El trágico "accidente" ocurrido en la mañana del jueves 14 de agosto de 2003 en el complejo petroquímico REPSOL, que se ha cobrado la vida de seis trabajadores (dos de ellos jóvenes de 20 y 23 años que llevaban poco tiempo trabajando en la planta)El trágico "accidente" ocurrido en la mañana del jueves 14 de agosto de 2003 en el complejo petroquímico REPSOL, que se ha cobrado la vida de seis trabajadores (dos de ellos jóvenes de 20 y 23 años que llevaban poco tiempo trabajando en la planta) y producido gravísimas heridas a otros cuatro, —además de los heridos leves, la angustia de todos los trabajadores y la de la población de esta y otras localidades vecinas— ha hecho saltar la rabia

de los trabajadores de las empresas auxiliares y subcontratas de REPSOL. Todas las víctimas pertenecían a empresas subcontratadas.

El cabreo y la indignación de los trabajadores se expresaron en la concentración homenaje a las víctimas que, cuatro días después, el lunes 18, a las 8 de la tarde, convocaron CCOO y UGT. Hasta entonces solo se había decretado tres días de luto oficial por parte del Ayuntamiento. Ya en la mañana de ese mismo lunes los trabajadores se concentran en la puerta nº 9 del complejo y ante la ausencia de información exacta sobre el estado de las instalaciones y la seguridad de la misma, deciden espontáneamente convocar un paro de tres días que suman al duelo por los compañeros fallecidos. En ese momento no estaba presente ningún dirigente sindical y los delegados de las distintas empresas no habían recibido propuestas de sus direcciones. CCOO convocó la primera reunión de delegados de metal y construcción en la tarde del lunes antes de la concentración. En esta reunión, a la que asistieron dirigentes estatales, se debatió la inconveniencia de secundar los tres días de huelga que de forma espontánea se había decidido por la mañana. Un día de paro, que ya se había realizado, a lo sumo dos, eran suficientes. Esta es la postura de los dirigentes sindicales que no acaban de asumir los delegados.

A la concentración asistieron más de cuatro mil personas. Nada más aparecer, los secretarios comarcales de CCOO y UGT son abucheados por los

trabajadores que reprochan la desprotección sindical que vienen sufriendo y su ausencia en la puerta de entrada a la planta esa misma mañana. El descontento se contagia a la mayoría de la concentración. El comunicado se lee en medio de la protesta y el minuto de silencio se convierte en un cerrado aplauso de homenaje a las víctimas. Los dirigentes sindicales abandonan el lugar, también lo hacen Cándido Méndez y Fidalgo que asistieron a él. La concentración continua y casi una hora más tarde se guarda, a petición de un anónimo asistente un

emotivo minuto de silencio.

En la mañana del martes se vuelven a concentrar los trabajadores en la puerta. Tampoco aparece ningún dirigente sindical aunque UGT se ofrece a través de uno de sus delegados a reunirse con una comisión de los trabajadores y después participar en una asamblea. En corrillos en la puerta, los trabajadores de cada empresa eligen a dos compañeros para una comisión o plataforma, en un principio la componen 56 trabajadores en representación de 28 empresas. Esta comisión elige un comité formado por seis trabajadores y elabora una plataforma reivindicativa, todos los puntos son relativos a la seguridad y prevención en el trabajo, en la planta, en la comarca y de medidas de emergencia en caso de riesgo. Se forma así la representación sindical al margen de

UGT y CCOO.

Esta es la consecuencia directa de una estrategia sindical basada exclusivamente en la negociación por arriba sin tener en cuenta a los trabajadores: más beneficios para los empresarios y peores condiciones de vida para los trabajadores; desautorización de los sindicatos que debilita aún más la posición de los trabajadores y la de los dirigentes, haciendo que sus acuerdos se negocien cada vez más a la baja.

La evidencia ha puesto al descubierto que desde el primer momento se ha recurrido, por parte de la empresa y los responsables políticos, a la burda mentira: el incendio está controlado; el riesgo de toxicidad para la población es nulo. También para algunos dirigentes de CCOO y UGT las causas del accidente eran un misterio y no se trataba de un problema relacionado con la seguridad. Aumentando así el cabreo de los trabajadores que a diario ven como se pone su seguridad en peligro por el lamentable estado de las instalaciones

Los trabajadores de contratas de REPSOL Puertollano están dando un magnifico ejemplo de lucha, están desenmascarado a la multinacional y tomando la iniciativa que debían haber tomado nuestras organizaciones, las organizaciones de los trabajadores. Cuando se han conocido las justas reivindicaciones todos a coro han corrido a asumirlas e incluso a afirmar que ya estaban planteadas. ¿Para cuando? Quizás a la espera de una tragedia como esta y, de la que ahora, todos están de acuerdo podría haber sido mucho peor convirtiéndose en catástrofe.

