¡Nacionalizar la banca y las empresas estratégicas para garantizar la atención sanitaria y las necesidades de la población!

¡Nuestras vidas son más importantes que los beneficios empresariales!

La situación es de enorme gravedad y no se puede esperar más. El Gobierno del PSOE-Unidas Podemos debe dejar de actuar en beneficio de los grandes capitalistas, y adoptar medidas extremas para garantizar la vida y la salud de la población. ¡Hay que parar inmediatamente toda la actividad productiva y el transporte, que no sea esencial para atender la crisis sanitaria! ¡Hay que nacionalizar la banca y las empresas estratégicas, y poner estos recursos a disposición de la sanidad pública, de sus trabajadores y de las necesidades de la población!

Cerca de 20.000 contagiados, cerca de 1.000 fallecidos, la sanidad pública completamente saturada y desbordada, sin mascarillas, sin respiradores, con las residencias de ancianos convertidas en mataderos… y todavía hay millones de trabajadoras y trabajadoras que nos vemos obligados a ir a nuestras empresas por la avaricia de una patronal sin escrúpulos.

La crisis actual no es solo sanitaria. Asistimos al derrumbe del sistema capitalista, al estallido de todas las contradicciones económicas, sociales y políticas que se han acumulado durante décadas de ataques a los servicios públicos, recortes masivos, desempleo, empobrecimiento y desigualdad. No, la gente corriente, las familias trabajadoras, a las que se nos intenta culpar desde los medios de comunicación por no ser “responsables”, somos las víctimas de un caos que ha provocado una minoría de parásitos que imponen su dictadura al conjunto de la sociedad.

¿Cómo se puede aceptar que nuestros hospitales carezcan de medios materiales como UCIs, respiradores, mascarillas, batas, suministros quirúrgicos… mientras los banqueros y los propietarios de las empresas del IBEX obtuvieron en 2018 más de medio billón de euros de beneficios? ¿Cómo se puede contemplar como algo normal que se decida quien vive y quién muere por falta de recursos, cuando los capitalistas los tienen y no los quieren ceder para salvar vidas?

Desde los hospitales estamos viendo llamamientos desesperados de los médicos y enfermeros. ¿A qué esperan? ¿A que mueran 30, 40 o 50.000 personas?

Esta es la mejor prueba de que la “unidad” que pregona el Gobierno es una completa falacia. Los capitalistas no tienen la intención de hacer ningún sacrificio. ¡Al contrario!

Pablo Iglesias, Alberto Garzón, Pedro Sánchez… tenéis que escuchar de una vez por todas el clamor de los trabajadores y las trabajadoras de la sanidad, muchos de ellos ya contagiados. Que os aplauda la CEOE o el PP os debería hacer pensar qué estáis haciendo mal. Pasar a la acción y dejar de mentir a la población. Estamos ante una situación de emergencia. Paralizar ya toda la actividad productiva del país que no sea esencial. No podéis decir que la gente no salga de casa, que evite los contagios, y al mismo tiempo que sigan funcionando los transportes y que millones sigamos trabajando sólo para llenar los bolsillos de los empresarios.

Este Gobierno, que fue votado por millones de trabajadores y jóvenes, debe nacionalizar inmediatamente la banca y las empresas estratégicas (muchas de ellas eran estatales y fueron privatizadas) para resolver esta emergencia sanitaria, social y laboral. Las medidas capitalistas han fracasado por completo. Si seguís adoptándolas, la catástrofe será aún mayor. Dinero y riqueza hay mucha, la producimos los trabajadores, pero queda en manos de una minoría que quiere seguir viviendo a cuerpo de rey y a la que le importa un bledo la vida de millones de personas.

Los trabajadores tenemos que pasar a la acción directa, desde abajo. Sólo la clase obrera tiene la capacidad de enfrentar estas circunstancias con éxito, como ya hemos visto estos días. Debemos exigir a nuestros sindicatos que paralicen toda la actividad no esencial, y debemos hacerlo impulsando acciones en los centros de trabajo. Debemos organizar asambleas y votar democráticamente la paralización de la producción y la actividad, como ya han hecho muchos compañeros y compañeras en empresas de la automoción y de otros sectores.

Los comités de empresa de todos los sectores industriales, junto a los delegados sindicales y a las plantillas tenemos que obligar a los patrones a reconvertir la producción para fabricar inmediatamente todo el material necesario: desde respiradores, que se podrían producir rápidamente en la SEAT, en VW, Citroën, Opel…cuyas cadenas de montaje se pueden adaptar fácilmente, a todas las empresas textiles, empezando por Inditex, para que fabriquen batas, mascarillas, y equipo sanitario urgente.

Hay que movilizar todos los recursos productivos, que deben ser nacionalizados, bajo el control de las asambleas de trabajadores y los comités de empresa, en coordinación con los empleados sanitarios de los hospitales. ¡La clase obrera sabe muy bien lo que se necesita, como producirlo y como asignar estos recursos con eficiencia! En la sanidad pública, los médicos, enfermeras, personal de mantenimiento, limpiadoras… debemos crear comités de gestión de los recursos, para controlar y corregir todas las decisiones ineficaces y contraproducentes de los responsables políticos.

