Las recientes elecciones generales del 10N en Madrid han arrojado unos resultados muy insatisfactorios para el bloque reaccionario. A pesar de los numerosos artículos en la prensa sobre el supuesto avance de Vox en los barrios obreros de Madrid, dando a entender que la clase obrera madrileña ha cedido a su demagogia reaccionaria, la realidad es bien distinta: en los distritos y barrios obreros el peso global de las fuerzas de izquierdas ha aumentado respecto a las elecciones del 28A, mientras que la derecha ha retrocedido significativamente.

Los resultados de la Comunidad de Madrid son concluyentes. El bloque de la derecha (PP, Ciudadanos y Vox) pasa de un apoyo del 53,43% en abril al 52,32% el 10N, perdiendo casi 160.000 papeletas. A pesar de que Vox crece en 127.507 votos y el PP en 179.763, ambos partidos no son capaces de compensar la hecatombe que sufre Ciudadanos, que pierde 466.715 votos, el 59,3% de sus votos. La abstención en este caso ha perjudicado principalmente a las fuerzas de la derecha, produciéndose una reconfiguración de su voto en beneficio del PP y Vox.

Al mismo tiempo, las fuerzas de izquierdas (PSOE, Unidas Podemos y Más País) pasan del 43,52% de los votos al 45,52% de los votos, dos puntos porcentuales más. El crecimiento de la abstención también afecta al bloque de izquierdas, que pierde 27.302 votos respecto a las elecciones del 28A. El PSOE cae por debajo del millón de votos, dejándose en esta cita electoral 75.702 papeletas, y Unidas Podemos pierde 150.772 sufragios, pero dicha caída resulta compensada por el resultado de Más País. Conjuntamente Unidas Podemos y Más País obtienen 658.202 votos, el 18,64%, frente al 16,24% del 28A: 48.400 votos más, ensanchándose la base de votantes a la izquierda del PSOE.

Los resultados en Madrid capital son incluso levemente mejores para la izquierda, pasando el bloque de derechas del 53,58% al 52,19% (con una pérdida de 80.828 votos), y el bloque de izquierdas del 43,55% al 45,79% (6.498 votos menos). De hecho, en Madrid capital la suma de Unidas Podemos y Más País pasa del 16,51% al 19,37% de los votos, un aumento de casi tres puntos y alrededor de 33.000 papeletas más. Al mismo tiempo, el crecimiento de Vox (44.268 votos más) y del PP (89.899 votos más) no compensa el desastre de Ciudadanos, que pierde 214.995 votos, pasando de ser la tercera fuerza, a 19.000 votos del PP en las elecciones de abril, a convertirse en quinta fuerza.

Los barrios y localidades obreras vuelven a movilizarse contra la derecha y la extrema derecha  

La campaña propagandística que destaca exclusivamente el ascenso de Vox en las zonas y distritos obreros de Madrid no se ajusta a la realidad. Vox aumenta su peso en dichas zonas a costa de Ciudadanos y el PP exclusivamente, pero ni siquiera es capaz de arrastrar todo el voto de la derecha que se desmoviliza y va a la abstención. Los resultados globales de la izquierda son mejores que el 28A, aumentando su porcentaje de votos en relación al bloque reaccionario. En Móstoles el bloque de izquierdas pasa del 48,30% de los votos al 49,91%; en Leganés del 53,72% al 55,30%; en Getafe del 52,34% al 54,57%; en Fuenlabrada del 51,79% al 53,49%; y en Coslada del 51,02% al 54,19%.

Por otro lado, los resultados conjuntos de Unidas Podemos y Más País, que aumentan su porcentaje de voto, superan ampliamente los de Vox e incluso los del PP. En Móstoles ambas formaciones de izquierda pasan del 17,23% al 19,3%, mientras Vox obtiene un 18,7% y el PP un 20,49%; en Leganés pasan del 19% al 21,03%, con Vox en el 15,53% y el PP en el 18,27%; en Getafe del 19,87% al 22,43%, con Vox en el 16,6% y el PP en el 18,16%; en Fuenlabrada del 18,06% al 20,01%, con Vox en el 19,96% y el PP en el 15,26%; y en Coslada del 19,68% al 21,71%, con Vox en el 15,79% y el PP en el 18,57%. La derecha conjuntamente retrocede significativamente en todas estas localidades.

