Ezker Marxista La ilegalización de Batasuna ha representado un salto cualitativo en el recorte de derechos democráticos y libertades fundamentales. Como se demostró el sábado 15 de septiembre en las calles de Bilbao, la libertad de expresi Ezker Marxista

La ilegalización de Batasuna ha representado un salto cualitativo en el recorte de derechos democráticos y libertades fundamentales. Como se demostró el sábado 15 de septiembre en las calles de Bilbao, la libertad de expresión, manifestación, asociación y huelga, que son conquistas de la lucha de los trabajadores y la juventud, están sometidas a un intenso ataque.

El juez Garzón ha prohibido numerosos actos en contra de la ilegalización de Batasuna desde que el 26 de agosto el Pleno del Congreso de los Diputados en sesión extraordinaria promoviese su ilegalización, y que el mismo Garzón la hiciese efectiva congelando cuentas bancarias, cerrando sedes y locales bajo el argumento de que todas las asociaciones, organismos y locales vinculados a la izquierda abertzale forman parte del mismo entramado dirigido por ETA.

El día 7 de septiembre se quiso hacer una manifestación masiva en Bilbao que fue prohibida por el juez y más tarde por el Departamento de Interior del Gobierno Vasco controlado por el PNV. Los convocantes decidieron postergarla.

Una semana después un grupo de intelectuales, periodistas y artistas promovieron una nueva manifestación en Bilbao para el día 15 con el lema “Viva el Pueblo Vasco” (Gora Euskal Herria). La víspera, Garzón la declaró ilegal aludiendo que los organizadores eran miembros de la ilegalizada Batasuna, mientras el Departamento de Interior del Gobierno Vasco y destacados dirigentes de las tres fuerzas que componen el tripartito que lo sustenta, PNV-EA-IU, declararon que dicha prohibición no estaba justificada.

El doble juego del gobierno vasco

Para el Portavoz del Gobierno Vasco (PNV) se trataba de una protesta “con legitimidad social”. A su vez, el Consejero de Justicia del Gobierno Vasco y miembro de Eusko Alkartasuna (EA), afirmó que dicha manifestación “perseguía defender las libertades”, mientras el Consejero de Asuntos Sociales de Izquierda Unida (IU) declaró que dicho acto “solo se podía cercenar desde una concepción política y social de carácter totalitario”.

Sin embargo, a pesar de que estas declaraciones públicas podían ser interpretadas como una autorización de la misma, la Policía Vasca recibió la orden de disolverla apenas veinte minutos después de que la manifestación comenzase y sin mediar ninguna provocación.

La ertzaintza cargó con absoluta brutalidad lanzando a miles de manifestantes agua con colorantes que producían irritación en los ojos, pelotas de goma y cargas que provocaron más de 40 heridos entre las más de 40.000 personas presentes.

La actitud de los manifestantes de negarse a disolverse echándose al suelo y resistiendo las cargas, hizo que la policía tuviese que dar marcha atrás y permitir la celebración de mitin allí mismo donde los dirigentes de la ilegalizada Batasuna cerraron el acto.

Las espeluznantes imágenes del sábado prueban que en Euskadi se está aplicando un auténtico estado de excepción donde se recortan las libertades y derechos más elementales en una democracia burguesa, como la libertad de expresión, el derecho de manifestación, la libertad de asociación. Es falso que se tratase de una manifestación de ETA como promueve el Gobierno del Partido Popular. En esa manifestación había muchos jóvenes y trabajadores que rechazamos los métodos del terrorismo individual y nos oponemos al recorte de las libertades democráticas.

La burguesía vasca PNV-EA han demostrado una vez más que por encima de todo está la defensa de sus intereses de clase. Clamar a Eusko Alkartasuna o al PNV pidiendo su apoyo y colaboración para dar solución a la opresión nacional es clamar en el desierto. La burguesía vasca ha demostrado históricamente una y otra vez que su “nacionalismo” acaba donde empieza su bolsillo. Las aspiraciones democráticas de las masas oprimidas en Euskal Herria no tienen nada que ver con una burguesía que siempre, desde que entregaron las industrias de Bilbao intactas a las tropas de Franco, hasta cuando intentaron firmar una paz por separado en Santoña, ha mirado por sus intereses de clase.

