Este 8 de marzo hemos vuelto a demostrarlo. El movimiento feminista está vivo, fuerte y con más determinación que nunca. Y eso que han intentado de todo para acabar con nosotras. Pero los asesinatos, las sentencias machistas, los jefes de policía que violan, los Julio Iglesias y los Epstein que piensan que pueden hacer lo que quieran con nuestros cuerpos, las élites económicas que nos agreden y maltratan, la extrema derecha que nos pone en la diana y que nos dice que vayamos a abortar a otro lado, los salarios miserables, el derecho a la vivienda que nos niegan, los servicios públicos arrasados, el racismo que nos golpea…
📹 | Ayer #8deMarzo volvimos a ser centenares de miles en todo el Estado. La marea morada del feminismo combativo y la lucha de la mujer trabajadora es imparable.
— Sindicato de Estudiantes 🇵🇸 (@SindicaEstudian) March 9, 2026
Somos feministas, antifascistas, antiimperialistas y revolucionarias. La lucha es el único camino. pic.twitter.com/aLPRP7DDQb
Todo esto no ha hecho más que llenarnos de razones, más si cabe, para volver a reventar las calles de feminismo revolucionario y combativo, el feminismo de la clase obrera, el que impulsamos las comunistas revolucionarias de Libres y Combativas, el que apunta al corazón del sistema capitalista y por eso concita el odio de los poderosos.
Cientos de miles hemos teñido de morado las calles de todo el Estado español en una jornada que ha vuelto a ser histórica. Una demostración de fuerza inapelable de cientos de miles de oprimidas que nos rebelamos ante un sistema que nos quiere aplastadas, mudas y sumisas.
Manifestaciones multitudinarias en las que era complicado distinguir el principio y del final, en las que no se podía avanzar un paso. Riadas que salían de los trenes de cercanías, de los autobuses y de las avenidas colapsaron el centro de las principales ciudades. Madrid, Bilbao, Barcelona, Valencia, Sevilla... y así decenas y decenas de ciudades hasta la bandera, y miles de personas con palestinas moradas al cuello denunciando que no olvidamos el atroz genocidio sionista y, por supuesto, pancartas caseras contra la guerra imperialista. ¡Feministas antifascistas!, hemos gritado miles de gargantas a pleno pulmón y al unísono, reivindicado un 8 de marzo de combate contra toda la barbarie capitalista que nos amenaza.
¡Feministas antifascistas contra la guerra imperialista!
Este 8M ha estado marcado sin duda por la necesidad de dar una respuesta a la altura del avance de la extrema derecha y de la ofensiva de sus máximos representantes a nivel internacional: Donald Trump y Netanyahu, estos dos genocidas al frente de la internacional reaccionaria, que después de arrasar Gaza y perpetrar una auténtico genocidio contra el pueblo palestino han lanzado una guerra imperialista contra el pueblo iraní que se expande por todo Oriente Medio de forma devastadora: miles de muertos, centenares de miles de desplazados, miseria y horror. Este es su sello.
Con la demagogia y la poca vergüenza que les caracterizada nos dicen que lo hacen para defender la “democracia” y los “derechos de las mujeres”. ¿Pero de qué democracia nos hablan? ¿De la que reparten las bandas paramilitares del ICE arrestando y asesinando a bocajarro a quienes se plantan contra su autoritarismo y su racismo? ¿O de la cadena perpetua que han aprobado para los médicos que practiquen abortos en Texas, Tennessee o Alabama? ¿O de las miles de personas asesinadas en Irán, incluyendo a más de 160 niñas cuya escuela fue bombardeada?
Desde Málaga hasta A Coruña, desde Donosti hasta Canarias, este 8M lo hemos dejado claro: el movimiento feminista hemos estado en la primera línea de la lucha antifascista en estos años y este, particularmente, necesitábamos serlo más que nunca. Miles de carteles hechos a mano, cargados de rabia, ponían de manifiesto que no nos engañan, esto ya lo hemos vivido.
Sabemos de sobra que esto va del petróleo y de que sus monopolios sigan llenándose los bolsillos mientras riegan el planeta de sangre. El grito de ¡No a la guerra!, tan marcado en nuestra memoria, va unido al de ¡No más sangre por petróleo! ¡Vuestras guerras, nuestros muertos! Frente a los ejércitos del imperialismo más voraz, de la barbarie, del expolio y del genocidio, nosotras, con el apoyo de miles y miles de luchadores que se han unido a nuestras protestas, hemos hecho de este 8 de marzo la mayor movilización contra la guerra imperialista en Irán hasta la fecha. Y nos hemos solidarizado con el pueblo iraní, con sus mujeres y hombres, con sus jóvenes, que se han levantado una y otra vez contra el régimen de los mulás, un régimen corrupto, opresor y reaccionario. ¡A ellas y ellos les corresponde la tarea de derrocarlo, no al sionismo ni al imperialismo yanqui!
