La huelga general del próximo 17 de marzo está ya en las manos de decenas de miles de trabajadoras y trabajadores. Ese día la Euskal Herria obrera parará el país y tomaremos las calles no solo para luchar por un SMI propio de 1.500€, también para enviar un mensaje contundente contra una patronal avariciosa y un PNV que solo sabe atacar los servicios públicos, llenar los bolsillos de los caseros rentistas y mandar a la Ertzaitza a reprimir a la juventud antifascista.
Desde Ezker Iraultzailea nos sumamos activamente a esta convocatoria de la mayoría sindical vasca, participaremos en las asambleas y la impulsaremos en nuestros centros de trabajo, barrios y centros de estudio para que sea un éxito rotundo. Es precisamente con la lucha y la unidad de acción como podemos acumular las fuerzas que hacen posibles nuestras reivindicaciones. Por tanto, ningún sectarismo para sumar fuerzas contra el adversario de clase.
La huelga general se produce en una coyuntura muy relevante, poco después del portazo del PNV, PSE, PP y VOX a las dos ILP presentadas el pasado 2025 en el Parlamento vasco: una con 138.495 firmas [1] por la subida de un SMI propio y la otra con 145.142 firmas [2] por la equiparación de la pensión mínima al SMI.
Por tanto la conclusión es clara: estas reivindicaciones, tan justas como necesarias, solo las haremos realidad con la movilización más contundente de la clase trabajadora y la juventud.
El “oasis vasco” no existe
Los datos macroeconómicos de Euskadi y Nafarroa, con los que sacan tanto pecho desde el PNV y el PSE no se traducen en una mejora real de la vida de las familias trabajadoras. Las subidas del SMI están absorbiendo en muchos convenios los complementos, y son neutralizadas por una inflación que no para de crecer.
Vivir se ha convertido en sobrevivir. La cesta básica es cada vez más cara y el precio de la vivienda en Euskadi se ha incrementado un 35% en los últimos diez años [3] en cifras oficiales, pero incluso es mayor en muchas localidades del territorio. Y todo esto cuando los empresarios y caseros rentistas se hacen de oro a costa de robarnos el salario y de una precariedad crónica, y de que la edad media de emancipación de la juventud del hogar familiar en Euskadi sea a los 29,8 años.
Las mejoras laborales y sociales en Euskal Herria nunca han venido de la mano de la generosidad de las patronales. Las subidas salariales en los sectores feminizados, o los convenios con tablas salariales y condiciones que mejoran los marcos estatales han sido fruto de duras huelgas impulsadas desde abajo por cientos y miles de trabajadores y trabajadoras, y delegados y delegados de la mayoría sindical vasca.
Y todo lo hemos hecho contra los Gobiernos del PNV-PSE que se han dedicado a criminalizar el sindicalismo de clase y combativo una y otra vez, a alentar la intransigencia patronal y utilizar a la Ertzaintza para aplastar con porras y botes de humo nuestras luchas.
Y la lucha también ha dejado claro que quienes gobiernan en Ajuria Enea no constituyen un freno contra el avance de la extrema derecha. En estos meses pasados cientos de miles hemos llenado las calles de Euskal Herria en movilizaciones masivas contra el genocidio sionista en Gaza, destacando el parón general del 15 de octubre. Hemos llenado las calles contra la amenaza de la extrema derecha, parado muchos desahucios organizados por la Ertzaintza y las bandas fascistas de Desokupa, o celebrado la victoria arrancada por la movilización social contra el proyecto de Guggenheim Urdaibai… Es decir hemos asestado un golpe al blanqueo sionista de los dirigentes del PNV y a su agenda capitalista.
Por eso, en este 17M luchar por un SMI de 1.500€ y avanzar en derechos sociales implica combatir sin respiro a la extrema derecha y a los que asfaltan sus avances con políticas que provocan más empobrecimiento, más represión, más racismo.
La lucha de clases llama a la puerta de todo el mundo. Y debemos ser conscientes de que muchas cosas están en juego. Lo hemos visto con el Holocausto palestino en Gaza, con la agresión imperialista de EEUU en Venezuela, o con la creación de la Gestapo del ICE para sembrar el terror contra la clase obrera inmigrante.
Hay que responder y con fuerza, para que la barbarie capitalista no nos arrastre más. La clase obrera tiene la fuerza y la capacidad para derrotar a los capitalistas y los trumpistas de turno, como han dejado claro nuestros hermanos y hermanas de clase con las huelgas generales y las manifestaciones multitudinarias de Minneapolis.
Este es el momento para levantar una resistencia antifascista poderosa, para la unidad de acción que defienda nuestros derechos. No hay tiempo que perder.
¡Todas y todos a la huelga el 17M!
¡Únete a Ezker Iraultzailea para construir una alternativa de clase, por el socialismo, por el derecho de autodeterminación!
Notas:
3.El metro cuadrado es hoy un 35% más caro que hace diez años en Euskadi



















