Los trabajadores de la limpieza de Metro han protagonizado una de las más importantes luchas que se hayan desarrollado en Madrid en los últimos años. El 17 de diciembre de 2007 comenzaba una huelga indefinida de las distintas empresas concesionarias de limpieza del Metro. Después de 21 días de huelga, el 7 de enero, los sindicatos y las empresas firmaron un preacuerdo, ratificado ese mismo día por mayoría por la asamblea de trabajadores.

Los trabajadores de la limpieza de Metro han protagonizado una de las más importantes luchas que se hayan desarrollado en Madrid en los últimos años. El 17 de diciembre de 2007 comenzaba una huelga indefinida de las distintas empresas concesionarias de limpieza del Metro. Después de 21 días de huelga, el 7 de enero, los sindicatos y las empresas firmaron un preacuerdo, ratificado ese mismo día por mayoría por la asamblea de trabajadores. Su voluntad y ánimo en esta huelga han sido una prueba evidente de la fuerza de la clase obrera, ya que a pesar de llevar tantos días de huelga, y no existiendo perspectivas de que fuera a acabar el conflicto, estaban dispuestos a seguir hasta el final. En este sentido, fue muy significativo que tras 13 días de huelga, en la asamblea del 29 de diciembre, y habiéndose de nuevo roto las negociaciones con las empresas, los trabajadores corearan masivamente el "a por ellos".

La prepotencia y, a la vez, el miedo de la patronal y del gobierno de Esperanza Aguirre refleja sus debilidades cuando se enfrenta a la decisión de luchar de los trabajadores; esto ha quedado plenamente demostrado durante esta huelga. El hecho de que los medios de comunicación hayan desatado una campaña tan salvaje contra los trabajadores de la limpieza, acusándolos de vándalos y terroristas, no tiene que ver únicamente con este conflicto, sino también con las conclusiones que pueden sacar muchos otros trabajadores que se encuentran en la misma situación de explotación. Un ejemplo claro de esto es la huelga indefinida que han anunciado los trabajadores de la limpieza de Barajas, más de 750, y que comenzará a partir del próximo 16 de enero, que reivindican muchas de las mejoras por las que han luchado los trabajadores de limpieza de Metro (tabla salarial única y común para todos los trabajadores de las distintas empresas, plus de toxicidad y peligrosidad, etc...).
Se han hecho todos los esfuerzos posibles por la patronal y el gobierno de la Comunidad de Madrid para volver a la opinión pública en contra de la huelga, llegando las empresas a publicar en los principales periódicos de tirada estatal una página llamando a los trabajadores a "reflexionar", y mintiendo sobre las causas y el desarrollo del conflicto. Por otro lado el gobierno de Esperanza Aguirre ha anunciado en diversas ocasiones a lo largo del conflicto, y sigue haciéndolo, que iba a rescindir las concesiones a las empresas de limpieza. Teniendo en cuenta que las empresas implicadas pertenecen a grandes grupos empresariales vinculados al sector de la construcción (ACS, Sacyr Vallehermoso, Ferrovial) y el peso de estos sectores en el gobierno de la derecha, parece que la intención de este anuncio ha sido intentar desmoralizar a los trabajadores y mantener el prestigio del gobierno de Esperanza Aguirre.

Sólo la lucha permite avanzar a la clase obrera

Uno de los principales logros de esta lucha ha sido conseguir la unidad de las plantillas de las distintas empresas concesionarias, que agrupaban a más de 1.500 trabajadores, habiéndose puesto de acuerdo los distintos comités de empresa de las diferentes subcontratas. Este hecho es la primera vez que se producía y pone de manifiesto la necesidad de la coordinación y unidad en la lucha frente a las tácticas de la patronal de, cada vez más, dividirnos en sectores, categorías, subcontratas, etc. para debilitar nuestra respuesta. Quien no ha estado a la altura de las circunstancias ha sido la dirección de Madrid de CCOO que, mientras el resto de sindicatos convocaban la huelga de forma unitaria, se mantuvo al margen poniendo de manifiesto lo alejada que se encuentra, en muchas ocasiones, la dirección de los sindicatos de las condiciones laborales de la clase obrera. Una posición contranatura y que, desde luego, no ha sido seguida ni mucho menos por los delegados y afiliados de CCOO de las distintas empresas, que han participado activamente desde el primer día, hombro con hombro, con el resto de sus compañeros.
El acuerdo firmado entre los sindicatos y las empresas ha permitido a los trabajadores conseguir una gran parte de sus reivindicaciones (ver cuadro al final de este artículo), a pesar de que las mismas vayan a ser introducidas progresivamente a lo largo de los cuatro años de duración del mismo. En este sentido es fundamental que los sindicatos vigilen atentamente a las empresas, y respondan contundentemente mediante la movilización ante cualquier atisbo de incumplimiento por parte de las empresas. Es también necesario, a pesar de haber ya finalizado la lucha, extender el conocimiento de este conflicto al conjunto de la clase obrera madrileña, como un ejemplo práctico de que sólo luchando pueden mejorar los trabajadores sus condiciones de vida.
Una de las lecciones más importantes que nos proporciona este conflicto es que los trabajadores sólo podemos confiar en nuestras propias fuerzas. No es casualidad que las empresas se hayan visto obligadas a firmar tras la manifestación del día 2 de enero, que a pesar de celebrarse tras quince días de conflicto, sacó a las calles de Madrid a unos 2.000 trabajadores.

