La tarde del 3 de abril toda la ciudad de Leganés sufrió una conmoción. Este pueblo del sur de Madrid, de unos 180.000 habitantes y encuadrado en lo que se llama el Cinturón Rojo, despertó de la siesta con la noticia de que se habían localizado a varLa tarde del 3 de abril toda la ciudad de Leganés sufrió una conmoción. Este pueblo del sur de Madrid, de unos 180.000 habitantes y encuadrado en lo que se llama el Cinturón Rojo, despertó de la siesta con la noticia de que se habían localizado a varios terroristas vinculados al 11-M en un piso de esta localidad. Horas más tarde estos terroristas se inmolaban dejando sin hogar a decenas de familias.

La izquierda de Leganés responde inmediatamente

Ante estos acontecimientos, activistas de Jóvenes de CCOO, El Militante, del Sindicato de Estudiantes, del PCE…, vimos la necesidad de dar una respuesta a estos hechos encuadrándolos en lo que ha sido nuestra denuncia desde los trágicos sucesos de Atocha: la guerra imperialista apoyada por el PP no está propiciando un mundo más seguro, sino todo lo contrario, más inseguridad que además sufrimos los jóvenes y trabajadores, no los poderosos.

Desde la noche del sábado se comenzó a llamar a los compañeros de éstas y otras organizaciones de izquierdas para convocarlos a una reunión el domingo por la mañana para organizar una manifestación de repulsa contra el terrorismo y contra la guerra. Finalmente la concentración no se pudo hacer esa misma tarde por problemas de seguridad, ya que se seguían las investigaciones sobre posibles terroristas huidos y se decidió hacerla el lunes por la tarde. Comenzamos a hacer los panfletos de convocatoria, pancartas para colgar por el pueblo, etc.

El Ayuntamiento

se ve obligado a convocar

Al final de la mañana recibimos una llamada del Ayuntamiento de Leganés, gobernado por PSOE e IU en coalición, convocándonos a una reunión, ya que ellos también iban a organizar una manifestación. Está claro que esto se debía a la presión ejercida por nuestra convocatoria, pues durante la mañana hablamos con varios concejales que no sabían si el ayuntamiento iba a hacer algo y que nos dijeron que ellos creían que no.

La reunión con el Ayuntamiento tuvo un carácter totalmente diferente al que iba a tener en un principio. De ser una reunión para concretar el recorrido, las consignas, la hora, etc., nos encontramos con una rueda de prensa con todos los partidos políticos y sus dirigentes tanto locales como de la Comunidad de Madrid, incluido el PP con Esperanza Aguirre a la cabeza. En la reunión que hubo después de la rueda de prensa, donde los dirigentes regionales ya no estaban, intervinimos compañeros de El Militante, del Sindicato de Estudiantes, de Jóvenes de CCOO y también del PCE y CCOO, desmarcándonos del PP. Explicamos que no podíamos ir de la mano de quien había provocado estas tragedias con su guerra imperialista que también estaba causando muertos inocentes en Iraq. La respuesta de la representante del PP en Leganés ante estos argumentos fue que si existen terroristas era por culpa de grupos radicales como nosotros. ¡Qué ironía! Los culpables de miles de muertes en Iraq y los que con sus guerras bárbaras alimentan al terrorismo fundamentalista son los que nos acusan de dar cobertura a estos terroristas. Es la política de siempre de la derecha: o estás con ellos y su discurso, o contra ellos y por tanto con los terroristas. Incluso querían que en la manifestación sólo estuviese la pancarta oficial y no hubiese ninguna más… ¡y menos aún ninguna que hiciese referencia a la guerra! Esta es la libertad que defienden, la de decir sólo lo que ellos quieren. Y si esto no ocurre ¿cuál es su respuesta?. La agresión, como la que intentaron afiliados del PP contra el responsable de CCOO de Leganés a la salida de esta reunión. ¡Estos son los demócratas! ¡Estos son los que defienden la paz y la no violencia!

Ante nuestra presión y negativa en firme de ir de la mano de la derecha, finalmente se acordó que habría un cortejo oficial, donde estarían todos los partidos políticos bajo el lema: “Por la paz. Contra el terrorismo”. Detrás iría otro cortejo con las organizaciones de izquierdas, con una pancarta, firmada por la Plataforma contra la guerra de Leganés, donde pondría: “No al terrorismo. No a la guerra. Retirada inmediata de las tropas”. Y por supuesto cada organización tenía toda la libertad para llevar sus pancartas y su propaganda.

