¡Fuera Ayuso y sus políticas privatizadoras y clasistas!

La población de los barrios obreros madrileños se encuentra entre la espada y la pared. Si el Gobierno del PP está haciendo todo lo posible para que el empobrecimiento, las colas del hambre, el desempleo y la precariedad se extiendan de manera imparable, su obstinada política de destrucción de la sanidad pública nos está llevando al abismo.

Ayuso ha decidido desmantelar la atención primaria y las urgencias de los ambulatorios para mayor beneficio de las empresas de la sanidad privada, que se hacen de oro a costa de nuestra salud.

Con una arrogancia típica de los matones de la ultraderecha, Ayuso culpa a los sanitarios de “activismo” y de boicotear su gestión. ¡Hay que tener una cara de cemento armado! Los y las médicos, enfermeras, celadoras, personal de ambulancias, todos los que se han puesto en primera línea durante los momentos más duros de la pandemia, y han pagado en muchos casos con su vida o enfermedades su valor y entrega, ahora son culpables por denunciar la privatización que sufre la sanidad pública, la carencia crónica de personal, el lamentable estado en el que se encuentra la atención primaria.

Pero no, nuestros médicos y enfermeros no son responsables de esta catástrofe, todo lo contrario. Este verano, decenas de miles de personas llenamos las calles de Parla, Leganés, Getafe y otras ciudades obreras denunciando los recortes, los cierres de los SUAP y de los SAR (Servicios de Atención Rural), y el pasado 22 de octubre cerca de 40.000 personas abarrotamos el centro de Madrid contra Ayuso, el PP y su política sanitaria.

Es este ambiente de movilización el que está poniendo contra las cuerdas a esta presidenta de extrema derecha. Es la lucha en las calles y manifestaciones como la del pasado 22 de octubre y las que este domingo 13 de noviembre protagonizaremos decenas de miles, lo que ha desbaratado todas las maniobras desmovilizadoras del Gobierno de la CAM, y ha obligado finalmente a SATSE, CCOO y UGT a romper el acuerdo vergonzoso que hace unas semanas firmaron con la Consejería de Sanidad. Esta situación insostenible se ha plasmado en la convocatoria de huelga indefinida en las  urgencias extrahospitalarias por distintas organizaciones sindicales, paro al que se sumarán a partir del 21 de noviembre los médicos de familia y pediatras de la CAM.  

Ese es el camino, pero hay que ir más allá. Las movilizaciones masivas demuestran claramente el potencial del movimiento, pero hace falta más para revertir el destrozo del PP. Es imprescindible que la izquierda política y sindical madrileña, empezando por Mas Madrid y Unidas Podemos, levanten un plan de lucha que ponga en pie de guerra no solo a toda la sanidad madrileña, sino al conjunto de la población que sufre este ataque. Hay que organizar ya una huelga general en la Comunidad de Madrid, que unifique a todos los sectores públicos que están bajo la ofensiva privatizadora del PP, a los trabajadores que luchan por convenios dignos, a los estudiantes que se han movilizado por el derecho a una salud mental púbica, gratuita y de calidad, a los barrios que padecemos una degradación inaceptable.

Los discursos parlamentarios y las ruedas de prensa no hacen mella en Ayuso y su corte. Pero la huelga general en Madrid sí asestará un golpe demoledor a la agenda de la extrema derecha, y concentrará toda la rabia y el descontento en una acción que tendrá una proyección pública inmensa.

 

 


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