La detención de Maci Alavedra y Lluís Prenafeta, dos ex altos cargos del gobierno de Pujol, y de Bartolomeu Muñoz, alcalde socialista de Santa Coloma de Gramanet, acusados de corrupción junto a algunos empresarios supone un nuevo escándalo que se solapa a los casos Gürtel y Millet. Según El País, 31 de octubre, "Las actividades principales del grupo consistieron, según Garzón, en lograr modificaciones de los planes de ordenación urbana, el cobro de comisiones, cohecho, fraude a la hacienda pública, fraude en las subvenciones de la Unión Europea, exacciones ilegales y tráfico de influencias entre los componentes del grupo, aprovechando los cargos institucionales de unos, la posición y contactos políticos de otros y la actividad empresarial de los demás".
La detención de Maci Alavedra y Lluís Prenafeta, dos ex altos cargos del gobierno de Pujol, y de Bartolomeu Muñoz, alcalde socialista de Santa Coloma de Gramanet, acusados de corrupción junto a algunos empresarios supone un nuevo escándalo que se solapa a los casos Gürtel y Millet. Según El País, 31 de octubre, "Las actividades principales del grupo consistieron, según Garzón, en lograr modificaciones de los planes de ordenación urbana, el cobro de comisiones, cohecho, fraude a la hacienda pública, fraude en las subvenciones de la Unión Europea, exacciones ilegales y tráfico de influencias entre los componentes del grupo, aprovechando los cargos institucionales de unos, la posición y contactos políticos de otros y la actividad empresarial de los demás".
El estallido de casos de corrupción, con subidas y bajadas, ha formado parte del paisaje político siempre. Sin embargo, ahora, la generalización de casos junto a la importancia política de los implicados, la magnitud del robo y la condescendencia de la justicia en algunos casos, está generando un fuerte desencanto político y un gran sentimiento de rabia en amplias capas de la población.
Para hacernos una idea de la "percepción ciudadana sobre los casos de corrupción" son interesantes los datos de una encuesta publicada el 2 de noviembre por El Periódico de Catalunya. Según ésta, dos de cada tres catalanes siguen de cerca la evolución del caso Millet y de éstos el 85% discrepan con la decisión del juez que instruye el caso de dejar en libertad y sin fianza a los encausados. Un 77,3% cree que el caso Millet tiene relación con la financiación ilegal de partidos y la mayoría cree que los tribunales no llegarán al final del asunto. Esta situación se ha reflejado en que la insatisfacción política sea, tras el paro y la crisis, la tercera preocupación de los encuestados, con un porcentaje muy por encima de la inmigración y la inseguridad ciudadana.
El dato más claro del asqueo general hacia la "clase política" es que el voto en blanco ya es el cuarto partido de Catalunya, por encima de ICV y PP. Por último, aumenta el porcentaje de críticos al tripartit pero también a la oposición.
En este contexto de crisis estos casos de corrupción en los que se manejan cifras escandalosas de millones de euros que han pasado de manos públicas a privadas durante el periodo de especulación inmobiliaria está añadiendo leña al fuego del profundo malestar social existente.

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