Lecciones de la lucha

Es necesario también sacar las conclusiones de cara a futuras luchas. Es innegable que lo conseguido por los trabajadores lo podemos calificar como de una victoria, pero de victoria parcial. La pregunta es ¿se podrían haber arrancado todas las reivindicaciones? ¿podrían los trabajadores haber conseguido una victoria total? Desde nuestro punto de vista estaban todos los elementos encima de la mesa para dar una respuesta positiva.
En una huelga de estas características, donde la batalla de ganar a la opinión pública es un factor decisivo, contar desde el principio con una estrategia en este sentido es fundamental.
La clave para conseguir el apoyo de la opinión pública y reforzar el impacto y solidaridad con esta huelga hubiese sido la realización de una campaña mucho más intensa para dar a conocer los motivos de la huelga a los propios usuarios del Metro, la mayoría de ellos trabajadores, muchos de los cuales sufren las mismas condiciones paupérrimas de explotación. En este sentido es fundamental recordar que los medios de comunicación burgueses van a actuar siempre en contra de los trabajadores, ya que como empresas que son, sus intereses coinciden plenamente con el del resto de la clase capitalista. De esta forma, sólo los trabajadores tenían la posibilidad de extender, mediante piquetes informativos y cientos de miles de panfletos, las causas del conflicto y sus justas reivindicaciones al resto de trabajadores de Madrid que diariamente utilizan el Metro, denunciando la rapiña de las empresas. Teniendo en cuenta las pésimas condiciones de los trabajadores madrileños en general, de los cuales un 48% cobran menos de mil euros al mes, y un 21,3% no llegan a alcanzar el SMI, el apoyo activo de los mismos habría sido abrumador. Hasta tal punto es así, que la propia campaña mediática no ha conseguido poner a la mayoría de la población en contra de los trabajadores.
Asimismo, hubiera sido fundamental dirigirse al resto de trabajadores del Metro, la mayoría de los cuales han visto con simpatía esta lucha, que podrían haber realizado paros de solidaridad con los compañeros en huelga, generando aún más presión a las empresas y a la Comunidad de Madrid, y convirtiendo así el conflicto en el epicentro de la lucha de clases en la Comunidad de Madrid. Hay que destacar además que el resto de trabajadores del Metro también están en el punto de mira de Esperanza Aguirre, que sin duda quiere privatizarlo y permitir a sus amigos sacar jugosos beneficios de un servicio público.
Con este planteamiento se podría haber generado una presión tan fuerte que muy probablemente habría hecho ceder a las empresas y a la Comunidad de Madrid y aceptar todas las justas reivindicaciones de los trabajadores.
Mientras grandes empresas como Ferrovial, a la que pertenecían dos de las empresas de limpieza concesionarias que se han visto afectadas por esta huelga, obtienen cuantiosos beneficiosos, más de 808 millones de euros de beneficio neto de enero a septiembre de 2007, un 143% más respecto al mismo periodo de 2006, los trabajadores ven cada vez más deterioradas sus condiciones de vida. En este sentido los marxistas venimos insistiendo que cualquier conquista que obtenga la clase trabajadora dentro del sistema capitalista será siempre temporal, por ello es necesario que la clase trabajadora se organice para luchar también por la transformación socialista de la sociedad, acabando definitivamente con la lacra del sistema capitalista, y emancipando definitivamente a la clase trabajadora de las cadenas de opresión que la atenazan.

 

banneringles

banneringles

banner

banner

banner

banneringles

banneringles

bannersindicalistas

bannersindicalistas