Por un auténtico escudo social frente a la crisis

El plan que Pedro Sánchez presentó este martes, y que Unidas Podemos ha celebrado con tanto entusiasmo y publicidad, es un fraude: ¡100.000 millones de euros para el IBEX 35 y la banca, y migajas para las familias trabajadoras! (ver un análisis detallado de este del plan en https://www.izquierdarevolucionaria.net/index.php/crisis-coronavirus/12026-plan-del-gobierno-psoe-up-100-000-millones-para-el-ibex-35-migajas-para-los-trabajadores-esto-es-un-fraude )

Los capitalistas nos han declarado la guerra y debemos reaccionar con la misma contundencia y claridad que ellos. No podemos quedarnos de brazos cruzados. Hay que organizar la respuesta y la movilización masiva, levantar una izquierda combativa que no ceda ante las presiones intolerables de la minoría de multimillonarios que gobierna el mundo.

Hacemos un llamamiento a todos los trabajadores y a la juventud para organizar la resistencia frente a estos planes, a explicar la verdad de lo que está ocurriendo en estos momentos, a construir una organización revolucionaria capaz de movilizar a millones para impedir que nos aplasten y conquistar una vida digna que merezca la pena. No hay tiempo que perder. ¡Únete a Izquierda Revolucionaria! ¡Contacta con nosotros y construye grupos de IR en tu fábrica, sindicato, barrio, instituto y universidad! ¡Es la hora de la organización y la lucha!

Por un verdadero escudo social contra la crisis sanitaria, social y económica:

1. Nacionalización de la banca y los grandes monopolios bajo control democrático de los trabajadores para establecer un plan de producción que ponga por encima los derechos de la gente y sus vidas. Fuera la monarquía: expropiación de todos los bienes y fortunas de la Casa Real para ponerla al servicio de la lucha contra la pandemia.

2. En defensa de la sanidad pública, medios materiales y humanos ya. Contratación inmediata de 20.000 profesionales sanitarios para hacer frente a esta crisis. Apertura de todas las instalaciones hospitalarias públicas, refuerzo y ampliación de las UVI y compra de material médico y quirúrgico necesario. Atención prioritaria a las residencias de mayores: no podemos permitir que mueran impunemente y en soledad. Que el Estado tome el control completo de toda la sanidad privada, de sus recursos humanos y técnicos, hospitales y clínicas, para atender de forma gratuita a todos los enfermos de coronavirus. Aquellas empresas, clínicas y hospitales que se nieguen serán expropiados automáticamente y pasarán a titularidad pública.

3. ¡Nacionalización del sector farmacéutico ya, gratuidad de todas las medicinas necesarias para enfrentar el coronavirus y el resto de las enfermedades! Fuera todos los recortes y el copago.

4. Paralización inmediata de toda la actividad productiva que no sea esencial para luchar contra la pandemia. El Gobierno de PSOE-Unidas Podemos debe garantizar por ley que todas las trabajadores y trabajadores de fábricas y empresas que no sean esenciales deben estar en casa con permisos retribuidos, que todos sus empleos sean respetados y que no se pierde ningún derecho laboral. Para los trabajadores de las empresas esenciales el Gobierno debe proporcionar todos los medios de protección sanitaria necesarios (guantes, mascarillas, equipos…), imponiendo penas económicas muy severas a los empresarios que incumplan estas medidas.

5. A todas las trabajadoras y trabajadores que tienen a su cargo hijas, hijos o familiares dependientes se les deben aplicar el artículo 37.3d) del Estatuto de los Trabajadores. De acuerdo al mismo, cuando se tiene un deber inexcusable, como es el cuidado de una persona dependiente, el trabajador tendrá derecho a ausentarse del trabajo con el 100% de su retribución y sin que sea computable como tiempo de vacaciones.

6. Ningún despido, ERTE o ERE al amparo del coronavirus. Ninguna reducción salarial. ¡Que los empresarios pongan su parte de todos los beneficios acumulados estos años! ¡Que se devuelva el dinero de los rescates patronales y bancarios!

7. Reducción por ley de los precios de los productos fundamentales para la vida diaria de las familias trabajadoras y persecución contundente de la especulación. ¡Basta de que las grandes cadenas de supermercados y las multinacionales del sector alimentario se hagan de oro!

8. Ninguna restricción a la libertad de expresión, manifestación y organización. Formación de comités de personal sanitario, usuarios y delegados sindicales en los centros hospitalarios para controlar la calidad de la atención médica y poder reclamar los medios necesarios.

9. Defensa de los derechos de los inmigrantes y refugiados. Supresión de los CIEs y de la Ley de Extranjería.

10. Anulación por ley de todos los desahucios, y garantía de la suspensión temporal del pago de los alquileres, electricidad, gas, agua, calefacción y telecomunicaciones, manteniendo todos estos servicios para las familias trabajadoras que lo necesiten. Movilizar los recursos públicos para asegurar la alimentación y una vida digna para toda la población en riesgo: comedores públicos gratuitos, incremento drástico en la dotación material y humana de los servicios sociales.

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