huelga-zigor-28_11A mediados de abril ELA y LAB convocaron huelga general en la Comunidad Autónoma Vasca (CAV) y Navarra para el 30 de mayo, que también será respaldada por ESK, STEE-EILAS e Hiru. La Corriente Marxista El Militante apoya totalmente esta convocatoria porque considera que el camino de la lucha y la movilización es el único que sirve para frenar la brutal ofensiva emprendida por los capitalistas contra las condiciones de vida y los derechos de la clase trabajadora, tanto en Euskal Herria como en el resto del Estado, en Europa e internacionalmente. Los dirigentes de CCOO y UGT deberían sumarse a esa convocatoria y hacerla extensiva a todo el Estado.

 

Como es lógico, Confebask se posicionó contra la huelga de forma rotunda e inmediata. La patronal vasca está haciendo un frente común con el PP, PNV y UPN para aplicar la reforma laboral e imponer mayores recortes sociales y sacrificios a los trabajadores. Tras cinco años de crisis capitalista y con la perspectiva de que ésta se prolongue durante años, la derecha y los empresarios pretenden hacer responsable a la clase trabajadora vasca de la destrucción del tejido industrial y de los 21.000 empleos que previsiblemente se perderán en 2013 si no aceptamos nuevos recortes y sacrificios. Es un chantaje que no podemos aceptar. El gobierno del PNV ha anunciado una reducción de 1.200 millones de euros en los presupuestos de 2013: la partida de Empleo y políticas sociales (-215,9%), Educación, política lingüística y Cultura (-10,1%), Salud (-4,2%). Además, el 7 de julio finaliza la ultraactividad de los convenios que no hayan sido negociados, lo que dejará a 300.000 trabajadores desprotegidos solo en Euskal Herria. Así que los motivos para la huelga general son muy claros.
El posicionamiento de la dirección de CCOO y UGT ante la huelga es un error. El secretario general de CCOO de Euskadi, Unai Sordo, dijo acerca de la convocatoria que “las movilizaciones que sean” deben ser “consecuencia de un bloqueo en la negociación de los temas fundamentales” y no “una posición previa” al inicio de la negociación. “No vaya a ser que alguien esté pensando en cómo dinamitar ese escenario de negociación”. ¿Desde cuándo movilizar es contradictorio con la negociación? Pero para ir a lo concreto, ¿de qué negociación están hablando cuando la patronal lleva meses de descarado bloqueo de la negociación colectiva, cuando llevamos más de un año de una ofensiva contundente por parte de la derecha y cuando hay una intención explícita, tanto por parte de Rajoy como de Urkullu, de seguir en la línea de los ajustes y recortes de derechos? Este planteamiento sencillamente no se corresponde con la realidad y para nada está en conexión con el ambiente que se respira entre la clase obrera vasca y la propia base del sindicato.

Desenmascarar al PNV

Como bien señalaron los dirigentes de ELA y LAB en la rueda de prensa donde se anunció la huelga general, los recortes y contrarreformas impulsados por los gobiernos “persiguen que los más ricos cada vez tengan más poder y dinero a costa del empobrecimiento generalizado de los trabajadores, el desempleo masivo, la pérdida de derechos y la reducción de los servicios públicos”. Sin embargo, también se ha puesto énfasis en una serie de puntos que desdibujan los objetivos de la huelga y contra quién va dirigida. Los convocantes instaron “a las instituciones de Euskal Herria a tomar cuantas iniciativas institucionales, políticas y legislativas sean necesarias” para conseguir “un cambio radical de las prioridades políticas públicas”. ¡Pero si el gobierno vasco, que es la principal institución, está en manos del PNV, el principal representante político de la burguesía vasca! ¿Qué sentido tiene poner ninguna expectativa en que los principales beneficiarios e impulsores de los recortes sean los que propicien un “cambio radical” de política? El gobierno del PNV en la CAV, igual que el de CiU en Catalunya, utilizan demagógicamente los sanos sentimientos democrático-nacionales del pueblo vasco y catalán para encubrir su total y clara sintonía con la política de recortes de la Troika y del gobierno del Rajoy. También el lema de la convocatoria “Por un modelo propio en Euskal Herria” pone el énfasis en una salida de la crisis en líneas nacionales, cuando precisamente el camino está en la unidad de la clase obrera por encima de las diferencias nacionales, empezando por reforzar el vínculo de la clase obrera vasca con la del resto del Estado y continuando por extenderlo a los trabajadores de toda Europa, contra todos los gobiernos de derechas y procapitalistas.

Las coordinadoras de empresas en lucha y comités exigen unidad

No cabe duda de que el motor fundamental que va a movilizar a los trabajadores vascos el 30 de mayo será un profundo sentimiento de clase, de rechazo a la ofensiva patronal en todas las empresas y sectores y a una política económica que sólo beneficia a los banqueros y a los empresarios, y que está llevando a la mayoría de la sociedad a una situación intolerable. De hecho, esta convocatoria se produce en un contexto de clarísimo incremento de las huelgas y conflictos en las empresas. El jueves 11 de abril se celebró en Vitoria-Gasteiz una manifestación a la que acudieron junto a las empresas en lucha, más de 4.000 trabajadores convocados por la Coordinadora de Comités de Empresa Araba Borrokan, que cuenta con el apoyo de 60 comités, 100 secciones sindicales de todas los sindicatos de clase, excepto ELA, y de decenas de organismos sociales, asociaciones de vecinos y las organizaciones estudiantiles Ikasle Abertzaleak e Ikasle Sindikatua-Sindicato de Estudiantes. Dicha manifestación había sido precedida, el 9 de marzo, por sendas manifestaciones en Bilbao y Pamplona, convocadas por los comités de empresas en lucha. Estas iniciativas para unificar las luchas y dar respuesta a los graves ataques que estamos sufriendo la clase trabajadora responde a la necesidad del movimiento obrero vasco de superar la división sindical existente en Euskal Herria por parte de las direcciones sindicales. Es necesaria una respuesta unitaria. La mayoría sindical vasca tiene la obligación de promover la unidad de acción, luchar por ella, y no estimular ninguna actitud sectaria y de división de la clase obrera. La unidad en la lucha no significa la renuncia a plantear críticas ni abandonar las posiciones que cada fuerza sindical considere más oportunas. Al contrario. La unidad de acción permitirá que las políticas que defiendan con mayor coherencia los intereses de los trabajadores ganen en audiencia y apoyo.
La huelga general del 30 de mayo en Euskal Herria tiene que ser un punto de apoyo para impulsar la unidad en la movilización de la clase obrera vasca y la huelga general en todo el Estado. Es una nueva oportunidad para emprender una ofensiva amplia y contundente contra los recortes. En ese sentido es muy importante que esta movilización no sea concebida como una acción aislada sino que se dote de una serie de objetivos concretos, de unos métodos de lucha que afiancen la participación y el control desde abajo y de una perspectiva de continuidad:


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