También REPSOL ha comunicado al Alcalde su acuerdo y compromiso en cuanto a ella “le compete”. A este coro se suman los editoriales de la prensa burguesa: REPSOL-YPF tiene que negociar... Repsol tiene que comprometerse... No es posible una solución sin la voluntad de la empresa... etc. etc. La

oración siempre acaba así: gracias REPSOL por

darnos puestos de trabajo.

Pensar que REPSOL y la patronal de auxiliares y contratas van a hacer algo que no sea incrementar los beneficios a costa de aumentar la explotación de los trabajadores es una utopía reaccionaria. Las multinacionales y la patronal solo ceden lo que los trabajadores arrancamos con nuestra lucha. De eso sabemos los trabajadores y por eso no confiamos en las buenas palabras.

En todo caso fruto de la presión y la lucha, parece haberse llegado a un acuerdo. En palabras del portavoz de los trabajadores subcontratados Félix Serrano “el acuerdo alcanzado es bastante bueno” (El País 22-8-03).

Una vez más se pone de manifiesto que solo el camino de la movilización es útil para los trabajadores.

Habrá que estar vigilantes a lo acordado, mantener la asamblea para ver como se avanza y si es necesario volver a la movilización si hay algún incumplimiento.

Toda esta situación ha puesto de manifiesto como la política de privatizaciones y subcontrataciones tiene un claro perjudicado: Los trabajadores. Por eso partiendo de esta lucha se debería plantear la incorporación de las plantillas subcontratadas a REPSOL y mientras tanto la equiparación de las condiciones de estos trabajadores a REPSOL (jornada, salarios, etc.). Para conseguirlo, los trabajadores de auxiliares y contratas no deben quedarse solos en esta lucha, de hecho el problema excede a la propios trabajadores.

El ansia de beneficios de esta empresa privatizada no solo ataca las condiciones de trabajo de las plantillas sino que pone en peligro la salud de toda la comarca. El propio informe de los bomberos deja claro las gravísimas carencias en materia de seguridad que tiene la empresa. Por ello es necesario que todas las organizaciones de izquierda (CCOO, UGT, PSOE, IU, asociaciones vecinales…) defendiesen estas reivindicaciones

En todo caso la única forma de garantizar el futuro seguro del complejo pasa necesariamente por la renacionalización bajo control democrático de los trabajadores. Una semana después de esta tragedia, el Alcalde, que ya había asumido los puntos reivindicados por los trabajadores, y añadido alguno más, como la necesidad de la autovía Portugal Levante; seguía manifestando su obligación de defender el complejo petroquímico. Pero ¿de qué o quién hay que defender el complejo? ¿De las inclemencias meteorológicas? ¿De unos trabajadores que han dicho basta de ver como se ponen nuestras vidas en peligro? El único enemigo del complejo, lo único que pone a este en peligro es la sed de beneficios a toda costa de la multinacional, la misma responsable de esta tragedia que podría haberse convertido en catástrofe. Por esto es necesario la nacionalización, para poner la industria y la economía al servicio de las mujeres y hombres que formamos la sociedad y no al revés; los hombres y

mujeres al servicio de los suculentos beneficios de una cuenta de resultados que siempre disfrutan los mismos.

Para esta batalla necesitamos cambiar de arriba a abajo nuestras organizaciones. El hecho de tener que formar una coordinadora al margen de los sindicatos es un reflejo de que algo falla. Tenemos que organizarnos para cambiar las prácticas burocráticas, para recuperar un sindicalismo asambleario, democrático y combativo. CCOO y UGT no son patrimonio de Fidalgo o Méndez, son patrimonio del conjunto de la clase obrera. Este accidente se suma a otros: Prestige, Ferroviarios, etc… por no hablar de los miles de trabajadores que mueren año tras año fruto de la degradación de las condiciones de trabajo. No son trágicas coincidencias como nos quieren hacer ver el gobierno del PP y los capitalistas. Son consecuencia directa del sistema capitalista, donde lo único que vale es la obtención del máximo beneficio. Por eso es necesario defender un programa que defienda la transformación socialista de la sociedad. Los trabajadores y jóvenes de la corriente marxista de El Militante luchamos por ello en el conjunto de la

clase obrera y sus organizaciones.

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