Más de un centenar de pueblos se han unido en los últimos días en una huelga de carácter indefinido convocada por los trabajadores de empresas privadas del sector servicios, en concreto de la recogida de basuras en la provincia de Granada.

Los 400 trabajadores que componen el total de las dos empresas que gestionan el servicio llevan mas de dos años y medio esperando, sin éxito, la firma del convenio que no llega nunca por la falta de interés de la patronal y el Ayuntamiento que, como siempre, no es capaz de mediar en conflictos donde obviamente se puede ver afectado. No olvidemos que en Granada el PP tiene mayoría en el Ayuntamiento. Los sindicatos se han puesto, pues, al frente de lo que debía haberse hecho desde un principio. La negociación, del tipo que sea, ha de ir siempre acompañada de presión en la calle y más cuando se trata del sector privado que en los últimos años, aquí en Granada, ha demostrado en numerosas ocasiones el desprecio a los trabajadores, como en el caso de las trabajadoras de la limpieza de hospitales donde se consiguió, fruto de la huelga, una importante victoria. Las dos empresas son Fomento de Construcciones y Contratas (FCC) y Ferrovial.

La reivindicación principal de los trabajadores en esta lucha pasa por el reconocimiento del convenio provincial e igualar los salarios de todos los trabajadores del sector, lo que en algunos casos implica una subida del cien por cien del salario, y es que un trabajador de un pueblo puede cobrar la mitad, en la mayoría de los casos, que un trabajador de la capital contratado por el ayuntamiento de Granada .

Esta huelga, que ya fue anunciada desde julio por los sindicatos, está teniendo un efecto muy importante en la opinión pública, pues obviamente es un tema que nos afecta a todos y, una vez más, nos encontramos con enormes contradicciones. Por un lado en cuanto a la negociación, la patronal manifiesta que no quiere rebajar sus beneficios millonarios y por otro el Ayuntamiento dice que no tiene dinero para pagar los salarios que los trabajadores entienden como fundamentales para llevar una vida digna. La demagogia y la clara falta de interés de unos y otros nos muestran la verdadera cara del PP y sus aliados, los empresarios.

Pero la lucha sirve y sigue, pues es ésta la única forma de enfrentarse con una posición de fuerza en conflictos de este tipo y es también el único medio para poder arrancar aquello que tanto ansían los empresarios, que no es otra cosa que la plusvalía que generamos con nuestro esfuerzo diario la clase obrera y que no revierte, si no es conquistada, en nuestros sueldos.

Por supuesto es un acierto extender la lucha a todos los pueblos de la provincia de modo que la huelga tenga un mayor efecto e incluso extenderla por todo el sector servicios a pesar de que el Ayuntamiento haya pedido a los vecinos que colaboren no generando basura y no sacándola a los contenedores, queriendo así ahogar y desviar la atención de la opinión publica de lo que es el verdadero problema. Incluso en algunos pueblos los alcaldes con sus furgonetas particulares hacen la labor de recogida. El mensaje es claro por su parte, cada bolsa que tiran los vecinos hace más fuerte la huelga y a los trabajadores. ¿Cómo entonces ejercemos nuestro derecho a huelga? También el Ayuntamiento ha planteado contratar a otra empresa para hacer el servicio el tiempo que dure la huelga.

Desde luego, la voluntad de los trabajadores no es la de perjudicar a los vecinos y la situación de desorden en las calles con toneladas de basura es desagradable para todos, pero es que no hay elección cuando después de dos años y medio siguen sufriendo la discriminación tan abismal a la que son sometidos. No son por tanto los trabajadores los responsables de esto, sino las empresas y el Ayuntamiento que no quieren escuchar a los trabajadores.

Queda demostrado en la práctica que las empresas privadas no son la alternativa que nos intentan vender a la clase obrera desde todas partes. Todo lo contrario. Son la clara excusa para algunos ayuntamientos que no quieren saber nada de los problemas reales del pueblo. Pensamos por tanto que, no sólo se deben igualar y subir los sueldos de los trabajadores para que éste cubra las necesidades que tienen, sino que también estos trabajadores pasen a ser contratados por el Ayuntamiento y que el dinero público se invierta en este servicio tan necesario para el conjunto de la sociedad en lugar de engrosar las arcas de las empresas intermediarias que cubren este servicio. Por tanto los sindicatos deben plantear la lucha en esa línea hasta conseguir este objetivo.

las medidas discriminatorias del ayuntamiento no han frenado a los trabajadores en su camino en la conquista de sus derechos ni lo van a conseguir.

¡No a las empresas privadas!

¡Todos los trabajadores con iguales y buenas condiciones laborales!

¡Por un convenio justo a favor de los trabajadores!

¡Viva la lucha de la clase obrera!



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