El anuncio de la multinacional Lear de cerrar la fábrica de Cervera ha caído como una bomba en las comarcas de la Segarra, Urgell, Pla d’Urgell y la Noguera y ha llenado de indignación miles de hogares de trabajadores de Catalunya y el Estado españolEl anuncio de la multinacional Lear de cerrar la fábrica de Cervera ha caído como una bomba en las comarcas de la Segarra, Urgell, Pla d’Urgell y la Noguera y ha llenado de indignación miles de hogares de trabajadores de Catalunya y el Estado español. El cierre de la planta de Cervera significaría la destrucción de 1.280 puestos de trabajo, afectando dramáticamente a cientos de familias, que hasta hoy han estado ganándose la vida con su esfuerzo y su trabajo en la fábrica, y dejaría a la provincia de Lleida sin un importante polo industrial.

Lear sólo busca más beneficios, a costa de dejar en la calle a miles de trabajadores en el mundo. La multinacional norteamericana pretende cerrar 21 fábricas (16 en EEUU y 5 en Europa) dentro de un plan de "reestructuración" que comporta despedir a 6.500 trabajadores en todo el planeta.

La multinacional Lear ganó 8 millones de euros (1.331 millones de pesetas) en el Estado español el año pasado, y en 10 años sus beneficios ascienden a 318 millones de euros (52.911 millones de pta.). La multinacional no ha dejado de tener beneficios en ningún momento, pero los capitalistas quieren más, y ante el estancamiento de los mercados en EEUU y Europa, han planteado un plan salvaje de reducción de capacidad, cerrando fábricas, dejando líneas de producción en manos de empresas auxiliares, etc. Todo para que sus fabulosos beneficios vuelvan a subir y sus cotizaciones en bolsa sigan subiendo. La situación de incertidumbre y de dramática falta de empleo en que dejan a comarcas enteras les trae sin cuidado. En el caso de la planta de Cervera, el cierre definitivo e inmediato anunciado por la dirección de la multinacional es además un escándalo mayúsculo por las ayudas y subvenciones públicas que ha estado recibiendo Lear durante los 15 años que lleva en Lleida. UGT y CCOO tienen que exigir que se hagan públicas todas las ayudas e incentivos que ha recibido Lear durante todos estos años.

UGT, CCOO, y los partidos de izquierdas tienen que presionar al Gobierno de CiU para que rechace cualquier expediente de regulación de empleo y se garanticen todos y cada uno de los puestos de trabajo. En la mesa de negociación entre la multinacional, la administración y los sindicatos tiene que plantearse como objetivo un plan industrial para la planta de Cervera, que garantice su futuro, con la incorporación de nuevos productos con mayor valor añadido, sin que a cambio Lear reciba más ayudas (que ya ha recibido muchas y, por lo visto, tampoco le obligan a nada). Si Lear sigue planteando el cierre de la fábrica de Cervera, la Generalitat debería expropiar sin indemnización a Lear, y ponerla bajo control de los trabajadores.

Los vínculos de Pujol con la multinacional

En estos días pasados se ha descubierto la relación de Lear con los hijos de Pujol. Uno trabajando como directivo de la empresa que asesora a Lear para el cierre de la fábrica, el otro como secretario general del Departamento de Industria. Se ve que hace tiempo que trabajan al alimón para que la pobrecita multinacional pueda salir corriendo de Cervera, dejando en la estacada a sus trabajadores. Este escándalo, más allá de la tormenta política que dicen que ha habido en el Parlament, ha dejado al descubierto los estrechos vínculos de los dirigentes burgueses de CiU con los capitalistas norteamericanos, como en otras ocasiones se ha visto con las compañías japonesas o alemanas. Está claro que una oposición política digna de tal nombre pondría contra las cuerdas al gobierno Pujol, denunciando todo el tinglado de intereses del gobierno CiU con las multinacionales, exigiendo dimisiones ya, y desvelando la demogagia nacionalista de Pujol, que se envuelve en la senyera tratando de esconder su verdadero carácter de clase.

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