¡Racismo asesino amparado por las leyes!

Ya se contabilizan por cientos las personas desaparecidas, hombres, mujeres y niños, que no se diferencian en nada de nosotros y nosotras, de nuestros hijos e hijas, salvo por el hecho de que son refugiados e inmigrantes que trataban de buscar un futuro mejor en ese continente que se llama Europa.

Ocurrió el pasado 15 de junio en aguas del Mar Jónico, a 80 km de Pylos (Grecia).  78 son los muertos cuyos cuerpos han sido localizados, junto con unas 140 personas más que pudieron salvar la vida. Según el testimonio de algunos supervivientes, en la embarcación hundida podrían llegar a viajar hasta unas 750 personas. Una masacre espeluznante que podría haberse evitado.

Como de costumbre, los principales líderes de la Unión Europea se lanzaron a mostrar sus cínicos lamentos, como si esta tragedia fuera ajena a ellos. Para añadir más ingredientes, estas lágrimas de cocodrilo coincidían con el duelo por la muerte de Silvio Berlusconi, el degenerado empresario derechista italiano condenado por múltiples delitos, desde tráfico de influencias a trata de menores y que sin embargo no llegó a pisar la cárcel ni un solo día. Un espectáculo vomitivo que demuestra qué y a quién sirve la UE.

Según informes oficiales de la ONU ya son "más de un millar" las víctimas conocidas a consecuencia de la criminal política migratoria europea en lo que va de 2023. Pero esta cifra es ridícula, ya que no contabiliza las miles de personas que desaparecen en las aguas del Mediterráneo sin dejar rastro y que no son buscadas por nadie.

Pero la indignación por este asesinato consentido también ha tenido otra respuesta. Miles de jóvenes en Atenas y Tesalónica se han movilizado espontáneamente contra una política migratoria asesina, enfrentándose a la represión policial del Gobierno de Nueva Democracia. A la vez, cientos de vecinos se han organizado para acudir al Centro de Refugiados de Malakasa, donde se encuentran los supervivientes, para socorrerlos llevando alimentos, ropa y agua.

El instinto solidario de la clase trabajadora y la juventud contrasta con el carácter alejado de toda humanidad tanto de las instituciones de la UE como de los "democráticos" Gobiernos capitalistas europeos, y de esos medios de comunicación burgueses que día sí y día también nos venden su guerra imperialista en Ucrania como una cruzada en defensa de los derechos humanos. Pero si son pakistanís, libios y africanos, entonces sus derechos humanos no valen nada. ¡Qué cinismo!

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Pero la indignación por este asesinato consentido también ha tenido otra respuesta. Miles de jóvenes en Atenas y Tesalónica se han movilizado espontáneamente contra una política migratoria asesina. 

Meloni y Mitsotakis tienen las manos manchadas de sangre

La autoridad portuaria griega ha detenido a algunos tripulantes de la embarcación accidentada, acusándolos de trata de seres humanos. En los interrogatorios a los que han sometido a estos individuos, carentes de cualquier  tipo de transparencia y garantía, buscan desviar la atención de esta catástrofe y señalar como responsables a “las mafias de trata”, como si las mismas operaran al margen de los Gobiernos y de las estructuras capitalistas.

A pesar del oscurantismo consciente que rodea a esta masacre, es más que evidente que podría haberse evitado. Según informa Alarm Phone1, los Gobiernos de Italia, Malta y Grecia tenían conocimiento de la situación de la embarcación desde la mañana del 13 de junio, dos días antes de que se le perdiera el rastro. Tanto Frontex, el organismo fronterizo de la UE, como las autoridades griegas o italianas pudieron haber socorrido con antelación al barco. De hecho, se sabe que dos embarcaciones mercantes tuvieron contacto con las víctimas y les aportaron agua, pero la Guardia Costera helena les prohibió socorrerlas.

Los Gobiernos reaccionarios de Kyriakos Mitsotakis en Grecia y de Giorgia Meloni en Italia, los dos países a los que se dirigió la embarcación, son la punta de lanza de una política migratoria con una línea de actuación clara: dejar morir a los inmigrantes en alta mar. Estos mismos derechistas, que reprimen a la clase trabajadora mientras aplican políticas capitalistas salvajes muestran todo su desprecio y racismo ante personas desesperadas y vulnerables que se lanzan al Mediterráneo para escapar de la miseria, la guerra y la violencia. Una violencia que han instigados esas mismas potencias europeas en África, Oriente Medio y Asia para expoliar su ingentes riquezas y recursos.