Los derechos democráticos actuales los consiguió la clase trabajadora luchando contra la dictadura franquista y no los dirigentes del PNV y la burguesía vasca.

Hay que oponerse a la represión

El Partido Popular han criticado al PNV por haber permitido el inicio de una manifestación de ETA. Los medios de comunicación burgueses con El País a la cabeza defienden la ilegalización y la represión a ultranza. Una represión que se extiende como una mancha de aceite y va penetrando pueblo a pueblo, fábrica a fábrica, barrio a barrio y acabará entrando de casa en casa si no la paramos con métodos de clase.

Para la dirección del PSOE la ertzaintza ha intervenido “correctamente” haciendo cumplir la legalidad. De esta manera se apuntan al carro de “contra Batasuna todo vale” sin darse cuenta de que somos la clase trabajadora y la juventud en todo el Estado los que vamos a sufrir el recorte dramático de libertades fundamentales.

El PP y la dirección del PSOE han justificado la Ley de Partidos y la ilegalización de Batasuna como parte de una lucha decidida contra el terrorismo individual de ETA pero: ¿Quién puede creer que la ilegalización y disolución violenta de la manifestación del sábado va a debilitar a ETA? Todo lo contrario, la rabia sentida en el suelo bajo los chorros de agua, las pelotas y los golpes buscará expresarse. Los defensores de la táctica del terrorismo individual se incrementarán y lo mismo los partidarios de la independencia. Solo gente absolutamente miope como Aznar y Arenas son incapaces de ver esto y además carecen de ninguna otra solución.

El terrorismo individual no sirve para luchar por los derechos de Euskal Herria

El Partido Popular ha visto incrementar sus votos con cada atentado de ETA al tiempo que los han utilizado para desviar la atención de la política antiobrera de este gobierno. El terrorismo individual consigue siempre lo contrario de lo que dice pretender. Toda la práctica internacional y en el Estado español demuestra cómo los métodos del terrorismo individual sirven de excusa al aparato del Estado para incrementar la represión y recortar los derechos democráticos. Solo la lucha de masas, la acción unitaria y consciente de la clase trabajadora y la juventud puede defender los derechos democráticos incluido el derecho de autodeterminación de las nacionalidades históricas.

El Partido Popular alentando la represión busca reforzar el aparato estatal. De hecho, el número de policías se va a incrementar en 50.000 más, se van a construir nuevas cárceles, y se modificaran aspectos importantes de la legislación penal en líneas totalmente regresivas, como ya han denunciado juristas de izquierdas. Por su parte la burguesía vasca ya ha apuntado que para hacer frente a la nueva situación necesitan más policía y más medios en el Pais Vasco.

Los presupuestos en el aparato represivo del Estado crecen al tiempo que se recortan los derechos sociales a los parados, se precariza el empleo, crecen los accidentes laborales, se facilita el despido y los recortes a la educación pública, a la sanidad y la vivienda y un largo etc. Aznar piensa que la lucha de clases puede pasar a un segundo plano en unos momentos en que la huelga general del 20 de julio, lejos de ser olvidada va a tener su continuidad el 5 de octubre con una macro-manifestación en Madrid.

La política del PP es una sola, ya sea en el terreno social, ya sea en lo referido a la cuestión nacional vasca y los ataques a las libertades democráticas. Por eso es un error considerar que la ilegalización de Batasuna es una cuestión que nada tiene que ver con el movimiento obrero. ¡Sí tiene que ver y mucho! Con estas medidas están sentando un precedente muy peligroso, que mañana se utilizara para cargar contra las organizaciones de la izquierda que puedan desafiar intereses vitales de los capitalistas. Pondrán cualquier excusa y utilizaran la legislación antidemocrática que han aprobado para acallar nuestra voz.

Los trabajadores, la juventud, estamos interesados en conseguir unas condiciones dignas de trabajo, una sanidad y una educación públicas en condiciones, un techo donde vivir y la capacidad para defender nuestros puntos de vista con total libertad. Por eso la lucha por los derechos sociales y por la defensa de los derechos democráticos, incluido el derecho de autodeterminación, son una misma lucha por la transformación socialista de la sociedad.


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