El empuje imparable de la huelga estudiantil feminista el 6M. La juventud grita “No pasarán”
La abrumadora participación de la juventud fue otra de las claves de la jornada. Sin duda, el llamamiento a la huelga general estudiantil para el viernes 6 de marzo por parte de Libres y Combativas y el Sindicato de Estudiantes jugó un gran papel. Un año más las aulas vacías y las más de 40 manifestaciones que se celebraron a nivel estatal esa mañana fueron la mejor forma de preparar el 8M. Con una energía contagiosa y una fuerza arrolladora la juventud rebatió por la vía de los hechos toda esa propaganda interesada sobre que la juventud es de derechas. ¡Más quisieran!
Esta huelga, que ya se ha convertido en una tradición con fuertes raíces en los institutos y facultades, fue una lección de dignidad y también de memoria. Las decenas de miles de jóvenes que, desafiando la lluvia y el frío, nutrieron la movilización lo hicieron bajo la bandera del feminismo revolucionario y de clase, son una genuina reivindicación de la memoria de las trabajadoras que antes que nosotras se enfrentaron a la extrema derecha, que padecieron su represión durante 40 años de dictadura feroz y que conquistaron en la calle los derechos que hoy nos quieren arrebatar.
Contra Ayuso y Abascal, contra Milei, Meloni y Trump, contra el patriarcado, el capital y su alianza criminal clamaron sin descanso bajo una intensa lluvia que no logró frenar su determinación. Es la juventud que se niega a vivir con miedo de no llegar a casa, que desafía a tribunales franquistas, que grita ¡Me cuidan mis amigas y no la policía!, que recibe levantando un gran muro antifascista a Vito Quiles en las universidades, y que señala sin ambages al feminismo de postureo del PSOE, su transfobia y la hipocresía con la que han llegado a permitir el acoso sexual que se extiende en sus propias filas, la que protagonizó las huelgas contra el genocidio en Palestina. Esa juventud antifascista, anticapitalista y revolucionaria ha sido y es la sangre que bombea en el corazón de la lucha feminista que hace ya casi una década dio un golpe sobre la mesa a nivel internacional y se convirtió en un eje central de la lucha de clases.
Ayuso, fascista, Madrid es feminista 🔥
— Sindicato de Estudiantes 🇵🇸 (@SindicaEstudian) March 8, 2026
Las calles de Madrid totalmente llenas de feminismo antifascista y combativo. Siempre en pie y siempre organizadas contra el machismo, el fascismo y la guerra imperialista. #8M2026 pic.twitter.com/7X17hwmuYF
Feminismo revolucionario para terminar con la opresión
Este 8M ha sido un golpe demoledor contra la extrema derecha, contra Vox y el PP, contra Abascal y a Ayuso. Frente a sus avances electorales, hemos puesto sobre la mesa que organizadas y movilizadas en las calles somos una fuerza muy poderosa.
Pero para ser una fuerza imparable necesitamos también un programa que señale las causas reales de nuestra opresión y levante una alternativa a este sistema criminal. No es suficiente con palabras. Que Pedro Sánchez diga ahora no a la guerra está muy bien, pero hay que ser consecuente, para no involucrarnos de verdad en una guerra imperialista hay que cerrar las bases militares yanquis y salir de la OTAN. Tampoco nos sirven las palabras vacías y el folclore morado del Gobierno del PSOE y Sumar no solo no han blindado nuestros derechos, ni terminado con las agresiones, ni con los franquistas con toga, ni con la violencia que sufrimos en todos los ámbitos de nuestra vida, sino que ante la falta de una alternativa de izquierdas consecuente en los hechos, han dado espacio a la extrema derecha para esparcir su demagogia y que avance posiciones.
Desde Libres y Combativas nos hemos dedicado desde nuestro nacimiento a levantar la bandera del feminismo revolucionario y anticapitalista, a defender una alternativa de izquierdas que rompa con el sistema capitalista, que señale a las y los culpables de nuestra opresión, y también a denunciar a quienes solo pretenden poner parches a este sistema miserable que nos condena.
Para acabar con todo esto, necesitamos acabar con la explotación y los salarios de miseria que nos condenan a la dependencia económica y nos atan a nuestros maltratadores. Necesitamos acabar con la dictadura de los ricos y los banqueros, de los especuladores y los rentistas que nos niegan el derecho a una vivienda y a unas condiciones de vida dignas. Necesitamos educación y sanidad públicas y de calidad. Necesitamos depurar el aparato del Estado de franquistas, la policía, los tribunales... Necesitamos derogar la ley mordaza, la reforma laboral, la ley de extranjería. Necesitamos enfrentarnos a quienes deciden el destino de nuestras vidas en los grandes consejos de administración, a los que hacen negocios con el sionismo y deciden arrasar pueblos enteros en nombre de sus cuentas bancarias.
Ellos y ellas nos odian porque les hemos desnudado ante los ojos de millones de personas que están tomando el camino de la lucha. Pues bien, que tomen nota de todo lo que hemos hecho y de este 8M, porque tenemos mucho más y no vamos a parar hasta transformar toda nuestra rabia en organización. ¡Construye feminismo revolucionario con nosotras! ¡Únete a las comunistas revolucionarias de Libres y Combativas!



















