Toda nuestra solidaridad a las víctimas de este depredador tan bien arropado por la derecha española.

La investigación que saca a la luz las denuncias de extrabajadoras de Julio Iglesias nos ha impactado enormemente. Somos millones a las que nos hierve la sangre al ver de forma tan transparente hasta qué punto gozan de impunidad estos machirulos millonarios. Por ello, lo primero que queremos decir es que nos solidarizamos por completo con sus víctimas, y exigimos justicia y reparación para ellas.

La ‘Casita de los terrores’ -así es como las víctimas se referían a la residencia de este machista millonario en Punta Cana- era un auténtica cárcel. Las víctimas han denunciado esta situación de trata, que empieza con un proceso de selección de personal en base a los gustos e inclinaciones del prestigioso Julio Iglesias. Jornadas laborales de 16h, abuso de poder constante, agresiones sexuales continuadas, aislamiento del exterior excusado en la pandemia del COVID-19, control del móvil de las trabajadoras, ¡control hasta de su ciclo menstrual! Los testimonios son escalofriantes: “Me tuvo durante horas pasándole la lengua por el ano y chupándole el pito [...] porque él sentía mucho dolor y eso lo calmaba. Pasé casi toda la madrugada chupándole sus partes. Cuando yo paraba o me quedaba dormida, él me jalaba la cabeza como para que siga”. No hay palabras. ¿Alguien se puede creer que su machismo estaba oculto o disimulado? ¿Cómo se ha podido permitir llegar a este punto?

Julio Iglesias ha sido conocido públicamente por su imagen de machirulo. Este personaje ha sido y es reivindicado e idolatrado por los machirulos que nos hacen la vida imposible. Los mismos que nos hablan de las denuncias falsas y de cómo le “arruinan” la vida a los hombres, los que nos llaman “feminazis” y locas y los que justifican día sí y día también la violencia contra nosotras, son los  mismos que abrazan la cultura de la violación y el machismo más repugnante que siempre ha representado Julio Iglesias. 

Un personaje muy bien arropado dentro de una cultura de la violación. Y siempre ha sabido, como buen millonario machista que ha sido y sigue siendo, cuál es su barricada. Hizo campaña por Aznar en 1996. “Con todo mi sentimiento y mi raciocinio, digo que no va a haber un mejor presidente para España que Jose María Aznar”. Claro que sí, entre ellos se reconocen y se protegen. 

Y sus aliados no han tardado en aparecer a reivindicarle. Por eso sale Almeida en su defensa y mantiene la medalla de Oro de este agresor. Por eso Ayuso dice que la Comunidad de Madrid “jamás contribuirá al desprestigio de los artistas y menos, al del cantante más universal de todos”. Por eso esas bochornosas declaraciones de Ana Obregón “¿Estabas esposada? ¿Por qué no te has ido?”. Qué vergüenza, qué sensación de impunidad. Cultura de la violación en prime time para escarmentar a cualquiera que se atreva a levantar la voz . Este es el ADN de la derecha española: impunidad para nuestros agresores y acoso contra las víctimas. 

Efectivamente, Ayuso y Obregón son mujeres. Pero no tienen nada que ver con nosotras y no queremos saber nada de ellas. Pelean por preservar los privilegios que han conseguido bajo el sistema capitalista, ellas y sus socios. Pero la lucha feminista de esta década, la que hemos levatado las humildes y las trabajadoras, las que sabemos lo que es sufrir el acoso y la humillación en nuestros centros de trabajo, nos ha demostrado que somos más, y que unidas somos fuertes.  

Esa época de mujeres sumisas y calladas y hombres machirulos pero galanes, ese tiempo de una España de bien que reivindican algunos, se terminó. Y no vamos a permitir que intenten volver a silenciarnos. Desde aquí mandamos toda nuestra solidaridad y apoyo a las víctimas: no estáis solas. 

¡Si tocan a una, nos tocan a todas!

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