En el caso de Madrid capital las cifras son incluso mejores, con un aumento significativo del porcentaje de voto de izquierdas en los distritos obreros. El bloque de izquierdas pasa del 50,2% al 52% en Carabanchel; del 55,85% al 58% en Usera; del 63,38% al 65,5% en Puente de Vallecas; del 48,10% al 50,43% en Latina; del 53,80% al 56,68% en Villa de Vallecas; y del 56,49% al 59% en Villaverde. Al mismo tiempo, Unidas Podemos y Más País superan ampliamente a Vox en todos estos distritos, aumentando su porcentaje de voto: en Carabanchel del 18,83% en abril al 21,84% (Vox 15,42%); en Usera del 20,24% al 22,09% (Vox 14,68%); en Puente Vallecas del 25,68 al 28,33% (Vox 12,18%); en Latina del 18,52% al 21,18% (Vox 15,13%); en Villa de Vallecas del 22,41% al 25,75% (Vox 15,18%); y en Villaverde del 19,67% al 22,09% (Vox 14,33%). Unas cifras que ponen claramente encima de la mesa los límites de la reacción y de Vox para penetrar entre la clase obrera madrileña.

La ofensiva españolista beneficia a VOX y castiga al PSOE

Lo que nos encontramos realmente es con una reconfiguración del voto de la derecha, que no solo no ensancha su base social sino que incluso retrocede. Es cierto que en las zonas obreras Vox es el principal beneficiario de dicha reconfiguración, creciendo porcentualmente más que el PP, entre 4 y 6 puntos, siendo el principal beneficiario dentro del bloque reaccionario de la descomposición de Ciudadanos. Algo lógico, ya que entre aquellos sectores, principalmente de pequeños tenderos y sectores desclasados y atrasados, Vox ha aparecido como el defensor más coherente de la patria, de la unidad de España, contra los inmigrantes, etc. Por otro lado, el PP crece más en las zonas de rentas más altas, como Boadilla, Majadahonda, Las Rozas o los distritos de Chamartín, Moncloa o Retiro, donde también crece Vox, aunque menos. En todo caso, todas estas zonas siguen siendo los graneros de votos del bloque reaccionario, y no los barrios obreros.

Estas elecciones se han celebrado en un contexto que no era el más favorable ni mucho menos para la izquierda. En primer lugar, por la campaña atronadora de la reacción, el Estado y todos los medios de comunicación de la burguesía, incluidos aquellos que se autocalifican de “progresistas” como La Sexta, contra la rebelión protagonizada por la juventud y la clase obrera catalana contra la infame sentencia del procés. Una campaña que ha contado con el protagonismo y la plena implicación del PSOE, que ha competido en su discurso y en sus acciones con el PP, Ciudadanos y Vox de cara a ver quién sacaba a relucir el españolismo más rancio, hasta el punto de aprobar, estando en funciones el Gobierno, un Decreto para poder cerrar webs sin autorización judicial. Otro factor negativo fue el espectáculo que dieron el PSOE y Unidas Podemos durante la negociación de la investidura tras el 28A.

Pero además, la campaña de furibundo nacionalismo españolista y de criminalización de la lucha del pueblo catalán, ha contado desgraciadamente con la complicidad de los dirigentes de Podemos, Izquierda Unida y Más País, que en vez de denunciar la brutal represión del Estado y los ataques a los derechos democráticos –como en el caso del Decreto digital– han planteado la necesidad de cumplir con la ley y de acatar el marco constitucional. Una situación que solo ha contribuido a introducir confusión entre las bases de la izquierda, entre la clase obrera y la juventud, con constantes apariciones de dirigentes como Alberto Garzón en las televisiones de cara a denunciar los disturbios y el caos generados por los “radicales independentistas”. Así, con este tipo de discursos, solo se da alas al discurso reaccionario de Vox.

En las elecciones generales de 2015 Podemos obtuvo más de 750.000 votos, convirtiéndose en la segunda fuerza en la Comunidad de Madrid. En estas últimas elecciones, Unidas Podemos y Más País, a pesar de incrementar sus votos respecto al 28A, han obtenido 100.000 votos menos que en 2015. Su giro a la derecha, y sobre todo su alejamiento de la lucha en las calles, solo ha conseguido retrocesos en el frente electoral. A pesar de todo esto, la clase obrera madrileña ha vuelto a acudir masivamente a las urnas para frenar a la derecha y la extrema derecha, demostrando el enorme potencial existente para poder acabar con el Régimen del 78 y con este sistema corrupto y caduco.


Teoria Marxista

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