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Los salarios y los derechos se conquistan luchando

El 17 de mayo, en una asamblea general con cerca de 1.000 trabajadores y trabajadoras (que CCOO y UGT no quisieron convocar) se rechazó la oferta de acuerdo de la dirección de la factoría. El acuerdo incluye una subida salarial completamente insuficiente frente a la subida de los precios.

El último acuerdo, presentado como un ultimátum por Michelin, planteaba una subida del 12% entre 2023-2026 (5% en 2023, 3% en 2024 y 2% en 2025 y 2026). Por otro lado, las cláusulas de revisión salarial no se vinculan al IPC, sino a los beneficios empresariales, fácilmente manipulables gracias a la ingeniería financiera, especialmente tratándose de un grupo multinacional, y limitándose además a un pírrico 2% anual.

Según datos de CGT, estas subidas, incluso considerando la horquilla más alta, supondrían una pérdida de entre 3.036 y 4.296 euros anuales por trabajador. A esto habría que sumarle las pérdidas generadas por el convenio anterior (2019-2022), de entre 2.655 y 3.773 euros. Es decir, ¡8.069 euros anuales menos por trabajador en tan sólo 8 años! Estas cifras contrastan con el aumento desmesurado de los beneficios de la multinacional: un 5% en los últimos 4 años respecto al periodo 2015-2018, 8,9% en 2022, y más de 2.000 millones de euros. Para quien sí tiene dinero la empresa es para los grandes directivos, con salarios superiores a los 150.000 euros al año.

Ante esta situación escandalosa, los trabajadores y trabajadoras han comenzado a movilizarse masivamente, como ya ocurrió en la Mercedes Benz de Gasteiz. 4 días de paros (5, 7, 10 y 12 de junio) convocados por los sindicatos combativos presentes en el Comité (ELA, LAB, ESK y CGT), y que están contado con el apoyo de la mayoría de la plantilla: 93% de seguimiento el primer día de huelga. Al mismo tiempo, tal y como ocurrió en Mercedes, CCOO (mayoritario en el comité), UGT, CSIF y CCM se han opuesto a las huelgas intentando a toda costa frenar las movilizaciones, y actuando en la práctica como meros mamporreros de la patronal.

Este sindicalismo de moqueta, dócil y sumiso ante la patronal, a que nos tienen acostumbrados los dirigentes de CCOO y UGT, es sobre el que se han fraguado los acuerdos de miseria que han hecho retroceder nuestros salarios y condiciones de vida. Y también es esta política sindical impotente, que renuncia a la organización y la lucha, y que garantiza la paz social en beneficio de la patronal, la que está detrás del avance de la derecha y la reacción en el terreno electoral. No es ninguna casualidad que ese avance sea mucho más limitado en Euskal Herria, donde se concentran el 54% de las huelgas de todo el Estado.

La huelga de Michelin vuelve a demostrar la enorme fuerza que tenemos las y los trabajadores organizados y en lucha: piquetes masivos a las puertas de la fábrica, un seguimiento total de la huelga, y manifestaciones con más de 3.000 trabajadores y trabajadoras junto a sus familias recorriendo Gasteiz.           

Como demostraron los y las compañeras de Mercedes el verano pasado, la mejor forma para doblar el brazo de la patronal es practicar, tal y como están haciendo  ELA, LAB, ESK y CGT, un sindicalismo militante y de combate, que no se arredre, que dé la batalla, y que no suplique migajas a la patronal.  Y hacerlo con los métodos que siempre han servido a la clase trabajadora: convocando asambleas masivas diarias de trabajadores que organicen los paros, los piquetes y las movilizaciones, que saquen el conflicto de las cuatro paredes de la fábrica, y que obtengan la solidaridad activa de la población.

            Esta lucha puede y debe convertirse en un referente en todo Euskal Herria, e incluso arrastrar al resto de fábricas, como así está ocurriendo con las de Valladolid y Aranda, que también están convocando paros. Extender esta lucha al máximo, incluyendo a las plantillas de las auxiliares, organizando unitariamente a las diferentes plantillas, es el mejor camino para vencer. ¡Tenemos fuerza y podemos doblegar a la patronal!

¡La organización y la luchan son el único camino!


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