la clase obrera en todo el mundo y en el propio Estado español. ¿Acaso la ilegalización de Batasuna mermará dicho apoyo?. Nada más lejos de la realidad. Lo que si ocurrirá es que ETA encontrara entre sectores de la izquierda abertzale una justificación a sus métodos terroristas y las críticas que a estos métodos se realizan en el seno de la izquierda abertzale quedaran marginadas por lo menos en el corto plazo.

Cuando el PNV y los responsables antiterroristas de la policía vasca se oponen a la ilegalización de la izquierda abertzale porque representa un balón de oxígeno para ETA cuando menos apoyo tenía, demuestran mucha mayor perspicacia que el PP y los lideres del PSOE. Efectivamente. El PNV-EA no se han opuesto a la ilegalización porque recorte los derechos democráticos de las masas, sino porque es contraproducente e inoportuna.

Una política auténticamente socialista que luchase contra el capitalismo y sus lacras como el paro, los recortes sociales y la corrupción y al mismo tiempo defendiese los derechos democráticos de las nacionalidades oprimidas como el derecho de autodeterminación atraerían a la juventud y representarían el fin de la pesadilla que estamos viviendo.

Por el contrario la ilegalización de organizaciones a través de las cuales se expresan más de doscientos mil personas y con una capacidad comprobada de movilización en la calle de decenas de miles solo puede tener consecuencias dramáticas para el conjunto del movimiento obrero y la juventud.

A partir de ahora los derechos democráticos quedan recortados drásticamente como se esta comprobando con la prohibición de manifestación del día 7 de septiembre por parte del Departamento de Interior del Gobierno Vasco. De hecho al amparo de toda esta ofensiva, el juez Garzón ha ido mucho más lejos decretando la prohibición de todas las manifestaciones que se opongan a la ilegalización de Batasuna, lo que en realidad constituye un auténtico estado de excepción, en el que se impide a cientos de miles de personas expresar públicamente sus opiniones. Muchos queremos manifestarnos contra la ilegalización de Batasuna y el atropello a los derechos democráticos que representa. A partir de ahora cualquier organización combativa que se oponga a la política del PP acabará siendo acusada de estar infiltrada o compuesta por “batasunos” y puesta en el punto de mira de la represión. A la larga y en la medida que la crisis del capitalismo se profundice y crezca la frustración contra este sistema, el problema lejos de disminuir será mayor sobre todo si no hay una referencia auténticamente socialista entre la clase trabajadora y la juventud.

Izquierda Unida se abstiene

IU que se opuso correctamente a la Ley de Partidos y el BNG no deberían haberse abstenido ante una votación crucial como ésta. Abanderar como ha hecho su dirección la abstención como una alternativa donde confluir con otros “demócratas” como el PNV y CIU solo siembra confusión. No en vano los dirigentes socialistas han aplaudido la postura de IU afirmando que su “abstención representaba un acercamiento a la mayoría” (léase - PP). El voto en contra de la ilegalización de Batasuna era el voto a favor del respeto a los derechos democráticos. No cabe la abstención. Decir que es mejor que ilegalice a Batasuna Garzón sin tener que implicar al Parlamento es decir lo mismo que la burguesía catalana. El echo de ilegalizar a Batasuna es nefasto lo haga el PP o Garzón como se empieza a ver en la actualidad.

El intento de buscar con la abstención un atajo para no verse supuestamente afectado en los resultados electorales es una maniobra oportunista que no dará ningún beneficio. Además de esta forma se intenta hurtar el debate interno y la clarificación que respecto a esta cuestión vienen reclamando amplios sectores de la militancia desde hace años. Con esta actuación la dirección de IU no solo no defiende una postura de clase ante la cuestión nacional vasca sino que facilita indirectamente que las posturas reaccionarias del PP tengan mayor audiencia entre los trabajadores.

La hipocresía de la burguesía vasca

Con la excusa del terrorismo y esto se ha acelerado tras los atentados del 11 de septiembre del 2001, en distintos países se están tomando sucesivamente medidas que aumentan el aparato represivo del estado y recortan los derechos democráticos a la clase trabajadora y a la juventud.

En el caso del Estado español, ETA con atentados brutales como el de Santa Pola da al PP la excusa perfecta para llevar a cabo dichos recortes contando con respaldo social.

La Ley de Partidos y la ilegalización de Batasuna sienta un grave precedente y es un ataque al conjunto de la clase trabajadora y la juventud.

No estamos en absoluto de acuerdo con Arnaldo Otegi cuando afirma que se trata de un ataque a Euskal Herria, como si en Euskal Herria no hubiese clases sociales, como si estas medidas afectasen igualmente a todos. No es verdad. El PNV se ha pasado los últimos meses gritando con el único fin de que no se oyese la voz de quienes están siendo directamente represaliados. Siempre hemos dicho que hay una división de papeles en todo esto entre el PP y el PNV que es la del policía malo y el policía bueno. En esta ocasión mientras el malo daba palos “el bueno” se ha dedicado a meter ruido.

Una situación crítica como ésta pone a cada cual en su sitio. Es ridículo seguir haciendo llamamientos a la burguesía vasca para defender los derechos democráticos de Euskal Herria. La patria de cualquier burguesía empieza y acaba en la defensa de sus propios intereses de clase. La burguesía vasca jamás sacrificará sus privilegios en pro de una pretendida “dignidad nacional”. Hay algunos sectores de la izquierda abertzale que comprenden que la política de apoyos y alianzas con la burguesía vasca está dando unos resultados nefastos y están buscando una alternativa marxista y revolucionaria. Efectivamente, el PNV no solo no ha dudado en cerrar las sedes de Batasuna con la contundencia que ha hecho falta, (leyendo la prensa vasca, se da la impresión de que ha sido obra de españoles infiltrados en la Ertzaintza ). El PNV ha creado una policía a la medida de sus intereses de clase. El portavoz del Gobierno vasco ha afirmado tajantemente que no van a promover ningún tipo de ruptura, que ese camino lo desecharon hace 25 años y que el ultimátum lanzado antes del verano respecto a las transferencias no iba en serio. ¿A qué seguir haciendo llamamientos al PNV-EA?

