Las 150 trabajadoras de la fábrica de conservas Cuca de Vilagarcía de Arousa están librando una lucha ejemplar por sus empleos. En los últimos cinco años, las factorías de conservas que se han venido cerrando en Vilagarcía han sido nada menos que siete. Cuca lleva trabajando desde los años treinta. Solamente entre 2008 y 2011, la Xunta de Galicia le regaló unos 360.000 € al empresario para “favorecer la viabilidad” de la fábrica. Pues bien, la empresa, a pesar de reconocer un incremento en la producción del 30% en los últimos doce meses, presentó un ERE para cerrarla y trasladar toda la plantilla a otra factoría de los nuevos dueños del grupo, Conservas Garavilla, situada en la localidad de O Grove, a 35 kilómetros de sus casas.

Hagamos números: 35 kilómetros por dos viajes, con 800/900 euros de media salarial… A ver si a los prodigiosos peperos les salen las cuentas. Las trabajadoras de Cuca se están teniendo que enfrentar contra un muro tras otro de burocracia y nepotismo, entre la incredulidad y el miedo al futuro. Ante esta realidad, las trabajadoras, con su comité de empresa y CCOO de Arousa a la cabeza, decidieron plantarse y no aceptar el ERE. Como medida de presión, mantienen una vigilancia permanente ante la planta, para evitar que los propietarios la desmantelen.

Esta lucha cuenta con la simpatía del resto de los trabajadores de la comarca de Arousa, como se vio en dos movilizaciones en solidaridad con Cuca celebras en Vilagarcía el 14 de diciembre y el 23 de enero. Pero es evidente que esa solidaridad es insuficiente. Los sindicalistas marxistas pensamos que solamente existe una vía para plantar cara a las políticas especulativas capitalistas: la extensión de la lucha a todas las empresas de este sector tan salvajemente explotado (12.000 trabajadoras en Galicia), exigiendo que, si el empresario quiere deslocalizar una fábrica con beneficios, ésta debe ser nacionalizada y puesta bajo gestión directa de las trabajadoras.
¡Ni un solo traslado en Cuca!

 

Entrevista al Comité de Empresa de Cuca al finalizar la manifestación del 24 de enero

El Militante.— ¿En qué se ha basado la empresa para la presentación del ERE?
Comité.— La empresa se basa en causas organizativas y en aprovechamiento, dicen que tal y como está, no producen tanto como quieren.
EM.— ¿A cuántas compañeras afecta?
C.— Afecta a 49 compañeras.
EM.— ¿En qué situación os encontráis en este momento?
C.— Estamos haciendo guardias en la entrada. Tocando a políticos. Luchando en la calle, que es la lucha que realmente tenemos que ganar y en estos momentos estamos avanzando. El conflicto todavía está ahí. La empresa está tratando de separarnos, de dividirnos. De hecho, acaba de avisar a 20 compañeras que tienen que incorporarse a la fábrica del Grove. Es una estrategia. Están tratando de sacarnos de delante.
EM.— ¿Cual sería vuestra posición a la hora de negociar vuestras condiciones laborales, a cambio de que no trasladaran los puestos de trabajo?
C.— De entrada, lo que nosotros queremos es que la empresa ni se cierre, ni se mueva de aquí. Esta es nuestra lucha.
EM.— ¿Cuáles son los próximos pasos que tenéis pensado dar?
C.— Acabamos de pedir una reunión con el presidente de la Xunta, para que tome una postura en este asunto y no deje desmantelar lo poquito que tenemos.
EM.— ¿Se le ha planteado a la Xunta la posibilidad de hacerse con la gestión de la empresa, dadas las subvenciones, y que se trata de una empresa que refleja beneficios?
C.— No. De momento no.
EM.— ¿Habéis valorado la posibilidad de ocupar la empresa para gestionarla vosotras directamente?
C.— De momento no lo pensamos ¡Pues también es una opción muy válida!
EM.— La única manera de abordar los ataques generalizados a los trabajadores es extendiendo y profundizando la lucha, empezando con la convocatoria de una huelga general de 48 horas con ocupación de los centros de trabajo. ¿Cuál sería vuestra opinión?
C.— La lucha es el arma que tenemos. Es la única arma que nos queda.


Teoria Marxista

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