A finales de octubre se conocía las intenciones de la dirección de MB España de cerrar la factoría de Ribarroja, donde trabajan 515 personas. MB (Milton Bradley) pertenece a la multinacional juguetera estadounidense Hasbro, segunda en el mundo, y pro

A finales de octubre se conocía las intenciones de la dirección de MB España de cerrar la factoría de Ribarroja, donde trabajan 515 personas. MB (Milton Bradley) pertenece a la multinacional juguetera estadounidense Hasbro, segunda en el mundo, y propietaria de marcas tan conocidas como Monopoly o Trivial Pursuit.

La fábrica de MB, que da empleo a trabajadores de Ribarroja, Manises y Quart de Poblet, en el cinturón industrial de Valencia, tenía 675 empleados hace cinco años. Desde entonces la plantilla se ha ido reduciendo hasta los 515 actuales, lo que, como se ve, no ha impedido que éstos también estén en la picota. Pero lo más escandaloso es que Hasbro Iberia, filial de la multinacional a través de la cual controla MB, obtiene “resultados excelentes” (según dijo su director general): el año pasado los beneficios crecieron un 10,5%, y para este año se espera un crecimiento del 10%. La pretensión confesa de estos parásitos que juegan con la vida de las personas, es llevarse la producción a China y otros países asiáticos con mano de obra barata. Sólo mantendrían unos cien empleados para los servicios de marketing y venta. Además de la destrucción de empleo (que, dicen, “podría” ser mediante medidas no traumáticas), el cierre tendrá repercusiones en las firmas de componentes dependientes de la factoría, como ya ha avisado la patronal.

El ambiente entre los trabajadores, que llevan de media entre 15 y 18 años en la fábrica, es de sorpresa e indignación. Nadie podía imaginarse el cierre de una factoría rentable y este trato por parte de una empresa que se autotitulaba “la gran familia” y que presumía de una relación especial con sus empleados. Una supuesta relación afable que, por supuesto, en los últimos años se ha avinagrado con el aumento incesante de la explotación. “Antes sí que se trabajaba bien, las relaciones con los compañeros y los jefes era muy fluida y cercana, tanto que mientras hacíamos nuestro trabajo íbamos cantando, ahora vamos rezando para que se acaben rápido las ocho horas de jornada”, comenta un trabajador. “Muchas de nosotras no hemos criado a nuestros hijos por darlo todo por la empresa, ¿y con esto nos lo pagan? Nos piden producción y les damos producción, nos piden calidad y les damos calidad; ¿y ahora qué?”, dice otra compañera. “¡La misma empresa que hemos levantado nosotros nos da la patada!”. Para colmo de despropósitos, estos piratas han recibido 31 millones de euros en diferentes aportaciones públicas.

Están previstas negociaciones entre la dirección y el Comité de Empresa (cuyos delegados son en su totalidad de CCOO). La experiencia de tantas empresas, y de la propia empresa, nos exige no aceptar ni un solo puesto de trabajo, ni una sola medida de aumento de la explotación, porque eso no salvará la empresa, sino que debilitará la plantilla y cerrará aún más las puertas de un trabajo fijo a tantos jóvenes en paro del extrarradio valenciano. Es necesario poner fecha ya a la movilización, buscando el apoyo de los trabajadores de las fábricas de componentes y de toda la población de Ribarroja y Quart de Poblet, en primer lugar.

La industria del País Valenciano está sufriendo cada vez más la crisis económica mundial. Los principales sectores industriales están en crisis: el sector juguetero, el textil, el de la cerámica, el del calzado... Existen comarcas enteras que viven principalmente de estos sectores. También sectores más problemáticos continúan ajustando plantillas (despidos en la Unión Naval de Levante), y ni siquiera se salva la Ford, que se niega a cumplir su compromiso de sustituir las bajas con nuevos contratos. Es necesario que los sindicatos de clase organicen una lucha unificada en los sectores en crisis para evitar que las consecuencias las paguemos los trabajadores, en forma de despidos, cierres, rebajas salariales, etc.

Por el mantenimiento de la factoría de MB.

¡Ningún despido! ¡515, ni uno menos!

Apertura de los libros de cuentas de MB y de Hasbro.

¡Queremos ver a qué dedican sus fabulosos beneficios!

Organizar ya la respuesta, buscando el apoyo del sector y de toda la comarca.

Última hora

El 29 de octubre mil empleados y familiares, según la policía, se manifestaron, recorriendo los tres kilómetros que separan los ayuntamientos de Quart de Poblet y Manises, al grito de “España va bien y nos cierran MB”. Como dice el manifiesto de cierre, “la lucha acaba de empezar”.

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