Una vez más queda en evidencia que solo la clase trabajadora de todo el Estado que ha hecho avanzar en el pasado la defensa de los derechos democráticos nacionales y sociales, es la que puede defender una democracia auténticamente consecuente.

Es evidente que los atentados de ETA han alejado de estas reivindicaciones a un sector amplio de la clase trabajadora y eso queda reflejado en el apoyo a las medidas del PP-PSOE. Pero estas medidas no son ninguna solución y acabarán volviéndose en su contrario. El único camino que queda por recorrer es el que proponía Lenin: “convencer pacientemente” a la mayoría de la clase obrera y la juventud. Puede parecer más lento pero es el camino seguro para triunfar.

La ilegalización de Batasuna ha sido preparada durante años como se demostró con la detención de toda la Mesa Nacional por un vídeo electoral, el cierre de EGIN, la ilegalización progresiva de diferentes organizaciones de la izquierda abertzale como Jarrai, Ekin y un largo etc.

Arnaldo Otegi afirma en una amplia entrevista en el Gara del día uno de septiembre que el motivo de que el P.P. promueva ahora la ilegalización de Batasuna es que “ en virtud de esa aceleración de la emancipación nacional que se le escapa de las manos, el Estado quiere aniquilar al motor de este proceso”. Según esta lectura de Otegi serían los avances en la llamada “construcción nacional” lo que habría llevado al Estado a promover la ilegalización. Sería en definitiva como consecuencia de la creciente fortaleza del MLNV y no de su debilidad. Sin embargo la fortaleza pasada y no la actual es la que impidió su ilegalización entonces. Lo único que parece haber cambiado sería la actitud del PNV. Pero: ¿Ha cambiado?. Es evidente que solo de palabra y las palabras se las lleva el viento. Lo que puede destruir un movimiento de masas no es la represión sino sus propios errores y es evidente que ni los métodos, ni las alianzas ni los objetivos que propugna la dirección de Batasuna son los correctos.

No al terrorismo individual

Los métodos del terrorismo individual practicados por ETA jamás podrán acabar con la opresión del estado español y el estado francés, por el contrario, la acentúan y en estos momentos con la llamada “alianza internacional contra el terrorismo” promovida por los EEUU, es evidente que su fracaso está garantizado.

Por el contrario la acción de masas consciente y organizada de la clase trabajadora y la juventud representa una fuerza aplastante como hemos visto en Argentina, Venezuela, Ecuador etc. Las huelgas generales en Italia y la del 19-20 de junio en el Estado español reflejan el inicio de movilizaciones obreras crecientes según avanza la crisis del capitalismo.

La alianza con la burguesía vasca ha dado unos resultados nefastos. No es posible vislumbrar ningún avance. La burguesía solo se pone al frente de un movimiento democrático de avance para frenarlo y destruirlo en la medida que acaba cuestionando sus intereses de clase. Lo hemos visto muchas veces. Los derechos democrático-nacionales y sociales del pueblo vasco serán satisfechos por la unidad de la clase trabajadora con el conjunto del estado y a nivel internacional, unidad que ha de ser orgánica. En este sentido la defensa del derecho de autodeterminación va unida a la defensa de la unidad orgánica de la clase trabajadora por encima de fronteras nacionales para luchar por el socialismo.

Baste citar como ejemplo negativo la división de la huelga general el día 19 y 20 de junio en Euskadi que solo acabó beneficiando a la burguesía vasca y española y perjudicando al movimiento obrero.

Solo la acción de masas de la clase trabajadora ofrece una salida

El terrorismo individual consigue siempre lo contrario de lo que dice pretender. Lejos de ser un factor favorable para la consecución de los derechos democráticos representa todo lo contrario, una excusa para la reacción.

La clase trabajadora y la juventud argentina que hoy son un referente, tienen una amarga experiencia de ello. No en vano hoy día el sector más avanzado del movimiento combate el terrorismo individual que en el pasado con los Montoneros y otras organizaciones, fue tomado como excusa por parte de los militares para ganar una base de apoyo en la sociedad a sus planes criminales. Solo la acción de masas consciente y organizada de la clase trabajadora y la juventud, unidos por encima de fronteras nacionales y organizándose para tomar el poder, representa una garantía para avanzar en la lucha por los derechos democráticos y por los derechos sociales que son una y la misma lucha por una sociedad socialista sin clases, sin opresión y sin explotación.

Una sociedad donde los principales medios de producción, la banca, los grandes monopolios y latifundios sean expropiados sin indemnización, salvo en casos de necesidad comprobada, y sometidos al control democrático de la clase trabajadora planificándolos para satisfacer las necesidades sociales en lugar de atender al afán de beneficios de unos pocos.

Una federación socialista de nacionalidades ibéricas que reconozca el derecho de autodeterminación de aquellas naciones históricas como Euskal Herria, Galicia, Cataluña para que puedan decidir libre y democráticamente su destino.

Para avanzar hoy más que nunca hace falta estar unidos y organizados con los marxistas revolucionarios. Las ideas que defendemos Ezker Marxista en Euskal Herria y el Militante en el conjunto del estado son las ideas del internacionalismo proletario que es el único que puede satisfacer las aspiraciones sociales y democráticas en la situación actual.

4 de septiembre de 2002


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