Durante la tarde-noche del domingo se imprimió el cartel conjunto de convocatoria con las consignas: “No al terrorismo. No a la guerra. Ni xenofobia, ni integrismo. ¡Que vuelvan las tropas ya!” firmado por CCOO, CJC, Corriente Roja, El Militante, Haydeé Santamaría, Jóvenes de CCOO-Comarca Sur, Juventudes Socialistas de Leganés, PCE, PCPE, Plataforma contra la guerra, Plataforma Mujeres 2000 y Sindicato de Estudiantes. Como se dijo en algún medio de comunicación, Leganés amaneció al día siguiente empapelado de carteles, lleno de pancartas y pintadas contra el terrorismo y contra la guerra y convocando a la manifestación. Es indudable que todo esto tuvo un impacto entre la población, como demuestra el hecho de que por la mañana se comentase en los autobuses la convocatoria, apoyando que fuese también contra la guerra. También había trabajadores que se metían con el gobierno del PP, “esos sí que no tienen miedo, que mientras que a los trabajadores no nos queda más remedio que seguir yendo todos los días a trabajar en el transporte público, gente como Aznar va en avión o en coches bien protegidos, además sin tener que madrugar”.

Necesitamos una política de independencia de clase también contra el terrorismo

La manifestación tuvo un carácter distinto a otras manifestaciones a las que muchos hemos asistido contra el terrorismo. No sólo por las consignas, sino porque el PP no vino a la manifestación con la excusa de que estaba en contra del comunicado que se iba a leer al final, donde se mencionaba expresamente el rechazo a la guerra y la demanda de que vuelvan las tropas ya.

Los jóvenes y trabajadores de izquierdas no podemos lamentarnos porque la derecha no participase en la manifestación. Ahora todos, incluso los supuestos medios de comunicación progresistas (El País, Cadena Ser…) nos intentan convencer de que esto ha sido muy negativo porque se ha roto la unidad contra el terrorismo. Pero ante esto, las organizaciones, trabajadores y jóvenes de izquierdas nos tenemos que preguntar: ¿qué unidad queremos y con quién? ¿Acaso nos interesa la unidad con el partido que ha hecho oídos sordos ante las multitudinarias manifestaciones contra la LOU, la Ley de “Calidad” o la guerra de Iraq? ¿De verdad queremos la unidad con los representantes directos de los que nos explotan en nuestros puestos de trabajo, que recortan el dinero para la sanidad y la educación pública?

Al igual que en todos estos temas la izquierda tiene que tener una voz y una postura propia frente al terrorismo. Nos valemos por nosotros mismos, nos valemos con la unidad de los trabajadores. Además, nosotros no hemos roto ninguna unidad. La derecha en este tipo de casos siempre ha obligado a las organizaciones de izquierda a ir bajo sus consignas y sus pancartas, acusando de terroristas a todos aquellos que no estaban de acuerdo. Ahora que la clase obrera ha impuesto sus consignas se quejan y nos acusan de romper la unidad. Que quede bien claro: la unidad existe, pero la unidad de los trabajadores, que es la única unidad que realmente sirve. La llamada “unidad de todos” sólo sirve a la derecha para desmovilizar y mantener su dominio político.

Unidad de la clase obrera

Y esto se vio en la manifestación, donde se sentía el ambiente de rabia contra el PP. El comunicado leído por Pilar Bardem, y que tan poco gustaba a la derecha, fue aplaudido por la abrumadora mayoría de la manifestación. Los párrafos que hacían referencia al rechazo a la guerra eran acogidos con gritos de “No a la guerra” por las decenas de miles de personas (25.000 según la policía local) allí congregadas, coreándose consignas como “Aznar culpable, tú eres responsable” o “Esto nos pasa por un gobierno facha”. ¿El PP no quiere democracia? Pues lo del lunes en Leganés fue una demostración de democracia: el pueblo habló y rechazó el terrorismo, pero también su guerra imperialista.

El PP, que se niega a reconocer lo que quiere la mayoría cuando va contra sus intereses, se descolgó con una manifestación al día siguiente de la mano de una Asociación de Vecinos títere, con el argumento de que la manifestación del lunes era una manipulación política de una tragedia como el terrorismo. ¡Y que esto lo digan los que actuaron como actuaron tras el 11-M para arañar unos puñados de votos! En esta manifestación participaron 1.500 personas, ¡20 veces menos que en la del lunes!

Queremos destacar también la acogida a las asociaciones de inmigrantes que participaron en la manifestación, con aplausos y gritos de “Nativos o inmigrantes, la misma clase obrera”. Tenemos que evitar que se criminalice a toda la clase obrera inmigrante por estos sucesos, o que se endurezca la ya de por sí restrictiva Ley de Extranjería.

Con estos acontecimientos en Leganés se ha demostrado que con una política correcta de independencia de clase y con audacia se puede aislar a la derecha y no dejar que manipule acontecimientos tan trágicos como los que hemos tenido que vivir estas semanas en Madrid. Porque en definitiva, como se coreaba en las manifestaciones del 13 de marzo frente a las sedes del PP, son sus guerras pero son nuestros muertos, y no podemos dejar que los utilicen para lavarse la cara ante la opinión pública.

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