El pasado 3 de marzo, Isabel Díaz Ayuso, la nueva Consejera de Educación, Mercedes Zarzalejo, y los rectores de las seis universidades públicas de la CAM firmaron un nuevo acuerdo de financiación que no pretende otra cosa que desactivar la lucha en defensa de la universidad pública. Se trata de una maniobra coordinada para garantizar la paz social en las universidades frente al ambiente explosivo que se respira en nuestros campus y la enorme demostración de fuerza que dimos con la huelga del 26 y 27 de noviembre del año pasado.La situación de la universidad es totalmente límite. En la práctica, la Universidad Complutense, la universidad presencial más grande del Estado, está en quiebra y al borde de llegar a la situación de impagos y parálisis. De hecho, la UCM tendrá que recortar 33 millones de euros para devolver el préstamo al Gobierno de Ayuso.
Teniendo en cuenta este punto de partida, con una política de infrafinanciación y recortes continuados desde 2009, el incremento del gasto que los rectores pretenden vender como una victoria -y Ayuso como un gran inversión- se diluirá como una gota en un vaso de agua y no tendrá mayor impacto.
Es indudable que Ayuso, el PP y ahora los rectores tienen que escenificar este teatro por la presión que existe desde abajo. Cientos de miles de estudiantes y personal laboral de las universidades estamos en pie de guerra. Por eso, no podemos aceptar esta farsa y tenemos que responder con contundencia denunciando este acuerdo de la vergüenza. Es necesario que mostremos la fuerza que tenemos paralizando los campus y las calles, con el conjunto de la comunidad educativa, para echar a Ayuso, a Zarzalejo y a estos rectores cómplices y arrodillados. ¡A por la huelga general educativa en Madrid!
No es un incremento del gasto, son migajas
La trampa está en el título, pero no se sostiene por ningún lado. Ayuso nos dice que la universidad pública madrileña recibirá 14.800 millones de euros. Actualmente, la financiación pública anual es de 1.239 millones. Dicho así, podríamos coincidir con los rectores en calificar el acuerdo como un “hito histórico”. Pero claro; estamos hablando de que esta cifra rimbombante se reparte entre el 2026 y el 2031. Y que solo el 83% de este presupuesto vendrá de fondos públicos. En la práctica, la partida anual que la CAM destinará subirá solo en 80 millones de euros repartidos entre las seis universidades.
Tal y como señala eldiario.es, este acuerdo supondrá, en su momento álgido y sin contar el previsible aumento del PIB que hará el crecimiento relativo aún más pequeño, pasar de una inversión del 0,4% del PIB a poco más del 0,5%. La ley estatal universitaria fija el 1% del PIB como meta para la inversión en universidades. Nos quedamos igual.
O incluso peor, ya que el 17% de los ingresos de las universidades quedan condicionados a las entradas que recogen las propias universidades, abriendo la puerta a que sean los propios rectores los que apliquen recortes, suban las tasas y sigan permitiendo la privatización.
Escalar la lucha hasta derrotar a Ayuso
Detrás de la fanfarria y arrogancia de Ayuso hay una enorme preocupación por la situación en los campus. No se explica de otra manera la defenestración pública del odiado ex consejero Viciana y su ímpetu en cerrar este acuerdo. No olvidemos que además, se ha postergado sine die la tramitación de la LESUC, el proyecto estrella de esta reaccionaria. Y todo ha sido fruto de la lucha.
Precisamente por eso, tenemos que escalar la movilización. El pasado noviembre golpeamos con fuerza en la huelga universitaria más potente desde las luchas contra el Plan Bolonia a comienzos de siglo. Pero no estamos solos y solas en esta batalla. Las estudiantes de los centros públicos de la Zona Sur están protagonizando el inicio de una rebelión con la huelga estudiantil del pasado 19 de febrero y las movilizaciones en Móstoles el 4 de marzo. Las profesoras y profesores de los institutos públicos siguen con las espadas en alto, organizadas a través de Menos Lectivas, mientras que las trabajadoras del PLEI (Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles) se preparan para ir a la huelga inminente. Contamos además con el enorme apoyo y simpatía que tiene la lucha por la pública entre nuestra clase.
No podemos confiar en este Gobierno y en los rectores que han mostrado su sumisión a Ayuso. Tenemos que avanzar con pasos firmes. El movimiento ha demostrado que está dispuesto a paralizar los campus y todos los centros de estudio, como vimos el pasado 28 de abril. Desde el Sindicato de Estudiantes proponemos caminar hacia una gran huelga de toda la comunidad educativa, que lance un mensaje claro a Ayuso, a los rectores y a las empresas buitre que sobrevuelan la pública: quedaos vuestras migajas, vamos a por vosotros y vamos a por el 2% del PIB para la universidad pública. El primer paso será el 19 de abril, en donde organizaciones, colectivos, asambleas, sindicatos y el conjunto del movimiento por la pública saldremos a una gran manifestación para golpear a Ayuso.
¡Todas y todos a las calles contra Ayuso y sus aliados!



















