NO AL PACTO SOCIAL: ¡POR UN SINDICALISMO COMBATIVO, DE CLASE Y DEMOCRÁTICO!

PAN, TRABAJO Y TECHO

Desde el inicio de la crisis, las familias trabajadoras hemos vivido una ofensiva salvaje contra nuestros derechos. Recortes en la sanidad y la educación públicas, en las libertades democráticas, en los salarios, en el empleo, en las pensiones… Pretenden arrebatarnos todas las conquistas que se arrancaron gracias a la lucha contra la dictadura franquista, para hacer retroceder nuestras condiciones de vida cuarenta años. La receta de la derecha es sencilla: que la clase trabajadora pague los platos rotos de una crisis que no ha provocado, mientras que los auténticos responsables, los banqueros, las grandes fortunas y los especuladores, se hacen de oro saqueando las arcas públicas.

Sin embargo, el PP y sus socios se han encontrado con un obstáculo: no lo aceptamos, no nos resignamos. Ahí están las mareas Verde y Blanca, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y los levantamientos vecinales, como el del barrio de Gamonal. Movilizaciones que ya han arrancado victorias, con la paralización de cientos de desahucios, la derrota parcial de los planes de privatización de la sanidad pública en Madrid, evitando despidos, etc. En las empresas, la lucha se está endureciendo. Las huelgas indefinidas se extienden, contando además con una enorme simpatía social. Tal es el caso de los trabajadores de la limpieza viaria de Madrid, de los compañeros de SDS y DITECSA en Cádiz, por supuesto de Panrico y Coca-Cola y de otras muchas más.

En vez de ponerse al frente de la lucha, los dirigentes de CCOO y UGT se sientan a negociar con el mismo gobierno y la misma patronal que no paran de lanzarnos ataques. Toxo y Méndez se niegan a aceptar que sólo hay un camino para reconquistar nuestros derechos: una lucha masiva, unitaria y contundente, una auténtica rebelión social de los trabajadores contra estas políticas que buscan el empobrecimiento general de nuestra clase. Pero los sindicatos no son sus dirigentes, sino todos los trabajadores. Los sindicatos son patrimonio de la clase obrera, que los construyó con mucho esfuerzo a lo largo de generaciones. Y, en esta situación, son más necesarios que nunca. Por tanto, la alternativa no es abandonarlos, sino recuperarlos para la lucha participando en ellos, para que todo el descontento existente en la base con la claudicación de los dirigentes se convierta en una fuerza organizada que transforme los sindicatos desde dentro.

¡Claro que se puede! Las Marchas de la Dignidad a Madrid del pasado 22 de marzo demostraron la fuerza y la determinación de los trabajadores. A pesar de todas las dificultades, de la criminalización por parte del PP, de la censura de los grandes medios de comunicación y del espectáculo dado por Toxo y Méndez haciéndose una foto con Rajoy a dos días de esa gran manifestación, dos millones de personas exigimos con una sola voz: ¡Pan, Trabajo y Techo !

La patronal, las administraciones públicas y el gobierno tienen nuevos planes para continuar con la destrucción de empleo y el empeoramiento de las condiciones laborales. Por ejemplo en el sector naval, donde tanto Navantia como las empresas auxiliares están amenazadas por EREs, despidos y cierres. Si ellos se preparan, nosotros también. Necesitamos reflexionar, debatir, mejorar nuestra organización y coordinación, elaborar un plan de lucha contundente que sea debatido en todos los centros de trabajo. Estas son las cuestiones que pondremos a debate en el acto del día 30 de mayo a las 18:30 en el salón de actos del edificio de los sindicatos de Cádiz

¡SÍ SE PUEDE!


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