El pasado 23 de diciembre se aprobaba en el parlamento de Murcia la Ley de Medidas Extraordinarias impulsada por el gobierno el PP en dicha Comunidad. Con la excusa de combatir el déficit público y cumplir con los objetivos de endeudamiento aprobados por el gobierno del PSOE, el PP aprobaba un nuevo y durísimo recorte en los derechos de los trabajadores de la Administración Autonómica, acabando con numerosos derechos sociales conquistados a lo largo de los últimos años.
Salvaje plan de ajuste

Entre dichas medidas destaca, en primer lugar, un nuevo recorte salarial que supondrá una rebaja de 75 euros al mes en el salario de los profesores (250 euros de rebaja teniendo en cuenta el recorte aprobado en mayo por el gobierno central), de entre 200 y 900 euros al mes para los médicos (una media de 7.000 al año), de 3.500 euros al año para enfermeras y fisioterapeutas, y una rebaja de hasta 2.000 euros al año para los celadores. Entre los funcionarios de la Administración Autonómica la rebaja será de entre 600 y 5.000 euros al año, según el grupo profesional al que pertenezcan. Por el contrario Valcárcel, presidente de la Comunidad de Murcia, ha duplicado su sueldo desde el año 1996, pasando de 7 a 14 millones de pesetas.
Se incrementa la jornada laboral con carácter general de 35 a 37,5 horas semanales, y para aquellos con dedicación exclusiva de 37,5 a 40 horas, además de aumentar de forma generalizada las horas de trabajo para el personal sanitario, lo que supondrá, en la práctica, el despido de más de 2.000 interinos, e incluso contratados. Se suprimen numerosas ayudas incluidas en los Planes de Acción Social (ayudas a la natalidad, para hijos menores de 3 años, para los estudios, o incluso para hijos con minusvalías y discapacidades); se reduce el cobro del sueldo en caso de baja médica al 75% del mismo desde el primer día; se acuerda que la Administración podrá acordar traslados, incluso geográficos, a su libre albedrío y al margen de concurso, y se suprime la Oferta de Empleo Público para todo el año 2011.

¡Los trabajadores quieren luchar!

Desde el anuncio de este nuevo plan de ajuste, los sindicatos han convocado diversas manifestaciones, y en la medida en que se iba conociendo el calado de las medidas, las protestas han crecido en participación y combatividad. El día 22 de diciembre miles de manifestantes rodeaban la casa de Valcárcel, impidiendo que pudiera asistir a una gala donde se le iba a conceder un premio. Al día siguiente, ante la votación de la ley en el parlamento regional, más de 2.000 personas se manifestaron ante el mismo bloqueándolo, y teniendo que salir escoltados varios consejeros. Los días 27 y 28 dos nuevas manifestaciones inundaron las calles de Murcia con 6.000 y 15.000 asistentes respectivamente. El 4 de enero se celebró otra manifestación con más de 20.000 personas; y el 12 de enero, 40.000 personas volvieron a salir a las calles, demostrando que el movimiento sigue en ascenso.
A pesar de la brutalidad de las medidas aprobadas, los sindicatos aún no han planteado la convocatoria de una huelga general en Murcia, realizándose asambleas en todos los centros de trabajo, y una amplia campaña pública para explicar el efecto de dichas medidas en el desmantelamiento de los servicios públicos. Este sería el paso más coherente para hacer avanzar el movimiento, ampliándolo y poder poner contra las cuerdas al gobierno regional. En lugar de esto los dirigentes de CCOO y UGT han pedido al gobierno de Zapatero la paralización de la ley mediante un conflicto de competencias contra dicha Comunidad. Sin embargo, Zapatero no ha tardado en apoyar a Valcárcel, poniendo a Murcia como ejemplo de la actitud "constructiva" de las comunidades autónomas para reducir su déficit.
Lo que no se gana en la calle, no se obtiene en los despachos

Este nuevo plan de ajuste es un claro ejemplo de lo que esta por venir, y de la necesidad de volver a plantear un sindicalismo combativo y de clase. Hay que dar un giro de 180 grados en el discurso de los dirigentes sindicales, combatiendo la lógica de los recortes, con la lógica de las necesidades sociales existentes; explicando que las grandes multinacionales y los bancos siguen obteniendo beneficios indecentes; y explicando que sí hay alternativa, pero que pasa por romper con el sistema capitalista y expropiar los recursos que acapara una ínfima minoría de privilegiados, una alternativa que pasa por la transformación socialista de la sociedad.

 


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