El ataque imperialista de Estados Unidos e Israel contra Irán está sacudiendo los cimientos de la economía mundial y, como es habitual, la propaganda de los medios de la burguesía nos explica que “hay que prepararse para compartir sacrificios”. Pero en realidad de lo que se trata, como siempre, es de socializar las pérdidas mientras la privatización de las ganancias va viento en popa.

Cada día más ricos

El 28 de febrero podíamos leer en el diario El País que “Las empresas españolas nunca habían ganado tanto dinero como el año pasado: 71.118 millones de euros”[1]. La noticia en sí no es ninguna novedad porque desde que el PSOE ocupa la Moncloa, la plutocracia del Ibex 35 bate año tras año récords de ganancias.

Dos de estas empresas acaban de hacer públicas sus cuentas de resultados.

Inditex culminó 2025 con un beneficio neto de 6.220 millones de euros, un 6% más que en el año anterior, y ya con la guerra de Trump y Netanyahu en marcha decidió que era el momento de celebrarlo aumentando el dividendo. El oligarca Amancio Ortega, el hombre más rico del Estado español y primer accionista de la empresa con el 59,29% del total, se embolsará nada más y nada menos que 3.234 millones de euros[2]. Todo un ejemplo de “reparto de los sacrificios”.

El oligarca Amancio Ortega, el hombre más rico del Estado español se embolsará nada más y nada menos que 3.234 millones de euros de beneficios en 2025

Otro compañero de fatigas de Ortega, el presidente de Mercadona, Juan Roig, tampoco ha podido ocultar su euforia estos días por los resultados que ha logrado su empresa a costa de la subida generalizada de los precios de la alimentación y otros productos de primera necesidad. Mercadona aumentó su beneficio en un 25 % en 2025, hasta los 1.729 millones de euros[3], y reservó 346 millones para engordar aún más el patrimonio de la familia Roig[4]. Por supuesto, la guerra no preocupa lo más mínimo a Juan Roig: “Si suben las materias primas, tendremos que subir precios”. Otro gran ejemplo del concepto empresarial de “compartir sacrificios”.

La banca no se queda atrás, y los tres grandes cerraron 2025 con beneficios récord, impulsados por mayores ingresos y tipos de interés. Santander lidera el ranking con 14.101 millones de euros, seguido por BBVA con 10.511 millones y CaixaBank con 5.891 millones.

Pero si una ínfima minoría amasa fortunas y se prepara para sacar tajada de la guerra imperialista en Oriente Medio, la clase trabajadora, que formamos la inmensa mayoría de este país y del resto de países capitalistas, nos preparamos para hacer frente a un endurecimiento aún mayor de nuestras condiciones de vida.

Desde la guerra de Ucrania, que provocó una gigantesca ola de inflación, el poder adquisitivo de los salarios no ha dejado de hundirse en nuestro país[5], y hay datos que no son posibles de ocultar: el 26% de la población española sigue en la pobreza, a pesar del tan cacareado aumento del PIB y de las triunfalistas declaraciones del Pedro Sánchez. “La economía española va como un cohete”, decía hace unos días el presidente del gobierno y secretario general del PSOE; es posible, pero ese cohete ha dejado en tierra a la gran mayoría de la población trabajadora del país.

El presidente de Mercadona, Juan Roig, a costa de la subida de los precios de la alimentación y otros productos de primera necesidad aumentó su beneficio en un 25% en 2025, hasta los 1.729 millones de euros

¿Gestionar el sistema o derrocarlo?

El Gobierno del PSOE y Sumar ha anunciado que tomará medidas, pero sabemos en qué dirección. Si repiten las disposiciones aprobadas en 2022 para hacer frente a las consecuencias de la guerra de Ucrania, cuando proclamaron a los cuatro vientos que el levantarían un “escudo social”, ya comprobamos lo que eso significó. Ese “escudo social” estaba hecho con papel de fumar.

En 2022 se aprobaron rebajas del IVA de la electricidad y de alimentos básicos (por ejemplo, el IVA del aceite pasó del 21% al 4%), se bonificó el carburante (los famosos 20 céntimos), se establecieron topes a la subida de los alquileres, se permitió a varios sectores económicos aplazar sus pagos a la Seguridad Social y, como no, se concedieron ayudas directas a las empresas, que recibieron una lluvia de millones para compensarles de su disminución de beneficios.

¿Cuáles fueron los resultados de estas medidas? ¿Qué impacto tuvieron en las vidas de la clase trabajadora?

Fueron impotentes para impedir la oleada de inflación que se desencadenó de forma casi inmediata. Oficialmente el incremento de precios rozó el 10%, aunque su impacto real fue mucho mayor. Las subidas de la alimentación, como cualquiera que hizo la compra en esos meses pudo comprobar, superaron con mucho lo indicado por las estadísticas oficiales. Las bajadas del IVA solo sirvieron para que las grandes empresas de distribución engordaran aún más sus márgenes.

Peor todavía fue el impacto en el precio de los alquileres que, a pesar de los supuestos topes, iniciaron en ese momento una subida meteórica que hoy todavía sigue y que es el principal factor de empobrecimiento de las familias trabajadoras y de enriquecimiento de esos caseros rentistas que votan con entusiasmo al PP y Vox.

En resumen, las medidas del Gobierno solo sirvieron para consolidar y reforzar el crecimiento de los beneficios empresariales a costa de empobrecer a la inmensa mayoría de los que trabajamos como asalariados. Nada de nacionalizar los sectores clave de la economía, nada de topar los precios de la alimentación y los productos básicos, nada de expropiar a los caseros rentistas para poner en pie un parque de millones de viviendas públicas con alquileres sociales. Nada, en definitiva, de políticas de izquierda coherentes.

Las medidas del Gobierno solo sirvieron para consolidar y reforzar el crecimiento de los beneficios empresariales a costa de empobrecer a la mayoría de los que trabajamos como asalariados

La experiencia histórica es tozuda. Tras el decorado de la democracia parlamentaria, en realidad vivimos bajo la dictadura del capital financiero. Sin romper esa dictadura, sin enfrentar directamente a los grandes poderes económicos que dominan la sociedad con medidas socialistas audaces como las que hemos señalado anteriormente, lo único que podemos esperar las trabajadoras y trabajadores es más precariedad, más pobreza, más hacinamiento en nuestros barrios, peor sanidad, peores servicios sociales y peor educación para nuestras hijas e hijos.

La elección es clara. Solo dependemos de nuestra capacidad de movilización y de nuestra determinación para levantar una izquierda que impulse la lucha de clases seriamente en lugar de gestionar las migajas del sistema.

 

[1] Las empresas españolas nunca habían ganado tanto dinero como el año pasado: 71.118 millones de euros

[2] Inditex eleva un 4% el dividendo: Amancio Ortega cobrará 3.234 millones este año

[3] Mercadona supera los 40.000 millones en ventas y dispara un 25% su beneficio tras un ejercicio “histórico”

[4] Mercadona roza los 42.000 millones en ventas y pega otro estirón en beneficios con 1.729 millones

[5] La guerra de Irán amenaza con empeorar la pérdida de poder adquisitivo de los hogares

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