La socialdemocracia se lamenta cínicamente mientras aplica las mismas políticas racistas

Por su parte, los principales líderes socialdemócratas2 han salido a publicar sus tweets correspondientes. Emotivos lamentos que emplazan a la derecha a llegar a un acuerdo dentro del marco europeo para regular la migración, y así, dicen, evitar estas tragedias.  El editorial de El País hacia de portavoz: “La conmoción ante esta catástrofe humana debe dejar de ser resignada y activar de forma mucho más decidida a las autoridades europeas a encontrar cuanto antes las bases para acuerdos de política migratoria capaces de actuar y reducir al mínimo el riesgo de repetir episodios tan inasumibles”.

Pero estos artificios estéticos son un ejemplo más del cinismo de la UE y los Gobiernos europeos. La propuesta de estos europeístas de izquierdas, que pretenden gestionar la barbarie capitalista, es clara: barrer debajo de la alfombra. Pagar a dictaduras como Turquía o Marruecos, o a los señores de la guerra en Libia, donde incluso han surgido modernos mercados de esclavos, para recluir, torturar y asesinar a esos refugiados, o para promover la trata de mujeres. Es decir, que continúe el horror y la barbarie, pero si puede ser fuera de las fronteras de la UE, y sin que nadie se entere.

La experiencia práctica de esta política aún resuena en Melilla. El hacer democrático en las fronteras consiste en instalar vallas con cuchillas, apalear a los migrantes y devolverlos sin garantías a la policía marroquí. Y así lo vimos en junio del año pasado, con un saldo aún desconocido, pero que podría superar los 50 muertos y llegar casi al centenar de heridos. La mayor masacre conocida en la frontera española, pero en este caso bajo un Gobierno de izquierdas, "progresista", encabezado por el PSOE, pero con ministros de UP y del PCE que, aunque protestaron, finalmente en los hechos colaboraron en justificar y encubrir lo que ocurrió.

Hoy sabemos que la policía española participó de esta salvajada, pero el ministro Marlaska sigue en su puesto, y la Comisión para investigar estos crímenes fue frenada en el Congreso por el PSOE junto a Vox y al PP. Se ve que cuando se trata de "crímenes de Estado" si es posible llegar a acuerdos con la reacción. Y todo, con el beneplácito de la Vicepresidenta Yolanda Díaz.

La solidaridad es una política internacionalista y revolucionaria 

La tragedia de Sylos solo se puede comparar con el naufragio de Lampedusa, en el 2013. En aquel momento, una oleada de refugiados huían de Siria, al tiempo que se extendía un movimiento de protesta en Europa bajo el lema “Refugees Welcome” contra estas políticas migratorias racistas y contra los campos de concentración que se levantaban para encerrar a los refugiados y los inmigrantes por el mero hecho de ser pobres. Cientos de miles de trabajadores en todo el continente hicieron numerosas donaciones, e incluso muchos pusieron sus casas a disposición para poder echar una mano, y sobretodo impulsaron un movimiento en las calles de solidaridad pero también de combate.

También desde Podemos, IU y los Ayuntamientos del Cambio se sumaron al grito de "ningún ser humanos es ilegal", de la regularización de los migrantes, y hasta pidieron el cierre de los CIE3. Ada Colau en Barcelona firmó un compromiso público por escrito. Pero todo quedó en promesas vacías, y finalmente el completo abandono de nuestros hermanos migrantes continuó, y la izquierda parlamentaria lo consintió.

Frente al avance de la ultraderecha y si nacionalismo reaccionario, y las renuncias de la izquierda institucional, los comunistas revolucionarios no nos resignamos, sabemos que está batalla solo puede darse con una política internacionalista de clase, que se base en la lucha para conquistar plenos derechos democráticos, sociales y políticos para la población migrante,  y que una a la clase obrera nativa y extranjera para derrocar el capitalismo y por el socialismo. Así lo planteó el movimiento obrero organizado y las organizaciones revolucionarias desde su nacimiento: "la clase obrera no tiene patria".


Notas:

  1. Alarm Phone es una ONG que se dedica a contactar y prestar apoyo a las embarcaciones de migrantes a la deriva en el Mediterráneo. Han hecho pública la línea temporal de acontecimientos desde que entraron en contacto con el pesquero. Hilo de twiter
  1. Todos, salvo Pedro Sánchez. Para el secretario general del PSOE y de la Internacional Socialista, este es un desafortunado imprevisto que coincide con los preparativos de la presidencia española de la UE. Nada va a empañar el papel de Sánchez como garante de la política otanista y de los negocios de los capitalistas españoles.
  1. Centros de Internamiento de Extranjeros. Cárceles para los refugiados en situación administrativa irregular, en donde las personas internadas son víctimas de vejaciones, violaciones y maltrato.

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