Los días 19 y 20 de noviembre LAB, CCOO, STEEE-EILAS por un lado y ELA por otro convocaron concentraciones en Iruñea en contra del decreto del euskera del Gobierno de la Unión del Pueblo Navarro (UPN). La derecha navarrista está realizando de forma s Los días 19 y 20 de noviembre LAB, CCOO, STEEE-EILAS por un lado y ELA por otro convocaron concentraciones en Iruñea en contra del decreto del euskera del Gobierno de la Unión del Pueblo Navarro (UPN). La derecha navarrista está realizando de forma sistemática una auténtica cruzada contra las señas de identidad vascas en la comunidad foral, retirando rótulos bilingües de las calles y plazas, recortando subvenciones al euskera y promoviendo un proyecto de Ley que trata de erradicar el euskera de la Universidad pública y del conjunto de la Administración.

En un intento de separar a Navarra del resto de Euskadi se ha llegado a amenazar a los Ayuntamientos que ondeasen la ikurriña, y UPN ha emprendido una auténtica campaña para recuperar el rancio nacionalismo español del franquismo sin reparar en medios.

Por poner un ejemplo, las fuerzas del ejército se desplegaron el pasado mes de noviembre en distintas zonas de Navarra y en Pamplona haciendo una exhibición de salto desde helicópteros con paracaídas rojos y amarillos que debían caer junto a una monumental bandera española.

Estos ataques no son exclusivos de Navarra, si bien es en esta comunidad donde el PP se siente más fuerte en esta particular cruzada emprendida por Aznar para recuperar los símbolos del españolismo más reaccionario. Esta campaña reaccionaria también se refleja en los homenajes a la bandera por parte de los cuatro ejércitos en Madrid, las subvenciones a asociaciones franquistas y otras iniciativas que sin duda están animando a los grupos de extrema derecha, cuyas pegatinas y pintadas cada vez aparecen más en el Pais Vasco de forma amenazante.

Las recientes declaraciones de Manuel Fraga sobre la matanza de obreros del 3 de marzo de 1976 en las luchas de Vitoria (de la que él fue directo responsable) diciendo que aquello no fue nada comparado con la masacre que ha provocado Putin contra los chechenos y avisando de que se preparan nuevos episodios de terrorismo de Estado en Euskal Herria como respuesta a ETA, dan una idea clara de cuales son los objetivos del PP: retomar “la conquista de Euskal Herria por pura y simple victoria militar” como hicieron tras la guerra civil.

El euskera

El euskera, que históricamente ha sido reconocida como lengua propia de Navarra, ha estado en el punto de mira de estos ataques. La dirección del PSN-PSOE colaboró en el intento de separar a Navarra del resto de Euskadi. En 1986 se aprobó la Ley del Vascuence que implicaba la zonificación de Navarra. El euskera sería cooficial junto con el castellano donde la mayoría de la población lo habla (el norte), en la zona mixta (Pamplona y la comarca) los vascoparlantes tendrían ciertos derechos ante la Administración. En el sur, castellanoparlante, los euskaldunes no tendrían ningún derecho. Ni UPN ni HB aceptaron esta ley, por motivos opuestos.

UPN sacó un decreto foral en el año 2000 que hacía desaparecer el euskera de la Administración. Se retiraron rótulos bilingues, se recortaron subvenciones y promovió un proyecto de Ley que erradicaba el euskera de la universidad publica. La reacción contra el euskera fue tan radical que provocó la dimisión de su propia Dirección General de Política Lingüistica y la dimisión en bloque de la mayoría del Consejo Navarro del Euskera, que ha estado inactivo durante tres años. Como Sanz no lograba reunir a una mayoría suficiente, UPN redujo el quorum necesario para que este Consejo pudiese emitir informes a tan sólo tres miembros (sobre 20); y por si ésto aún no fuese suficiente Sanz, como presidente, ha designado directamente a once miembros. Este caciquismo reaccionario que pretende acabar con cualquier seña de identidad vasca en Navarra está provocando numerosas acciones de protesta en defensa de los derechos democráticos.

Por una alternativa de clase

Los marxistas consideramos que hay razones históricas para defender que Navarra es parte de Euskadi y que la derecha española ha utilizado el divide y vencerás para cortar el cuerpo vivo de Euskal Herria, con el propósito de dividir a una clase trabajadora y una juventud que lucharon fuertemente unidos contra el franquismo por los derechos democráticos.

Sin embargo, siempre nos hemos opuesto a los intentos de imposición de la unidad de Navarra que defendió durante años la izquierda abertzale, por entender que eso agravaría el problema en lugar de solucionarlo. La decisión sobre qué relaciones mantener con el resto de Euskal Herria correspondía a los propios navarros y a nadie más. Los marxistas defenderíamos en un referéndum la integración, pero advirtiendo que los problemas de la clase trabajadora navarra no se solucionan por estar dentro o fuera de Euskadi, sino por luchar unidos con la clase trabajadora en el resto del Estado y a nivel mundial por el socialismo.

En la medida que el crecimiento económico en Navarra ha estado por encima de la media de la CAV y que para muchos navarros, sobre todo del sur, la integración en Euskadi aparecía vinculado a los métodos del terrorismo individual, esto sentó las bases para un crecimiento de la derecha navarrista. Los principales responsables de este proceso sin embargo fueron los dirigentes socialistas que, implicados en casos escandalosos de corrupción, han apoyado las posturas más reaccionarias del nacionalismo español en Navarra contribuyendo a la victoria y la gobernación de UPN.

En estos momentos la ilegalización de Batasuna, los ataques al euskera y los avances de la reacción en Navarra (donde el Opus Dei cuenta con una importante presencia e influencia, sobre todo en el terreno educativo) están provocando un rechazo creciente especialmente entre la juventud, que busca una alternativa para frenar a la reacción.

Los ataques al euskera no se dan solo en Navarra. El Gobierno Vasco con el PNV-EA han recortado un 20% el gasto para el euskera en los presupuestos presentados este año. Los derechos democráticos son ante todo una cuestión de clase y solo la clase trabajadora puede lograr avances a través de la movilización y la lucha. En esta situación es urgente fortalecer la izquierda marxista en Navarra a través del fortalecimiento de las ideas de Ezker Marxista y El Militante.

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