El 9 de diciembre, horas antes de comparecer en el juzgado, EMTE retiró su denuncia a siete trabajadores por participar en la huelga contra el hundimiento de nuestros salarios y condiciones laborales.

La empresa pretendía con esta denuncia criminalizar la lucha y atemorizar a la plantilla. No consiguió su objetivo. Los trabajadores respondimos con una nueva huelga el 24 de noviembre y una campaña pública por la retirada de la denuncia que consiguió unir a más de un centenar de trabajadores y delegados de todos los sindicatos. El mismo día del juicio convocamos una rueda de prensa a la que acudieron los portavoces de Podemos y la CUP de Tarragona. Tenemos claro que la marcha atrás de la empresa no fue por lástima, sino fruto de nuestra persistencia y presión social,  unificando en la lucha a las organizaciones de izquierda de la ciudad (Podemos, CUP, Sindicat d’Estudiants, compañeros de Gua­nyemCCOO, STR...).
El comportamiento de la empresa ha distado siempre de ser ejemplar, no sólo por su vinculación a los casos Pujol y del 3%, o a la obtención de contratos públicos con los que las familias propietarias del grupo Comsa-­Emte —Sumarroca y Miarnau— se hacen de oro a costa de todos (gravísimo es el caso de la nueva cárcel de Tarragona que costó 100 millones de euros y por la que la Generalitat está pagando 384 millones, 1,1 millones al mes) y de precarizar el empleo, sino también por lacerar los derechos de los trabajadores. De hecho, EMTE ha sido sancionada por la Inspección de Trabajo con 6.000 euros por vulnerar el derecho de huelga y expedientada hasta en tres ocasiones por sustitución ilegal de trabajadores en huelga y por presiones a la plantilla.
Tras seis meses en lucha y once jornadas de huelga tenemos claro que, con la que está cayendo, tenemos que unificar a los trabajadores de todas las empresas para frenar los ataques de la patronal. Los trabajadores no hemos nacido con un pan debajo del brazo y, por tanto, no todos los días ganamos, pero hoy sí: la retirada de la denuncia demuestra que no somos criminales por defender el pan de nuestros hijos y que luchando con tenacidad podemos ganar. La lucha continúa con más fuerza.

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